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El Hijo de David en Su Obra de Reclamo en el Día Postrero
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El Hijo de David en Su Obra de Reclamo en el Día Postrero

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes nuevamente, para continuar compartiendo unos momentos de compañerismo espiritual con ustedes, y así ver en dónde nos encontramos en el Programa Divino en este tiempo en el cual vivimos; y así servir correctamente a nuestro Dios con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro espíritu, con toda nuestra mente; y así hacer la Obra que Él nos ha encomendado para este Día Postrero.

Quiero leer en el libro del Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 al 7; y nos dice así:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Que Dios nos bendiga con Su Palabra y nos hable directamente al corazón en esta tarde.

EL HIJO DE DAVID EN SU OBRA DE RECLAMO”.

En esta lectura hemos tenido un cuadro celestial, en donde Dios nos muestra cosas en el Cielo que sucederán en el tiempo final. Y ahora, podemos ver que en la diestra del que está sentado en el Trono está un Librito sellado con siete sellos. Ese es el Libro de la Vida del Cordero, es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, es el Libro de la Redención; ahí están escritos los nombres de todos los redimidos de Cristo, están escritos ahí desde antes de la fundación del mundo.

Y de edad en edad encontramos que han estado siendo manifestados en la Tierra las personas que tienen sus nombres escritos allí; de edad en edad, para ser redimidos, para obtener el perdón de sus pecados y ser llenos del Espíritu Santo.

Y cuando el último de los escogidos es llamado y entra al Cuerpo Místico de Cristo, se completa el número de los redimidos, se completa el número de los escogidos de Dios del Cuerpo Místico de Jesucristo, o sea, de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y luego el Libro tiene que ser abierto; y para eso tiene que ser tomado de la diestra de Dios.

Ni en el Cielo ni en la Tierra, ni debajo de la Tierra, se encontraba una persona digna para hacer eso. Pero cuando llegó Jesucristo, el cual estaba en el Lugar de Intercesión en el Cielo, Él se presentó y tomó el Libro de la Redención, y luego lo abrió en el Cielo.

Y en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, desciende del Cielo envuelto en una nube, con Su rostro como el sol, Sus ojos como llama de fuego y Sus pies como columnas de fuego; y tenía en Su mano un Librito abierto.

Ya el Libro de la Redención, el Libro de los Siete Sellos, encontramos que está abierto en las manos del que desciende del Cielo, en la mano de Cristo, para en Su Segunda Venida traerlo a la raza humana; y así regresar a la vida eterna con cuerpos eternos a todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo. Esos son los hijos e hijas de Dios, los escogidos de Dios, los que obtendrían el nuevo nacimiento para vivir por toda la eternidad con Cristo, a imagen y semejanza de Jesucristo, y así ser iguales a Jesucristo.

Y ese grupo de escogidos son los hijos primogénitos de Dios; y desde antes de la fundación del mundo tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; y son los que serán iguales a Jesucristo, con cuerpos eternos y espíritus teofánicos eternos también; y esos son reyes y sacerdotes, para reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Y habrá paz en la Tierra durante el Reino Milenial, y luego por toda la eternidad; porque estarán reinando sobre la Tierra los hijos e hijas de Dios.

Y esos reyes no se levantarán el uno en contra del otro, pues son hermanos: pertenecen a una Familia, a la Familia de Dios, descendientes del Señor Jesucristo. Por lo tanto no se estarán peleando como se pelean los reyes de la Tierra y se levantan naciones contra naciones, o nación contra nación, y forman estas guerras donde mueren tantas gentes.

Para el Reino Milenial, y luego para toda la eternidad, habrá paz sobre la Tierra; y estarán reinando con Cristo los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo; y así la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová. O sea que todo ser humano será lleno del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; serán llenos del conocimiento de la Venida del Hijo del Hombre e Hijo de David.

Esa promesa tan grande, para el Día Postrero, para el séptimo milenio, sería convertida en una realidad; y ese misterio revelado será dado a conocer a todas las naciones; y con ese conocimiento serán llenos de la gloria de Jehová manifestada en el Día Postrero, en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y así como la Tierra ha estado siendo llena de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo…; lo cual se ha hecho una realidad por medio de la predicación del Evangelio de la Gracia, que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios. Y para el Día Postrero Jesucristo se convierte en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores, en la Venida del Hijo del Hombre como Hijo del Hombre e Hijo de David. Y así la Tierra experimentará el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre, y de la gloria de Jehová manifestada en la Tierra en la Venida del Hijo del Hombre; pues Cristo dijo en San Mateo 16, verso 27 al 28:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

A la cizaña, pues le pagará de acuerdo a sus obras; y las obras de la cizaña lo que merecen es el fuego, fuego atómico; y eso es lo que vendrá para la cizaña conforme a las palabras del profeta Malaquías en el capítulo 4 y verso 1, donde nos dice:

“He aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”.

Ese es el pago para la cizaña, para los malos. Pero el pago para el trigo o los hijos del Reino, para los hijos de Dios, es el que dice en el próximo verso de Malaquías, capítulo 4:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Ahora podemos ver cuál es el pago para los hijos e hijas de Dios: es la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, trayéndoles la bendición prometida para el Día Postrero; pues los escogidos serán llamados y juntados por medio del ministerio que Cristo colocará en Su Ángel Mensajero, en el cumplimiento de la promesa de San Mateo 24, verso 31, donde nos dice: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Los escogidos de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, tienen la promesa de un ministerio: el ministerio de los Ángeles de Jesucristo, los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, para llamar y juntar a los escogidos de Dios con Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Mensaje del Evangelio del Reino, dando a conocer el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; revelando el misterio de la Venida del Hijo del Hombre como Hijo del Hombre e Hijo de David, como Rey de reyes y Señor de señores.

El león de la tribu de Judá representa a Cristo como Rey en Su Segunda Venida, y el sol naciente representa la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores. El sol es el astro rey, y el león es el rey de los animales; y Jesucristo es el Sol de Justicia, Jesucristo es la Luz del mundo, y el que siga a Jesucristo no andará en tinieblas. Y Jesucristo es el León de la tribu de Judá.

Estos son los dos grandes símbolos que nos hablan de la Segunda Venida de Cristo para el Día Postrero. Y la revelación de la Segunda Venida de Cristo está prometida para ser cumplida y ser dada a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero. Y es por medio del Mensaje de la Gran Voz de Trompeta —que es el Mensaje del Evangelio del Reino— que es dado a conocer este misterio a la Iglesia del Señor Jesucristo, para así ser preparados para nuestra transformación y el rapto prometido para Sus escogidos en el Día Postrero.

Por eso San Pablo nos dice que será tocada la Trompeta, esa Trompeta Final; y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles y nosotros los que vivimos seremos transformados1. Para eso suena la Trompeta primero, y llama y junta a todos los escogidos de Dios, y nos prepara para esa transformación, nos prepara para regresar a la vida eterna con un cuerpo eterno, como Cristo ha prometido; y así ser restaurados a la vida eterna, de la cual cayó Adán en el Huerto del Edén.

Pero en este Día Postrero seremos restaurados a la vida eterna. ¿Por qué? Porque estaremos comiendo del Árbol de la Vida, que es Jesucristo, el cual nos estará dando Su fruto, el fruto de Su Palabra, Su Mensaje, el Evangelio del Reino; y así estaremos comiendo el fruto del Árbol de la Vida, el Mensaje del Evangelio del Reino; y así en este Día Postrero regresaremos a la vida eterna con un cuerpo eterno, como Cristo ha prometido.

Esto es para cada uno de ustedes y para mí también. Por eso estamos aquí en esta tarde escuchando la Palabra del Señor Jesucristo, el Mensaje del Evangelio del Reino, el cual nos da a conocer todas estas cosas que están señaladas para ser cumplidas en este Día Postrero; de las cuales ya muchas han sido cumplidas y otras están en proceso de cumplimiento; van cumpliéndose cada una en su momento, hasta que se cumplan todas.

Porque para este tiempo toda Escritura que habla del Día Postrero, y que habla de la Segunda Venida de Cristo, y que habla de los Ángeles de Jesucristo, y que habla de la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, y que habla de los escogidos de Dios, y de la resurrección y del rapto, todas esas Escrituras tienen que ser cumplidas en este Día Postrero.

Y por eso estamos nosotros viviendo en este Día Postrero, para ser los beneficiarios de todas esas promesas divinas. Estamos aquí para recibir el cumplimiento de cada una de esas promesas; y así regresar a la vida eterna, como Cristo ha prometido; porque este es el tiempo de la restauración de todas las cosas.

Los hijos de Dios serán restaurados a la vida eterna; el Título de Propiedad es restaurado a los hijos de Dios, para que podamos ser restaurados a la vida eterna; y así también el pueblo hebreo pueda ser restaurado como una nación, pueda ser restaurado recibiendo el Espíritu de Dios en medio de él, en medio del pueblo hebreo, manifestado en carne humana, en el velo de carne que el Espíritu Santo tendrá en el Día Postrero. Ese será el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo.

El Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo en ese Ángel Mensajero estará regresando al pueblo hebreo, para ser manifestado allí por medio de ese Ángel Mensajero, y así ser recibido por el pueblo hebreo.

Esa es la forma que el pueblo hebreo como nación recibe al Espíritu Santo en el Día Postrero. Y serán sellados en sus frentes 144.000 hebreos; o sea, 144.000 hebreos serán sellados con el Sello del Dios vivo y tendrán el conocimiento del Nombre Eterno de Dios y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo. Por eso aparecen en Apocalipsis, capítulo 7, llamados y juntados; y en Apocalipsis, capítulo 14, aparecen ya reunidos sobre el Monte de Sion con el Nombre del Padre celestial y de Jesucristo, del Cordero, escrito en sus frentes; porque el Ángel con el Sello del Dios vivo, enviado por Jesucristo, los llamó, los juntó y los selló con el Sello del Dios vivo; y por eso aparecen en Apocalipsis, capítulo 14, sobre el Monte de Sion.

El Monte de Sion es la Iglesia del Señor Jesucristo. Y en la Edad de la Piedra Angular entran los escogidos de la Iglesia gentil, y entrarán también 144.000 hebreos, entrarán a esa edad eterna; porque es la única edad que estará abierta para recibir a todos los creyentes de entre los gentiles y del pueblo hebreo también.

Es en esa edad eterna que se abre la Dispensación del Reino; y todas las cosas correspondientes al séptimo milenio corresponden a la Dispensación del Reino y están sujetas al Mensaje del Evangelio del Reino. Ese es el Mensaje para ser predicado en el Día Postrero, en el séptimo milenio y durante el Reino Milenial; y con ese Mensaje los seres humanos serán llenos del conocimiento divino, serán llenos de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo prometida para el Día Postrero.

Ahora podemos ver dónde estamos en el Programa Divino y qué cosas tenemos que estar viendo y entendiendo en este Día Postrero, pues ya hemos visto las promesas correspondientes al Día Postrero; y el Día Postrero es el séptimo milenio. Y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, encontraremos que ya estamos en el séptimo milenio; y el séptimo milenio es el Día Postrero.

Los días postreros son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; y para Dios son solamente tres días: tres días delante de Dios son tres milenios. Y los días postreros delante de Dios son los tres milenios postreros, de los cuales ya dos han transcurrido y hemos comenzado el séptimo milenio (si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene).

Y por eso han estado apareciendo esas señales en el cielo, dando testimonio de que ya se han estado cumpliendo las promesas correspondientes al Día Postrero. Y las personas tienen que despertar espiritualmente para obtener el conocimiento de todas estas cosas que están sucediendo en este Día Postrero, para así poder recibir las bendiciones del Cielo, las bendiciones de Dios; porque ninguna persona puede recibir una bendición del Cielo si no entiende lo que Dios está realizando para dar esa bendición.

Dios tiene un orden, y ninguna persona puede obtener nada si no es de acuerdo al orden divino. Por ejemplo, para poder ver la Primera Venida de Cristo y recibir Sus beneficios, toda persona tiene que ver el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo en la persona de Jesús de Nazaret, para así poder recibir la bendición del perdón de los pecados, y la bendición del bautismo del Espíritu Santo. Esas son bendiciones para los que pueden ver el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo, de la Primera Venida del Mesías, en la persona de Jesús de Nazaret, y puede recibirlo como su Salvador.

Y ahora las bendiciones para la Dispensación del Reino, para el séptimo milenio, están bajo la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Estas bendiciones prometidas para el Día Postrero están sujetas a la Segunda Venida de Cristo, giran todas alrededor de la Segunda Venida de Cristo; y para recibir esas bendiciones tenemos que ver la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Y para que podamos ver este gran misterio, Jesucristo dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y Apocalipsis 22, verso 6, nos dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Es por medio de Su Ángel Mensajero que son dadas a conocer estas cosas que deben suceder. Ninguna persona podrá conocerlas, ninguna persona podrá entenderlas, a menos que sea por medio del Mensaje del Ángel del Señor Jesucristo dando a conocer estas cosas que deben suceder pronto.

O sea que el conocimiento de estas cosas que deben suceder no se puede obtener por medio de sabiduría humana; porque estarán escondidas, estas bendiciones y estos misterios, de los sabios y de los entendidos, o sea, de los teólogos y de los doctores en divinidad; como estuvo escondido el misterio de la Primera Venida de Cristo de los sabios y entendidos hebreos de la religión hebrea, o sea, del judaísmo. Los sabios de aquel tiempo eran los sabios en asuntos religiosos, los doctores en divinidad y en teología de la religión hebrea; ellos no pudieron ver, no pudieron entender, la Primera Venida de Cristo, aun con todo el conocimiento teológico que tenían.

Y Cristo dijo en San Mateo, capítulo 11, verso 25 en adelante:

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar”.

La revelación del Padre celestial estaba en Jesucristo. Jesucristo estaba revelando al Padre celestial.

Tomás en una ocasión preguntó: “¿Cómo conoceremos el camino?”. Jesucristo les dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre si no es por mí”2.

También Felipe dijo: “Muéstranos al Padre y nos basta”; porque Jesús hablaba mucho del Padre. Y Jesús le dice: “Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me has conocido?”. O sea que Felipe no conocía un misterio que estaba manifestado en Jesús. Jesús le dice: “¿No sabes que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí (o viceversa), y el que me ha visto a mí ha visto al Padre? ¿No sabes esto?”3.

Estaban buscando al Padre, lo estaban buscando por el cielo…, pues Jesús había dicho que oraran diciendo: “Padre nuestro que estás en el Cielo”4. Pero ahora quieren ver al Padre y Jesús le dice: “Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, Felipe, ¿y todavía no me has conocido?”.

¿Dónde estaba el Padre? Jesús dijo que estaba en Él; y Jesús estaba en el Padre. Y el que estaba viendo a Jesús, estaba viendo al Padre. ¿Por qué? Porque el Padre estaba revelado en Jesús. Era la revelación del Padre en carne humana en la persona de Jesús.

Por eso en San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante, nos dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.

¿Y cómo vendría a este mundo? Venía a este mundo en carne humana.

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron (o sea, el pueblo hebreo).

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (o sea, les dio potestad de nacer de nuevo, y así nacer como hijos e hijas de Dios)…”.

Porque cuando se nace por medio de papá y de mamá, no se nace como hijo de Dios o como hija de Dios, se nace como hijo de papá y mamá, de padres terrenales; pero cuando se nace de nuevo: del Agua y del Espíritu, creyendo en Jesucristo como nuestro Salvador, y recibiendo Su Espíritu Santo, se nace del Cielo, se nace de Dios, y se nace como un hijo o como una hija de Dios; esa es la forma de nacer los hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

“… los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (o sea, ‘de Dios’, en el nuevo nacimiento).

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

Cuando el Verbo fue hecho carne lo conocimos por el Nombre de Jesús; era el Verbo hecho carne: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios; y por Él fueron hechas todas las cosas”. Y ahora venía a este mundo en carne humana, ¿quién? El Verbo, Dios, el Creador de los Cielos y de la Tierra, haciéndose hombre y habitando entre los seres humanos.

El profeta Isaías, en el capítulo 7, verso 14, hablándonos de la Venida de Cristo, nos dijo: “Porque he aquí el mismo Señor nos dará señal: la virgen concebirá, y nos dará a luz un hijo, y se llamará su nombre Emanuel”.

Emanuel significa: Dios con nosotros5; Dios con nosotros en la persona de Jesús; Dios en carne humana, el Verbo en carne humana, manifestado en medio de los seres humanos, conocido por el nombre de Jesús.

El velo de carne fue llamado Jesús; pero dentro de ese velo de carne estaba el Creador de los Cielos y de la Tierra, estaba Dios, Emanuel: Dios entre los seres humanos como Cordero de Dios, para ofrecer aquel cuerpo en sacrificio vivo en la Cruz del Calvario por cada uno de nosotros.

Y en Apocalipsis, capítulo 19, nos dice así, comenzando en el verso 11; nos dice de la siguiente manera:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios”.

El Verbo de Dios viniendo en el Día Postrero, en el tiempo final. Y el Verbo tendrá un nombre; el Verbo viniendo en el Día Postrero en carne humana, entre los seres humanos, tendrá un nombre. Y ese será el cumplimiento de la Venida del Verbo, que es la segunda parte de la Venida del Señor, de la Venida del Hijo del Hombre.

La primera parte fue cumplida dos mil años atrás, en la persona de Jesús. Aquella ocasión tuvimos la Venida del Verbo en carne humana, en un cuerpo que fue creado por Dios en el vientre de María; porque no podía venir en un cuerpo engendrado por papá y mamá. ¿Por qué? Porque todos habían pecado, y la sangre de los animalitos no quitaba el pecado; y por eso Dios tuvo que crear un cuerpo en el vientre de María.

Y en ese cuerpo, cuando nació, cumplió la Venida del Mesías, la primera parte de la Venida del Mesías, la primera parte de la Venida del Señor, la primera parte de la Venida del Verbo. Y la segunda parte pues es en la Segunda Venida de Cristo: la Venida del Verbo para el Día Postrero.

Para el Día Postrero ya habrá personas que no tendrán pecado. Desde el Día de Pentecostés hacia acá comenzaron a haber personas en la Tierra sin pecado. ¿Por qué? Porque la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado6. Y encontramos que el Espíritu de Cristo ha estado morando en personas que han sido redimidas por la Sangre de Jesucristo; y ha enviado mensajeros de edad en edad, redimidos por la Sangre de Jesucristo, personas sin pecado. ¿Por qué? Porque la Sangre de Cristo quitó esos pecados.

Y ahora, para el Día Postrero tendrá un mensajero redimido por la Sangre de Jesucristo, para manifestar Jesucristo Sus promesas del Día Postrero. Y el Espíritu de Cristo, que es el Ángel del Pacto, o sea, Cristo en teofanía, que es el Ángel del Pacto, ha prometido regresar nuevamente en carne humana, manifestarse en carne humana. Y eso será la revelación de Jesucristo para el Día Postrero, la revelación de Jesucristo en carne humana, en Su Ángel Mensajero prometido en la Escritura.

Y así Cristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, estará manifestado en el Día Postrero; el Verbo, que es Cristo en teofanía, estará en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Pero Su Ángel Mensajero no será el Señor Jesucristo; pero Jesucristo estará en Su Ángel Mensajero manifestado; y así tendremos la revelación de Jesucristo para el Día Postrero. Y así como la revelación del Padre estuvo en Su Hijo Jesucristo, la revelación de Jesucristo para el Día Postrero estará en Su hijo: el Ángel del Señor Jesucristo; porque ese será uno de los hijos de Jesucristo.

Jesucristo ha tenido muchos hijos. Algunas personas dicen: “Pero si no hemos sabido que Cristo se haya casado”. Es que los hijos de Jesucristo no vienen por medio de la unión de un hombre y de una mujer. Vienen por medio del nuevo nacimiento: por medio de creer en Jesucristo y recibir Su Espíritu Santo; así es como vienen los hijos de Jesucristo a esta Tierra. O sea, son manifestados en esta Tierra luego que han nacido en un cuerpo temporal y corruptible; luego, al escuchar la predicación del Evangelio de Jesucristo, creen en Jesucristo y reciben Su Espíritu Santo; y así nacen como hijos de Jesucristo o hijas de Jesucristo en el Reino de Dios. Y así es como Jesucristo ha estado teniendo millones de hijos; hijos del segundo Adán, nuestro amado Señor Jesucristo.

Y entre los hijos del segundo Adán, encontramos que es como entre los hijos del primer Adán. Entre los hijos del primer Adán encontramos que hubo muchos hijos; pero entre ellos hubo hijos mensajeros de Dios, hubo profetas de Dios, mensajeros dispensacionales y mensajeros de edades; los mensajeros dispensacionales sobresalen de los mensajeros de edades.

Y ahora Jesucristo ha tenido muchos hijos, y entre ellos ha tenido hijos mensajeros: los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil. Son ellos cabezas de esas edades, a través de los cuales Jesucristo estuvo manifestado en la porción correspondiente a cada edad. Y para el Día Postrero Jesucristo tendría otro hijo, otro hijo con el ministerio para el Día Postrero, un hijo-mensajero: ese es el Ángel del Señor Jesucristo. Y con ese hijo-mensajero, estarían todos los hijos e hijas de Dios del Día Postrero para recibir las bendiciones de Jesucristo del Día Postrero.

Jesucristo en Espíritu Santo en ese Ángel Mensajero, en ese hijo Suyo, estará manifestado en el Día Postrero, y estará revelándose por medio de él y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y así es como la revelación de Jesucristo para el Día Postrero en carne humana vendría a la Tierra en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Este es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra, el cual causa silencio en el Cielo por casi media hora cuando fue abierto el Séptimo Sello7. Nadie conocía este misterio. Porque este misterio sería cumplido en el Día Postrero, el misterio de la Venida del Verbo en carne humana con el nombre correspondiente al velo de carne donde estaría el Verbo, donde estaría el Ángel del Pacto, Jesucristo en teofanía, en Espíritu, manifestado en el Día Postrero.

Y así Jesucristo en Su Ángel Mensajero estaría revelándose como Hijo del Hombre e Hijo de David; para así darnos la fe —la revelación— para ser transformados y raptados en el Día Postrero; la revelación de la Segunda Venida de Cristo como Hijo del Hombre e Hijo de David. Esa es la revelación con la cual será llena toda la Tierra; todo ser humano será lleno del conocimiento de esta revelación: de la revelación de la Venida de Cristo revelado, velado y revelado a través de Su Ángel Mensajero.

Y nadie conocerá quién es el Ángel del Señor Jesucristo, sino Jesucristo; y nadie conocerá a Jesucristo revelado, sino Su Ángel Mensajero, y aquel a quien Su Ángel lo quiera revelar con su Mensaje, con el cual da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

¿Y a quién estará dándole a conocer estas cosas? A la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular. A esos él les estará dando a conocer estas cosas que deben suceder pronto. A quienes él quiera darlas a conocer. ¿Quiénes serán ellos? Los que estarán en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Esos son los que obtendrán este conocimiento, y serán transformados en el Día Postrero.

Ahora podemos ver el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero, velándose y revelándose en carne humana en Su Ángel Mensajero, en el cumplimiento de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, en el libro de Los Sellos, página 256, nos dice, hablándonos de Apocalipsis, capítulo 19, y el Jinete de ese caballo blanco, nos dice:

“[121]. Cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Ese es el cumplimiento de Apocalipsis 19: la Palabra de Dios encarnada en un hombre, el Verbo en carne humana.

El Verbo, Jesucristo en Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, velado y revelado en Su Ángel Mensajero. Eso es el Jinete del caballo blanco viniendo en el Día Postrero. Y Su Nombre es el Verbo de Dios.

Y el Verbo de Dios, cuando vino dos mil años atrás, se llamó Jesús, el velo de carne se llamó Jesús; era el Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, vestido de carne humana. Y para el Día Postrero, el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, estará manifestado en carne humana en el Día Postrero en el Ángel del Señor Jesucristo; y eso será el Verbo en carne humana nuevamente.

Y el velo de carne pues tendrá el nombre que le hayan puesto cuando nació. Y nadie entenderá ese nombre, nadie entenderá el significado; pero ese será el nombre que tendrá el velo de carne donde estará Jesucristo, el Ángel del Pacto, velado y revelado en el Día Postrero. Y estará Jesucristo velado y revelado como el Hijo del Hombre e Hijo de David, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Este es el misterio contenido en el Séptimo Sello, revelado por los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10. Este es el misterio de la Venida del Ángel Fuerte en el Día Postrero. Y los cielos cuentan la gloria de Dios8, los cielos están dando testimonio de este misterio siendo manifestado en el Día Postrero, están dando testimonio de la gloria de Dios manifestada en la Tierra en este Día Postrero.

“EL HIJO DEL HOMBRE E HIJO DE DAVID EN SU OBRA DE RECLAMO EN EL DÍA POSTRERO”. Eso es lo que está prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo para este Día Postrero, para este séptimo milenio, para estar escuchando la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, dándolas a conocer por medio de Su Ángel Mensajero, por medio de Su velo de carne que Él prometió enviar para dar testimonio de estas cosas en las iglesias.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Apocalipsis 22, verso 16.

EL HIJO DE DAVID EN SU OBRA DE RECLAMO EN EL DÍA POSTRERO”.

Ha sido para mí un privilegio estar con ustedes en esta tarde, dándoles testimonio de estas cosas que tenían que suceder en el Día Postrero.

EL HIJO DE DAVID EN SU OBRA DE RECLAMO EN EL DÍA POSTRERO”.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Hijo del Hombre e Hijo de David, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y raptados. Que Él nos bendiga con todas las bendiciones prometidas para Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Muchas gracias por vuestra amable atención, y pasen todos muy buenas tardes. Y nos veremos nuevamente en el mes de noviembre, Dios mediante, en que estaré con ustedes. Y si ocurre la transformación antes, pues adelantaremos el día: ya no será en noviembre, será mucho antes; así que estén preparados, porque pronto todos seremos transformados. Los cielos dan testimonio de todas estas cosas que están sucediendo conforme al Programa Divino aquí en la Tierra, y pronto todos seremos transformados.

Cuando ustedes vean suceder estas cosas: levantad vuestras cabezas al Cielo, porque vuestra redención (o sea, nuestra transformación para los que estamos vivos, y la resurrección para los muertos en Cristo), ¿está cómo? Cerca9.

Estemos preparados para ser transformados. Vivamos de acuerdo a la Palabra de Dios, sirviendo a Jesucristo y con temor y temblor, siguiéndolo todos los días de nuestra vida. Estemos preparados, porque pronto vamos a ser transformados. Y les veré nuevamente cuando estemos transformados; les veré a ustedes en el cuerpo nuevo, y ustedes me verán en el cuerpo nuevo también a mí; porque todos tendremos el cuerpo nuevo. Es una promesa de nuestro amado Señor Jesucristo para el Día Postrero, para cuando estemos escuchando la Gran Voz de Trompeta, la Voz de Jesucristo; y la estamos escuchando ya; por lo tanto, nuestra transformación está cerca, de un momento a otro; es para el Día Postrero, para el séptimo milenio, que ya comenzó.

Así que estemos preparados para ser transformados de un momento a otro. No sabemos el mes, ni tampoco el año, pero vamos a ser transformados en este séptimo milenio que ha comenzado. Esto es si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene. Delante de Dios ya estamos en el séptimo milenio; por lo tanto, en algún momento, el cual no está muy lejos, vamos a ser transformados.

Todos los santos de las siete edades con sus siete ángeles mensajeros están con nosotros, están a favor nuestro. Ellos desde la sexta dimensión miran hacia acá y están con nosotros. Ellos pueden ver hacia acá, porque desde el cuerpo teofánico no hay distancias ni hay barreras; pueden mirar hacia acá, ver lo que estamos haciendo acá, y pueden oir también lo que estamos hablando; de aquí para allá es que no se puede ver, pero de allá para acá sí se puede ver.

Ahora, para el tiempo de Eliseo lo habían rodeado los ejércitos sirios y se lo iban a llevar preso; y Giezi, cuando miró y vio los ejércitos enemigos, se asustó mucho, y le dijo a Eliseo: “Padre mío, los ejércitos enemigos nos tienen rodeados”. Eliseo le dice: “Estate tranquilo, no temas. Son más los que están con nosotros que los que están en contra”10.

Los que estaban a favor de Eliseo estaban en otra dimensión. Los carros de fuego con los ángeles de Dios estaban a favor de Eliseo.

Miren, el rey de Siria mandó un ejército para tomar preso a Eliseo, y Dios mandó un Ejército del Cielo para proteger a Eliseo. ¿Y quién ganó? El Ejército de Dios; pero solamente se veía un hombre.

Y ese hombre luego, en la segunda ocasión en que Giezi le dice: “Padre mío, los ejércitos enemigos nos han rodeado”, Eliseo dice: “Son más los que están con nosotros que los que están en contra, Giezi. Señor Jehová, ¡ábrele los ojos a este para que vea!”. Y los ojos de Giezi fueron abiertos para ver en otra dimensión; y vio los montes llenos de carros de fuego y se tranquilizó; pero ya Eliseo se lo había dicho; porque Eliseo podía ver en otra dimensión, porque tenía las dos consciencias juntas.

Y ahora, Eliseo sale y les dice a los que lo habían venido a buscar preso, les dice: “¿Están buscando a Eliseo?”. Ellos dicen: “Sí”. “Pues vengan conmigo, que yo los voy a llevar donde él está”. ¡Y era el mismo Eliseo! Los cegó. Estaban ciegos a Eliseo; lo estaban viendo pero no entendían que era Eliseo.

Como los discípulos de Jesucristo cuando Cristo resucitó: estaban ciegos a Jesús; estaban viendo a un hombre, pero no sabían que ese era Jesús. Y les hablaba, les habló las Escrituras de la Primera Venida de Cristo, se las citó todas, y las cosas que sucederían, las cuales fueron cumplidas; y ellos no sabían que era Jesús. Ellos estaban ciegos a esa persona que estaba con ellos, hasta que les fueron abiertos los ojos espirituales, y entonces comprendieron que era Jesús11.

Y en el tiempo de Eliseo fueron cegados, y no podían ver que aquel hombre que estaban viendo era Eliseo. Y él les dijo: “Vengan conmigo. Yo los voy a llevar donde él está”. Se los llevó a donde estaba el ejército del rey de Israel. Y cuando se encuentran en medio del ejército del rey de Israel, se encuentran frente a Eliseo; allí ellos vieron a Eliseo. Pero no lo habían visto antes. Estaban viendo un hombre primero, pero no sabían que era Eliseo; pero se reveló después, que era Eliseo el que estaba con ellos allí, frente a ellos.

Y el rey le dice a Eliseo: “Eliseo, ¿qué tú quieres que haga con estos hombres? ¿Quieres que los mate o qué quieres que haga con ellos?”. Cuando el general del ejército sirio escucha que el rey le dice a este hombre que los había llevado hasta allí, le dice “Eliseo”, el general de seguro dijo: “¡Pero si este es Eliseo, el que estamos buscando!”. Y al que estaban buscando estaba entre ellos y no lo sabían.

Y ahora el rey le pregunta a Eliseo, o sea, que le preguntó a Eliseo como si Eliseo fuera un general (y era un General, porque en él estaba Dios); y le preguntó: “¿Qué haré con esta gente?”. Eliseo le dice: “Mira, dale comida y que se vayan. Están muertos del hambre (de seguro le dijo), lo que tienen es hambre. No tienen ánimo para pelear. Dales comida y envíalos de nuevo al rey”12.

O sea que Eliseo era un hombre de paz. Le mandan un ejército para llevárselo preso, y ahora Eliseo envía hacia atrás al ejército abastecido; o sea, que ordena que le preparen una comida para que coman y cojan fuerzas para regresar a Siria. O sea, que no los mandó a matar.

Podía decirle al rey de Israel: “Mátalos”. Y los mataba. Pero Eliseo podía haber dicho también: “Que descienda fuego del cielo y los consuma a todos”, y eso sucedía; y no los hubiera tenido que llevar allá al rey de Israel.

Pero Eliseo tuvo misericordia de ese ejército, y Eliseo no tenía ánimo para pelear, no estaba enojado. Más bien estaba contento, viendo la gloria de Dios y viendo el Ejército que Dios le había mandado para defender a un solo hombre. Por un hombre Dios mandó a un Ejército completo; porque Eliseo era el Embajador de Dios; y detrás de un embajador está el ejército de esa nación. Y por eso estaba un Ejército del Cielo protegiendo al profeta Eliseo.

Siempre el Embajador de Dios es el mensajero que Dios envía para cada edad o para cada dispensación.

Ahora podemos ver lo que significa esto en el Programa Divino para el Día Postrero. Cuando Jesucristo dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”, los Arcángeles Gabriel y Miguel con Sus Ejércitos están pendientes a todo lo que está sucediendo aquí en la Tierra, y están protegiendo al Ángel del Señor Jesucristo y a todos los que lo han recibido. ¡Son más lo que están con nosotros que los que están en contra!

Bueno, como que surgió un segundo mensaje; pero creo que esto nos ayuda para tener seguridad en Dios y Su Programa. A mí también me ayuda mucho. Yo sé que los Arcángeles Gabriel y Miguel, con Sus Ejércitos, están protegiéndonos a nosotros; así como mandó un Ejército para proteger a Eliseo.

Bueno, también dice la Escritura que el Ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen y los defiende13.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y hasta el mes de noviembre en que estaré nuevamente con ustedes.

Habrá dos encuentros juveniles, de los cuales Miguel les dará las fechas y los lugares, para los jóvenes de esos lugares, porque serán encuentros juveniles regionales; para así aprovechar mejor el tiempo y que se les haga más fácil a los jóvenes aquí en el Brasil, ya que Brasil es grande en tamaño; y grande de corazón también, ¿verdad? Tiene un corazón grande para amar a Dios y servir a Dios, y para recibir Su Palabra.

Bueno, vamos a dejar por aquí a Miguel. Que Dios les bendiga a todos y pasen todos muy buenas noches.

EL HIJO DE DAVID EN SU OBRA DE RECLAMO EN EL DÍA POSTRERO”.

[Revisión noviembre 2021]

1 1 Corintios 15:51-52

2 San Juan 14:5-7

3 San Juan 14:8-11

4 San Mateo 6:9, San Lucas 11:2

5 San Mateo 1:23

6 1 Juan 1:7

7 Apocalipsis 8:1

8 Salmos 19:1

9 San Lucas 21:28

10 2 Reyes 6:15-17

11 San Lucas 24:13-32

12 2 Reyes 6:17-23

13 Salmos 34:7

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