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La zona de seguridad hoy
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La zona de seguridad hoy

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes y televidentes; que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también.

En esta ocasión quiero leer en el libro del Éxodo, capítulo 12, versos 5 en adelante, donde nos dice así Dios… Esto fue en el tiempo de la Pascua, en medio del pueblo hebreo, cuando Dios estaría trayendo el juicio divino sobre los egipcios, sobre los primogénitos. Vamos a leer aquí: dice capítulo 12, verso 5 en adelante:

“El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.

Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto”.

Y en este mismo capítulo 12, verso 21 en adelante, dice:

“Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.

Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.

Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir”.

“ZONA DE SEGURIDAD”.

“ZONA DE SEGURIDAD HOY”.

Cuando Dios envió al profeta Moisés al pueblo hebreo, para la liberación del pueblo hebreo, conforme a la promesa divina, Dios habló a Moisés las plagas que traería al pueblo egipcio. Y a medida que Dios se las iba revelando al profeta Moisés, Moisés las iba hablando; y esas plagas iban cumpliéndose conforme a como Dios se las revelaba al profeta Moisés.

Y la última plaga que cayó sobre Egipto fue la plaga de la muerte sobre los primogénitos. Y para que el pueblo hebreo no recibiera la plaga de la muerte de los primogénitos, Dios hizo provisión, y el pueblo tenía que estar en una zona segura, donde el juicio divino no llegaría.

Ahora, para eso Dios le mostró al profeta Moisés lo que tenía que ser hecho en esa ocasión, cuando la muerte estaría hiriendo, matando, a todos los primogénitos de entre los seres humanos y también de entre las bestias del campo.

Ahora, encontramos que ninguna persona sabía qué hacer en ese tiempo, excepto el profeta Moisés; porque toda revelación divina viene siempre al profeta que Dios tiene para ese tiempo; “porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”, y esto está en Amós, capítulo 3 y verso 7.

Para aquel tiempo, vean ustedes, Dios tenía un profeta dispensacional, que es la clase de profeta mayor que Dios envía a la raza humana; y encontramos que la única forma de escapar del juicio de la muerte de los primogénitos era sacrificando un cordero de un año, sacrificándolo en el tiempo asignado por Dios.

En la víspera de la Pascua, entre las dos tardes, se sacrificaba ese cordero: cada familia tomaba un corderito de un año y lo sacrificaba para comer ese corderito durante la noche. Y ese corderito, vean ustedes, era asado en fuego; no podía ser cocido en agua, y no podía ser preparado en otra forma sino asado en fuego. Y la sangre de ese corderito era aplicada sobre el dintel y los postes de la casa donde estaban las personas comiendo ese corderito.

¿Y por qué con la sangre de ese corderito que se estaban comiendo serían librados los primogénitos que estaban dentro de esa casa? Porque ese corderito y su sangre representaban a Jesucristo y Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario.

Y ahora, allá, en lo que fue el tipo y figura de la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, para librar a los primogénitos de Dios de la muerte espiritual y luego la física, vean ustedes, esto se reflejó en medio del pueblo hebreo en la liberación o en el tiempo para la liberación del pueblo hebreo. O sea que el cordero tenía que ser sacrificado en el tiempo de la tarde, antes de comenzar la noche, antes de caer el sol, para durante la noche de la Pascua ellos estar dentro de la casa con la sangre de ese corderito aplicada en el dintel y en los postes de la casa, y allí estar ellos tranquilos, estar seguros, comiendo aquel cordero. Ellos se encontraban en la zona de seguridad de esa noche y para esa noche, donde la muerte no entraría.

Ahora, eso es muy importante, porque en todos los tiempos hay peligro para los seres humanos, pero siempre hay una zona de seguridad.

Encontramos que en sitios peligrosos colocan los anuncios de peligro, y también encontramos que hay una zona de seguridad; y la persona debe mantenerse en la zona de seguridad siempre, para así no arriesgar su vida y la vida de sus seres queridos, y para así no hacer sufrir a sus seres queridos.

Ahora, miren ustedes cuál era la zona de seguridad aquella noche de la Pascua, en donde la muerte estaba hiriendo a todos los primogénitos en el territorio de Egipto; y por cuanto los hijos de Israel también vivían en Egipto, la muerte estaba pasando por todo aquel territorio, y el que no tuviera la sangre del cordero aplicada en su puerta, en el dintel y en los postes de su puerta, estaba en grave peligro; todo primogénito que estuviera en esa casa estaba sentenciado a muerte.

La única forma de estar seguros era teniendo la sangre del cordero aplicada en el dintel y en los postes de la casa, y el cordero estando dentro siendo comido por los habitantes de esa casa.

Ahora, Moisés les dijo: “Ustedes estén allí”. Dice:

“Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.

Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana”.

O sea que desde la tarde, a la caída del sol, hasta la mañana, toda persona tenía que estar dentro de la casa; o sea que era como un toque de queda. El que estuviera fuera, estaría fuera del sacrificio del cordero pascual y estaría en grave peligro; o sea, estaría fuera de la voluntad de Dios.

Ahora, podemos ver que esa noche fue terrible para Egipto; hubo llanto, muerte y luto en todas las casas que tenían hijos primogénitos; y en la mañana el pueblo hebreo saldría libre, con gran riqueza, rumbo a la tierra prometida.

Ahora, todo esto es tipo y figura de las cosas que estarían sucediendo en una nueva dispensación.

Encontramos que para aquel tiempo Dios tenía un profeta llamado Moisés, el cual era el instrumento de Dios para la Obra correspondiente a aquel tiempo; era un profeta dispensacional, el profeta que Dios usó en aquello que representaría el Programa de Redención de Jesucristo. Y en la Obra que Dios llevó a cabo por medio del profeta Moisés se reflejó todo el Programa de Cristo en y con Su Iglesia para la Dispensación de la Gracia y también para la Dispensación del Reino.

Ahora, el pueblo tenía que estar en una zona de seguridad para que el juicio de la muerte de los primogénitos no los alcanzara en aquella noche terrible para el pueblo egipcio.

Ahora, San Pablo, vean ustedes, nos habla de la Pascua también; y Cristo, ustedes encuentran que era un guardador fiel de la Pascua. Y cuando Cristo en una ocasión estuvo en una Pascua, nos dice la Escritura que muchos creyeron en Él; en ese momento de la Pascua o día de la Pascua muchos creyeron en el Señor Jesucristo.

Y Cristo también, en otra ocasión, por ejemplo, en el capítulo 26, verso 26 al 29, dice así [San Mateo]:

“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;

porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”.

Ahora, vean cómo el pan representa el Cuerpo de Cristo y el vino representa la Sangre de Cristo; y aquí Cristo está con Sus discípulos tomando el pan y tomando el vino en la Pascua que el pueblo hebreo efectuaba.

Y aquí, vean ustedes cómo en esta Pascua Cristo representó Su Cuerpo en el pan y Su Sangre en el vino. Y ahora, Cristo es el Cordero Pascual que había sido representado aquella noche de la Pascua, el cual había sido sacrificado la víspera de la Pascua; y ahora la Sangre de Cristo había sido representada en aquella sangre del cordero que había sido colocada sobre el dintel y los postes de cada casa.

Y ahora, para una nueva dispensación, la Dispensación de la Gracia, el Cordero Pascual es nuestro amado Señor Jesucristo, el cual había dicho también en San Juan, capítulo 6 y versos 47 en adelante; dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Yo soy el pan de vida.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Para los que comen Su Carne y beben Su Sangre la promesa es que Él los resucitará en el Día Postrero, si la persona ha muerto en cuanto a su cuerpo físico; pero si está la persona viva en el Día Postrero y ocurre la resurrección de los muertos en Cristo, la promesa es que será transformado el cuerpo de esa persona, y tendrá un cuerpo eterno, y será la persona a imagen y semejanza de Jesucristo. Dice:

“Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”.

Ahora, aquí podemos ver cómo Cristo nos enseña que hay que comer Su Carne y hay que beber Su Sangre.

Así como el pueblo hebreo llevaba a cabo la Pascua y como Cristo en la Pascua dio pan a Sus discípulos y vino a Sus discípulos, y dijo que el pan era o representaba Su Cuerpo y el vino representaba Su Sangre; y ahora encontramos que para poder comer la Carne de Cristo y beber Su Sangre, Cristo murió la víspera de la Pascua, o sea, el día antes de la Pascua, para así venir a ser el Cordero Pascual, como nos dice el apóstol San Pablo en su carta a los Corintios, capítulo 5 y verso 7, donde dice:

“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”.

Aquí San Pablo nos muestra que Cristo es nuestra Pascua; por lo tanto ya no se requiere que las personas estén tomando un corderito y lo estén matando, y estén colocando literalmente la sangre de ese corderito en el dintel de las puertas de su casa y los postes de la puerta de su casa; porque ahora Cristo es el Cordero Pascual, y cada persona está llamada a estar en una Casa que esté segura, en una Casa que tenga la Sangre del Cordero aplicada en el dintel.

Y vean ustedes, veamos esto como grupo o como Cuerpo Místico: esa Casa es la Casa de Dios, es la Iglesia del Señor Jesucristo que tiene en su Puerta (y la Puerta es Cristo) Su Sangre derramada, aplicada en el dintel y en los postes de esa Puerta. Y dentro de esa Casa, el Cordero de Dios, Jesucristo, está siendo comido.

Cuando la persona se come la Palabra de Dios correspondiente al tiempo en que vive, se está comiendo la Carne del Cordero de Dios, la Carne de Jesucristo. Y cuando la persona ha recibido el Espíritu de Jesucristo y se ha producido en la persona el nuevo nacimiento, la persona tiene como individuo aplicada la Sangre de Jesucristo en los postes y dintel de su corazón, de su alma, para así no morir; para que así la muerte espiritual, que ha estado azotando a los seres humanos, no pueda llegar hasta esa persona.

Porque toda persona que tiene la Sangre de Cristo aplicada en su corazón, por medio de haber creído en el Evangelio y haber recibido el Espíritu de Cristo, esa persona ha sido sellada con el Sello del Dios vivo para el Día de la Redención, para el día en que todos nosotros saldremos de esta dimensión terrenal y saldremos a vida eterna con un cuerpo eterno, los que estamos vivos, los cuales seremos transformados, y los muertos en Cristo, los cuales serán resucitados.

Así como salieron libres durante la mañana, luego de comer la Pascua, luego de comer ese cordero pascual durante la noche, por lo cual ellos no fueron heridos con la muerte; pues todos los primogénitos de Egipto estaban siendo heridos con muerte, pero aquellos que estaban en zona de seguridad, en casas en donde la sangre del cordero había sido aplicada y se estaban comiendo el cordero dentro, esas personas tenían la promesa de salir libres en la mañana, para ir rumbo a una tierra prometida.

Ahora, encontramos que durante todas estas edades pasadas en los cuales los hijos e hijas de Dios, los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, han estado pasando por ese tiempo de la noche…; como estaban aquella noche de la Pascua allá en Egipto los hijos de Israel.

Y durante todas estas edades, los que han tenido el Cordero de Dios y han estado dentro de la Casa de Seguridad (que es la Iglesia del Señor Jesucristo, donde ha estado el Cordero de Dios, Jesucristo), y ha estado la Sangre de Cristo aplicada ahí, en esa Casa (pues ha estado el Espíritu de Jesucristo, la vida de Jesucristo, la vida que estaba en Jesucristo, que es la vida de la Sangre de Jesucristo); esas personas que han estado en ese Cuerpo Místico de creyentes, por medio de creer en Cristo y haber recibido Su Espíritu Santo, han estado en una zona de seguridad.

La zona de seguridad ha sido siempre ese lugar, esa Casa; porque la zona de seguridad es Cristo, y la Casa donde ha estado Cristo se ha convertido en zona de seguridad por causa de Cristo estar en esa Casa; y esa Casa ha estado pasando por diferentes etapas o edades; y la zona de seguridad siempre ha sido Cristo en esa Casa, en Su Iglesia, de edad en edad.

Estar en la Casa de Dios y en la Iglesia del Señor Jesucristo al creer en Jesucristo y recibir Su Espíritu Santo, y estar en la edad correspondiente a esa etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo, y estar recibiendo el Mensaje de esa edad teniendo al Mensajero de esa edad, ¿es estar en dónde? En la zona de seguridad para el tiempo en que la persona ha vivido. La muerte espiritual no ha podido matar espiritualmente a esos hijos e hijas de Dios, a esas personas que son miembros del Cuerpo Místico de Cristo, o sea, del Israel celestial.

Y vean ustedes cómo la muerte espiritual ha estado suelta durante todos estos miles de años; pero siempre Dios ha tenido una zona de seguridad para Sus hijos, Sus Primogénitos escritos en el Cielo desde antes de la fundación del mundo, en el Libro de la Vida del Cordero; porque esas personas no se pueden perder, son parte de Dios, son parte de Cristo, y por lo tanto son parte de la Palabra de Dios correspondiente a la edad que les toca vivir.

Y ahora, vean ustedes cómo hemos estado pasando de etapa en etapa y de edad en edad, y ya estamos en el tiempo en que está rayando el alba, y en donde de un momento a otro los miembros del Cuerpo Místico de Cristo serán libertados y serán adoptados en el Reino de Dios como hijos e hijas de Dios, con un cuerpo nuevo y eterno, un cuerpo glorificado; y morando en ese cuerpo el espíritu teofánico de la persona, el cual ha recibido cuando nació de nuevo; y morando dentro de ese espíritu, de ese cuerpo teofánico, el alma de esa persona, que es parte de Dios.

Ahora, hemos llegado al tiempo en que de un momento a otro seremos libertados porque hemos llegado al tiempo, al Día de la Redención, para ser redimidos nuestros cuerpos; y así tener un cuerpo eterno, un cuerpo redimido, un cuerpo glorificado, un cuerpo que nunca se pondrá viejo, un cuerpo que nunca morirá, un cuerpo que nunca se enfermará, un cuerpo que existirá para toda la eternidad; y así es como seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, y estaremos como reyes y sacerdotes sobre esta Tierra, reinando con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Y vean, todo esto ha sido reflejado en el pueblo hebreo; por eso es que para el Día Postrero el ministerio de Moisés regresa a la Tierra, al Israel celestial y luego al Israel terrenal; el Israel celestial es la Iglesia del Señor Jesucristo y el Israel terrenal es el pueblo hebreo.

Ahora, para este tiempo también la muerte física estará azotando la raza humana: el día de venganza del Dios nuestro, del cual nos habla el profeta Isaías en el capítulo 61 y verso 2; y el día ardiente como un horno, del cual nos habla el profeta Malaquías en el capítulo 4 y verso 1, donde nos dice:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Ese día ardiente como un horno es la gran tribulación, donde la cizaña, los hijos del malo, serán echados, o sea que pasarán por ese período de tiempo donde los juicios divinos caerán sobre la Tierra y en donde la muerte física también estará suelta; porque es un día ardiente por causa de la radioactividad que se soltará o que estará suelta en ese lapso de tiempo de tres años y medio, a causa de que habrá también una guerra que destruirá millones de seres humanos, y será una guerra atómica, pues tienen ya las mejores armas para esa guerra; pero eso está profetizado ya para cumplirse en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Pero para ese mismo Día Postrero, el séptimo milenio, también está la promesa de la resurrección de los muertos en Cristo y de la transformación de nosotros los que vivimos. Así que para los escogidos hay una bendición. Dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia…”.

Ahí tienen nuevamente la mañana; o sea que en la mañana el pueblo hebreo, el Israel terrenal, salió libre; y ahora en la mañana, vean ustedes, nacerá el Sol de Justicia, que es la Segunda Venida de Cristo. ¿Para qué? Para nuestra liberación, para nosotros ser libres, para nosotros ser transformados y los muertos en Cristo ser resucitados.

Por eso es que para el tiempo del Día Postrero, o sea, del séptimo milenio, para el comienzo del séptimo milenio, o sea, durante una cantidad de años del comienzo del séptimo milenio, se estarán cumpliendo estas profecías, y los escogidos de Dios serán libertados.

Ahora, vean ustedes cómo durante la mañana salieron libres los hijos e hijas de Dios; porque es durante la mañana de un nuevo día dispensacional y durante la mañana del séptimo milenio, que los hijos e hijas de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, serán libertados; serán libertados los que han partido, pues serán resucitados y aparecerán en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos libertados, o sea, seremos transformados, y regresaremos a y con vida eterna, para luego ir a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, vean cómo “a los que temen mi nombre (dice el Señor), nacerá el Sol de Justicia”. Cuando el sol nace, nace en un nuevo día; y el Sol de Justicia, que es la Segunda Venida de Cristo para el Día Postrero, nace, o sea, surge, aparece, en un nuevo día dispensacional (que es el nuevo día de la Dispensación del Reino) y en un nuevo día milenial (que es en el nuevo día del séptimo milenio); o sea, en la mañana del séptimo milenio es que aparece el Sol de Justicia, o sea, la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto, en el Día Postrero.

Y siendo que es en la mañana del séptimo milenio, la mañana del séptimo milenio está representada en la cuarta vigilia, en la cual Cristo fue visto caminando sobre el mar y creían que era un fantasma. Y en Apocalipsis, capítulo 10, aparece Cristo también con el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra.

Y una vigilia delante de Dios, miren ustedes, para Dios son tres horas; y tres horas delante de Dios, para los seres humanos son 125 años; 125 años es una vigilia delante de Dios. Y la cuarta vigilia, miren ustedes, la cuarta vigilia señala los primeros 125 años del séptimo milenio.

Durante esos 125 años del séptimo milenio todas estas profecías deben ser cumplidas, para así los escogidos estar viendo durante la cuarta vigilia el nacimiento del Sol de Justicia, o sea, la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Ahora, nosotros estamos viviendo en un tiempo muy importante delante de Dios, es el tiempo más importante de todos los tiempos; porque este es el tiempo en que los muertos en Cristo serán resucitados y los que estamos vivos seremos transformados.

Este es el tiempo del llamado final, del llamado de la Gran Voz de Trompeta, que es el llamado de Cristo con el Mensaje del Evangelio del Reino hablándonos en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino y séptimo milenio, por medio de Su Ángel Mensajero, para así darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y la Iglesia del Señor Jesucristo, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, ser colocados en el lugar o zona de seguridad correspondiente al Día Postrero.

Así como la primera etapa o edad de la Iglesia gentil fue la zona de seguridad en el Cuerpo Místico de Cristo en el tiempo de San Pablo, así también la segunda edad fue la zona de seguridad en Cristo para los hijos de Dios, para los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; así también fue la tercera edad para la tercera etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y estas etapas fueron siendo cumplidas en diferentes naciones, diferentes territorios, y hubo siempre un mensajero de Dios con un Mensaje de Dios para el pueblo, para llevar al pueblo a la zona de seguridad, la cual es Cristo en Su Iglesia.

Y ahora, vean ustedes cómo en esa Casa hay seguridad, porque en esa Casa está la Sangre del Cordero aplicada y está el Cordero siendo comido. Y la vida de Cristo, la vida que estaba en esa Sangre, que es el Espíritu Santo, está en la Casa de Dios, en la Iglesia, y está en cada persona que ha nacido de nuevo.

Cuando la persona ha creído en Cristo y ha recibido Su Espíritu Santo, la persona está sellada con el Sello del Dios vivo; la persona está sellada para el Día de la Redención, o sea, para el día en que seremos transformados y raptados, conforme a las promesas divinas.

Y ahora, vean ustedes cómo en el Día Postrero, en el cual nosotros vivimos, así como la zona de seguridad en edades pasadas era la edad correspondiente a ese tiempo donde estaba Cristo, porque Cristo es la zona de seguridad en Su Iglesia en esa etapa correspondiente; ahora vean ustedes cómo en la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil, la cual se cumplió en Norteamérica, estuvo la zona de seguridad para los escogidos de Dios durante la séptima edad de la Iglesia gentil.

Pero cuando ha terminado la séptima edad de la Iglesia gentil, nos preguntamos: ¿Cuál es la zona de seguridad hoy?

La zona de seguridad es el mismo Jesucristo en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, en la Edad del Amor Divino. Ahí es donde está la vida de Cristo que estuvo en Cristo y estuvo en Su Sangre; ahí en Su Iglesia es que está esa vida manifestada.

Y Su Espíritu, vean ustedes, es el que está en cada hijo e hija de Dios que ha creído en Cristo y ha recibido Su Espíritu Santo; y por consiguiente ha recibido el nuevo nacimiento, y por consiguiente ha recibido su cuerpo teofánico, y ya tiene vida eterna; pero le falta su cuerpo físico ser transformado, le falta a su cuerpo físico recibir esa transformación y obtener así un cuerpo con vida eterna; y esto es para este Día Postrero.

Ahora, Cristo estuvo en Su Iglesia, de edad en edad, manifestado en Espíritu Santo en y a través de cada uno de Sus ángeles mensajeros, los cuales son las siete estrellas en la diestra de Cristo, y los cuales son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra; porque en ellos estuvo el Espíritu de Cristo manifestado recorriendo toda la Tierra desde Asia Menor, Europa y Norteamérica; y así recorrió desde Asia Menor hasta Norteamérica, pasando por Europa, en el recorrido de las siete etapas o edades de Su Iglesia gentil.

Y ahora miren la forma en que el Espíritu de Cristo ha estado manifestado en Su Iglesia; y en cada miembro de Su Iglesia ha estado dentro de cada persona, en el alma de cada hijo e hija de Dios.

Y ahora para el Día Postrero Él estaría en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, velado y revelado en Su Ángel Mensajero; y estaría en cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo colocado en Su Iglesia en el Día Postrero, estaría allá en su alma; para en este Día Postrero nosotros ser transformados y raptados, conforme a la promesa divina.

Ahora miren cuál es el lugar de seguridad, la zona de seguridad en este Día Postrero: es Cristo en Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular.

Por eso es que Él llama a Sus hijos a esa zona de seguridad, la Edad de la Piedra Angular, en Su Cuerpo Místico de creyentes, en este Día Postrero; y por eso es que escaparemos del juicio divino de la gran tribulación, donde la muerte no solamente estará suelta espiritualmente, sino físicamente también; en donde la radioactividad se soltará y matará millones de seres humanos, y en donde también la muerte espiritual estará suelta; y en donde el diablo estará encarnado en el anticristo, en el hombre de pecado, en la bestia, y estará también suelto el diablo matando millones de seres humanos espiritualmente y físicamente también.

Y ahora ¿cómo escaparemos de la muerte en este Día Postrero? Escaparemos de la muerte estando en la zona de seguridad del Día Postrero, que es la Edad de la Piedra Angular, en la Dispensación del Reino, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Porque no hemos sido colocados en esta Tierra para ira, sino para alcanzar misericordia de parte de Jesucristo; no somos hijos de la noche, sino del día.

Así que siendo hijos del día pronto seremos transformados, conforme a la promesa de Cristo, y escaparemos de los juicios divinos que han de venir sobre la Tierra, e iremos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo con nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, estemos comiendo el alimento espiritual. En cada edad Cristo colocó en Su Casa, en la zona de seguridad, un siervo fiel y prudente, el cual ha estado dándole el alimento espiritual a todos los hijos de Dios, ha estado dándole la Carne y la Sangre de Jesucristo, ha estado dándole la Palabra, el Mensaje, la revelación divina correspondiente a cada edad.

Y ahora en este Día Postrero Él envía a Su Ángel Mensajero con el alimento espiritual, con ese Maná escondido, con ese Pan de vida eterna, para todos nosotros estar comiendo en la Casa de Dios el Pan de vida eterna, estar comiéndonos a Cristo, la Palabra, estar comiéndonos al Cordero de Dios, el Cordero Pascual, en este Día Postrero; para pronto salir libres en la mañana de un nuevo día dispensacional, del día de la Dispensación del Reino, y en la mañana del séptimo milenio. La mañana del séptimo milenio es la cuarta vigilia.

Así que podemos darle gracias a Dios por vivir en el Día Postrero, en el tiempo del fin, en el tiempo de la cuarta vigilia, para ver Su Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, y obtener la fe, la revelación de Su Segunda Venida, para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Estamos en el día más importante de todos los días, delante de Dios. Estamos en el Día Postrero, en el séptimo milenio, que es el séptimo día delante de Dios, el cual para los seres humanos es el séptimo milenio; en el cual Cristo está llamando y juntando Sus escogidos, ¿dónde? En la zona de seguridad de hoy, que es la Edad de la Piedra Angular y la Dispensación del Reino, en donde está Cristo, el cual es nuestra zona de seguridad, y el cual se materializa en Su Iglesia en este Día Postrero, y materializa todas las cosas correspondientes al Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo.

Y ahora, los hijos e hijas de Dios, los Primogénitos de Dios, siendo parte de Dios, siendo parte de Cristo, por consiguiente son parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, son los que componen la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa o edad que les toca vivir.

Y ahora vean ustedes con quiénes está siendo compuesta la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino: está siendo compuesta con los escogidos de Dios del Día Postrero, los cuales son colocados en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, en este Día Postrero que ha comenzado (si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene).

Y ahora, estemos siempre en la zona de seguridad hoy y traigamos también a nuestras familias a la zona de seguridad. Cristo es la ZONA DE SEGURIDAD.

Y Cristo, el cual es el grano de trigo, el cual dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva”, Él cayó en tierra, Él murió, resucitó y ascendió al Cielo, y luego descendió el Día de Pentecostés sobre 120 personas, y ahí nació la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, Jesucristo ha estado, desde aquel tiempo hacia acá, en la Tierra en la forma de una planta de trigo; ahí es donde ha estado la vida de Cristo, ahí es donde ha estado el Espíritu de Jesucristo. Por lo tanto, esa planta de trigo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, es Jesucristo en la forma de una Iglesia, es la Iglesia del Señor Jesucristo como lo fue Eva para Adán.

Ahora, podemos ver que Cristo ha estado en Su Iglesia manifestado y ha estado manifestándose de etapa en etapa, de edad en edad. Y por cuanto todos los nacidos de nuevo son parte de Cristo, son el Cuerpo Místico de Cristo, vean ustedes, la Iglesia del Señor Jesucristo, siendo Cristo mismo en la forma de Su Iglesia, es la zona de seguridad para todo ser humano; porque Cristo está manifestado en Su Iglesia de edad en edad.

Y ahora nosotros hemos sido colocados en Jesucristo, en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, que es la zona de seguridad hoy. No hay otra zona de seguridad.

La muerte estará suelta completamente durante la gran tribulación; pero ya para ese tiempo nosotros estaremos transformados. Pero en la actualidad, también, la muerte espiritual y la muerte física está suelta; pero hay una zona de seguridad, y esa zona es Jesucristo en Su Iglesia.

Por eso es que Él nos coloca en Su Iglesia, donde Él está. Él nos coloca en Su Casa, la Casa de Dios sobre la cual Cristo ha sido colocado, y sobre la cual Cristo ha colocado siete ángeles mensajeros en las siete edades de la Iglesia gentil; y en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, ha colocado a Su Ángel Mensajero.

Vean ustedes cómo Él llama a esa zona de seguridad de edad en edad a Sus Primogénitos, para que no mueran espiritualmente, sino que reciban vida eterna; y para que en el Día Postrero salgan libres, con vida eterna y con un cuerpo eterno, como Él lo ha prometido; lo cual se cumplirá pronto en este Día Postrero, en esta cuarta vigilia y en esta séptima Dispensación del Reino que ha comenzado.

“LA ZONA DE SEGURIDAD HOY”.

Hemos visto cuál es la zona de seguridad hoy; por lo tanto, coloquen también a sus familias en esa zona de seguridad. Oren por sus familiares cercanos y también por sus familiares lejanos, para que Dios les ayude y entren a la zona de seguridad, que es la zona que preserva la vida eterna para todos los hijos e hijas de Dios.

Y los que están ya dentro de la zona de seguridad, no salgan de ella, porque no hay garantía alguna para los que se salen fuera de la zona de seguridad; más bien llame y traiga a otros a la zona de seguridad.

Y usted no se salga nunca de allí, no importa los problemas que usted tenga en la vida. Si se sale de allí, pues tendrá más problemas en la vida, y el problema mayor es no tener vida eterna; ese sí que es un problema.

Así que los problemas terrenales no tienen mucha importancia para los hijos e hijas de Dios; lo que tiene importancia es la vida eterna, eso sí que tiene importancia para los hijos de Dios.

Y la vida eterna está en Jesucristo, la zona de seguridad nuestra, la Pascua nuestra, el cual está en Su Iglesia en Espíritu Santo, manifestado de edad en edad hasta llegar a este Día Postrero.

Y miren ustedes, la zona de seguridad es la Casa donde está la Sangre aplicada y el Cordero dentro de esa Casa; y esa es la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo en tiempo presente. ¿Y qué significa “en tiempo presente”? Representa o significa: en la edad presente; porque las demás edades ya terminaron.

Toda persona está llamada a estar en la Casa de Dios, en la edad correspondiente a este día presente, y en la dispensación correspondiente a este día presente, para así estar seguros y que la muerte no llegue a los hijos e hijas de Dios; porque el que no está en la Casa de Dios en la etapa del tiempo presente, pasará por la gran tribulación, donde la muerte física le llegará; porque serán perseguidos y serán matados durante la gran tribulación, porque son partes entonces de la multitud que nadie podía contar, de Apocalipsis, capítulo 7 y verso 8 al 17; esa multitud que sale de la gran tribulación, la cual nadie puede contar, que son de diferentes naciones, pueblos y lenguas.

Así que manténgase siempre en la Casa de Dios, orando siempre a Dios para que le ayude en todo momento, y le bendiga, y le abra el entendimiento siempre para entender todas las cosas que Él va dándonos a conocer en este Día Postrero. Y así usted estará seguro en la Casa de Dios. Ese es el único lugar seguro; porque ese es el lugar donde Cristo está.

Y Cristo siendo nuestra seguridad, nuestra Pascua, nuestra ZONA DE SEGURIDAD, lo encontramos ¿dónde? En Su Iglesia, en la edad correspondiente a este Día Postrero.

“LA ZONA DE SEGURIDAD HOY”.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la zona de seguridad hoy, para todos los hijos e hijas de Dios.

En la tarde, a las 3:00 de la tarde, continuaremos viendo esta zona de seguridad y viendo todas las bendiciones que Él tiene para todos los hijos e hijas de Dios que están en esta zona de seguridad. Así que en la tarde continuaremos. No tenemos el tema; pero será una continuación del mensaje de esta mañana, para continuar viendo todo el Programa Divino que Él tiene para este Día Postrero.

Así que estaremos viendo otras cosas y algunas parábolas del Señor Jesucristo donde nos habla acerca de este Día Postrero, y también nos muestra los tiempos pasados; y así podremos entender alguna de estas parábolas que Cristo dio a Sus discípulos, las cuales no fueron entendidas completamente en el tiempo que Cristo las habló; porque la mayor parte de estas parábolas son profecías dadas por Cristo, las cuales han ido cumpliéndose a medida que ha ido pasando el tiempo, las edades y las dispensaciones.

Así que en la tarde, a las 3:00 de la tarde, estaremos nuevamente reunidos para adorar a Dios, cantarle a Su Nombre, orar a Dios también, darle gracias por Sus bendiciones, y escuchar Su Palabra.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y manténganse siempre en la zona de seguridad, que es la zona en donde Cristo está manifestado; que es Cristo en Su Iglesia la zona de seguridad hoy para cada uno de nosotros.

¿Cuántos han visto y están en esa zona de seguridad hoy? Pues todos nosotros estamos en esa zona de seguridad a donde Él nos ha llamado por Su Gracia, para escapar de la muerte espiritual y de la muerte física también, que ha de venir en la gran tribulación.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde a cada uno de ustedes, y cumpla en cada uno de ustedes Sus promesas; y pronto todos sean transformados y raptados, y yo también. Amén y amén.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“LA ZONA DE SEGURIDAD HOY”.

[Revisión abril 2020]

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