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El Ángel registrador
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El Ángel registrador

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y también los que están a través de la línea telefónica en todos los países de Latinoamérica y también del Caribe, y también en los diferentes lugares de Norteamérica.

Que Dios nos bendiga a todos grandemente y que en esta noche nos permita comprender Su Programa, nos permita comprender los misterios del Reino de Dios correspondientes para este tiempo final.

En Apocalipsis, capítulo 19, verso del 9 al 10, dice la Escritura… si comenzamos en el verso 7 vamos a tener un cuadro más claro: Apocalipsis, capítulo 19, verso 7 hasta el 10, dice de la siguiente manera:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.

Y en Apocalipsis, capítulo 1, verso 1, dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan”.

Allá, en estas visiones apocalípticas, le fue enviado a Juan (el discípulo amado) el Ángel del Señor Jesucristo. “EL ÁNGEL REGISTRADOR”, este es el Ángel Registrador.

Este Ángel del Señor Jesucristo es el Ángel prometido para llevar a cabo una Obra de parte del Señor Jesucristo en medio de Su pueblo.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas”.

Lo mismo que había dicho acá en el capítulo 19 el Ángel, vuelve a decir. Acá él había dicho: “Estas son palabras verdaderas de Dios”, y acá dice:

“Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Ahora, ¿por qué Juan, el discípulo amado, en la primera ocasión en Apocalipsis, capítulo 19, quiso adorar al Ángel y no le fue permitido? Y luego en el capítulo 22, en el último capítulo del Apocalipsis y también último capítulo de la Biblia, él vuelve para tratar de adorar delante del Ángel del Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque él vio quién era este Ángel. No era uno de los ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil, era nada menos que el Ángel Registrador del Señor Jesucristo.

Por eso aquí en Apocalipsis, capítulo 22 y verso 16, Jesús dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Quién es el Enviado del Señor Jesucristo para todas las iglesias, para dar testimonio de estas cosas, de esta revelación apocalíptica? El Ángel del Señor Jesucristo al cual Juan, el discípulo amado, quiso adorar en dos ocasiones.

En la primera ocasión el Ángel le dijo a Juan: “No lo hagas; yo soy consiervo tuyo y con tus hermanos. Adora a Dios”; porque este Ángel del Señor Jesucristo es el último profeta que Dios enviaría a la Tierra, es el Benjamín de los profetas, el cual antes de aparecer manifestado en la Tierra en carne humana estuvo ministrándole la revelación apocalíptica a Juan el discípulo amado, estuvo revelándole a Juan la revelación apocalíptica en cuerpo teofánico; pero llegaría el tiempo en que él aparecería vestido de carne humana.

Y ese Ángel es nada menos que el Ángel Ministrador, el Ángel Registrador, el Ángel que en el fin del tiempo cumpliría la parábola del siervo fiel y prudente. Por eso le dijo: “Yo soy consiervo tuyo y con tus hermanos. Adora a Dios”.

Este es el siervo fiel y prudente, que en el fin del tiempo estará dándole el alimento espiritual a tiempo a los hijos de Dios en la Casa de Dios, que es el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Es el Ángel Ministrador del cual en esta parábola del siervo fiel y prudente su Señor dice: “De cierto os digo que cuando su señor venga, y le halle haciendo así…”1, dándole el Alimento a tiempo: la Palabra, el Mensaje correspondiente para ese tiempo, para el tiempo de la Venida del Señor, para el tiempo de la Venida del Ángel Fuerte.

En el tiempo de la Venida del Ángel Fuerte, al siervo que Él encuentre, al mensajero que Él encuentre dándole el Alimento a tiempo a Su pueblo, ese es el siervo fiel y prudente, ese es el Ángel del Señor Jesucristo, ese es el Ángel que le apareció a Juan en teofanía y le trajo la revelación apocalíptica en un lapso de tiempo de dos años en una isla: la Isla de Patmos.

Este Ángel del Señor Jesucristo en el fin del tiempo estaría ministrándole la Palabra, estaría ministrándole la revelación apocalíptica correspondiente para el tiempo final; por eso Jesús dice: “Yo Jesús he enviado mi Ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Por esa causa, cuando viene el Ángel Fuerte con el Librito abierto en Su mano…, en donde están todos los nombres de todos los hijos de Dios, de todos los predestinados, de todos los escogidos, de todos los primogénitos de Dios, de todos los pensamientos de Dios expresados, de todos los atributos divinos que han sido manifestados en la Tierra…

Este Libro que fue abierto en el Cielo por el Señor Jesucristo, que es el Ángel Fuerte, que es el Cordero de Dios y también el León de la tribu de Judá, ese Libro que Él tomó y abrió en el Cielo es el registro de los atributos divinos, es el registro en donde están escritos los nombres de todos los escogidos de Dios; ese es el Libro de la Vida del Cordero.

Y por cuanto el Señor Jesucristo lo toma en el Cielo y luego lo trae a la Tierra, lo entrega a Su Ángel Registrador, a Su Ángel (el cual en el fin del tiempo Él envía; y por cuanto le entrega ese Título de Propiedad: le entrega el Libro de la Vida del Cordero, en donde están los nombres de todos los escogidos, en donde están los nombres de los escogidos, en donde están los nombres de los escogidos del fin del tiempo y también de los escogidos de las edades pasadas. Por esa causa él es el que viene con la Trompeta Final; por eso San Pablo dijo2:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (o sea, no moriremos); pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta (y los muertos en Cristo resucitarán primero y luego nosotros los que vivimos seremos transformados)”.

Ellos resucitarán primero, en cuerpos incorruptibles, y luego nosotros seremos transformados y tendremos un cuerpo incorruptible, glorificado, al igual que ellos y al igual que el Señor Jesucristo; y entonces todos seremos a imagen y semejanza del Señor Jesucristo.

Por eso Él viene con la Trompeta Final, por eso el Señor Jesucristo dijo que enviaría Sus Ángeles, el Hijo del Hombre, con Gran Voz de Trompeta, y juntaría a todos los escogidos con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta; proclamando ese Mensaje Él llama a todos los que están escritos en el registro, en el Libro de la Vida del Cordero.

Él tiene un ministerio para los que están vivos y para los que partieron en el pasado, porque todos los muertos escucharán la Voz del Hijo de Dios, la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero en la Trompeta Final, en el Mensaje Final, el Evangelio del Reino, y se levantarán. En el momento señalado para levantarse, ya habrán escuchado Su llamado, el llamado para la resurrección.

Y ese llamado lo hace Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, pues Él dijo: “Bienaventurado aquel siervo que cuando su señor venga, le halle haciendo así”: dándole el Alimento a tiempo a la Familia, la Familia de Dios, los hijos de Dios, los escogidos, en la Casa de Dios, que es el Cuerpo Místico del Señor. Dice: “De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”.

¿Para qué? Para que sea administrador; por eso le es dado el registro donde están los nombres de todos los escogidos: de los que tienen que resucitar y de los que tienen que ser transformados. Por eso Él en el tiempo final hace el llamado final de parte del Señor Jesucristo.

En las edades pasadas hubo un llamado en cada edad, pero el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero estaba en el Cielo, y sellado, cerrado. En este tiempo final el Libro de la Vida sellado con siete sellos es abierto, y entonces el llamado es para los que vivieron en las edades pasadas y para los que vivimos en este tiempo final.

En una ocasión nuestro amado hermano y amigo, el séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil tuvo un hermoso sueño, en donde él vio lo que sería luego del rapto, él vio algo maravilloso.

Ahora, siendo que el llamado final es hecho por el mensajero, el Ángel del Señor Jesucristo siendo manifestado aquí en la Tierra, y siendo él un atributo de Dios también, manifestado en el fin del tiempo en carne humana, él también tiene su nombre en el registro de los hijos de Dios, en el registro de Dios, que es el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora, la promesa para ese siervo fiel y prudente también la encontramos en Apocalipsis 3, verso 21, que dice:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Ahora, en esta promesa divina podemos ver que el Señor Jesucristo le tiene un lugar muy especial: él estará ahí en el Trono del Señor Jesucristo; porque es el Ángel del Señor Jesucristo enviado en el fin del tiempo, así como fue enviado a Juan el discípulo amado, pero en el fin del tiempo ya estará en carne humana.

Ahora, vean ustedes, aquí en el libro de Citas, en donde tenemos un extracto del Sexto Sello… libro de Citas, página 96 y 97, verso o párrafo 837, dice el séptimo ángel, William Marrion Branham, hablando dice:

“Yo soñé como un mes después de eso, que yo un día estaba observando el tiempo grande que… Ahora, no el juicio (o sea, no el Juicio Final). Yo no creo que la iglesia jamás vaya al… (o sea, la Novia) quiero decir, (no creo) que la Novia vaya al juicio (al Juicio Final). Pero yo estaba allí cuando las coronas estaban siendo dadas…”.

No es el Juicio Final, es antes del Juicio Final: el juicio para la repartición de los galardones para los hijos de Dios. Y ese juicio será en el tiempo en que los seres humanos aquí en la Tierra estarán pasando por la gran tribulación de la semana número setenta de la profecía de Daniel, o sea, la última parte de esa semana, que son tres años y medio. Dice:

“Pero yo estaba allí cuando las coronas estaban siendo dadas…”.

¿No dice Él que nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes? Y no puede haber reyes sin coronas.

“Pero yo estaba allí cuando las coronas estaban siendo dadas; y el grandioso Trono allí puesto, y Jesús y el ángel registrador, y todos estaban allí parados. Y allí había una escalinata… como bajando en esta forma, de blanco marfil (bajaba en un círculo…)”.

De arriba, del Trono, hacia abajo; pero la gente estaba abajo; y Cristo y el Ángel Registrador, arriba. Sigue diciendo:

“(… y había un panorámico (o panorama) como éste y salía afuera) así que toda esa hueste sobresaliendo allá afuera podía ver lo que estaba pasando. Y venía a un ángel registrador; llamaría cierto nombre y yo supe… reconocí ese nombre. Y miré bien atrás por allá, aquí se acerca el hermano caminando, o la hermana subió aquí de esta manera (¿ven? Tenían que subir esa escalinata) y el ángel registrador allí parado al lado de Cristo… solo un sueño”.

Pero un sueño de profeta y un sueño profético; dice que era cuando estaban siendo repartidas las coronas. Dice:

“… y yo estaba observando, y los nombres de ellos estaban en el Libro de la Vida”.

¿De dónde estaba llamando el Ángel Registrador? Del Libro de la Vida, en donde estaban esos nombres escritos. Y el Libro de la Vida del Cordero es el Libro que estaba sellado con siete sellos en el Cielo, el cual el Señor Jesucristo tomó, lo abrió en el Cielo, lo trajo a la Tierra y lo entregó a un profeta, al último de Sus profetas.

Por lo tanto, él entonces tiene la labor de llamar del Libro de la Vida a todos los que tienen sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero. Y no solamente para esta etapa final en donde los llama con el Mensaje de Gran Voz de Trompeta, sino que también para la repartición de los galardones.

Su ministerio continuará para la resurrección, para el rapto, para la repartición de los galardones, para el glorioso Reino Milenial y para toda la eternidad, al lado del Señor Jesucristo como ministrador, como el Ángel Registrador del Señor Jesucristo. Por eso el Señor Jesucristo le entrega el registro, el Libro de la Vida del Cordero, porque es Su Ángel Registrador.

Ahora, vamos a seguir leyendo aquí:

“… y los nombres de ellos estaban en el Libro de la Vida. Él miraría por encima de ellos y diría: ‘Estuvo bien hecho, mi buen y fiel siervo. Ahora entrad’. Miré hacia atrás, a donde ellos estaban yendo, y allí había un mundo nuevo y los gozos (o sea, llenos de los gozos del Señor, como él dice: ‘Buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor’). Igual como ellos dirían: ‘Orman Neville, ven’. Y ese es el viejo hermano Neville (el que fue pastor allí en Jeffersonville), ahí está él, y aquí sale él, de entre el gentío y sube. Y le oí a Él decir: ‘Entrad en los gozos del Señor que han sido preparados para vosotros desde la fundación del mundo. Entrad’. Y el viejo hermano Neville sólo comenzó otra vez allí dentro, sólo clamando y gritando. Y un ángel registrador se paró y dijo: ‘William Branham’. Yo nunca pensé que tuviera que caminar eso (que tuviera que caminar hacia ese lugar). Así que entonces tenía miedo. Y comencé a subir a través de ahí. Y justo mientras alcancé el primer escalón, me detuve y pensé… y miré hacia su rostro y pensé: ‘Quiero echarle una buena mirada de esta manera’ y me detuve. Yo tenía mis manos en esta forma y sentí algo que se deslizó en mi mano aquí. Era el brazo de una persona. Y miré alrededor y allí estaba Hope (que fue la primera esposa de nuestro amado hermano Branham), aquellos grandes ojos negros y pelo negro colgándole por su espalda… con vestidura blanca puesta, mirando hacia mí en esta forma. Y yo dije: ‘¡Hope!’ (o sea, ¡Esperanza!). Y sentí algo que golpeó este brazo (el otro brazo), miré alrededor y allí estaba Meda (en el otro lado)… esos ojos oscuros mirando hacia arriba, aquel pelo negro colgando para abajo, y tenía puesta una vestidura blanca. Y yo dije: ‘¡Meda!’. Y se miraron la una a la otra, ustedes saben, de ese modo. Yo las tenía en mis brazos, y fuimos caminando juntos. Y desperté. Yo desespero que eso venga de ese modo. Ambas se asociaron conmigo en vida y trajimos hijos y cosas como esas, y aquí estamos caminando hacia un mundo nuevo, ¡oh, vaya!, en donde hay perfección y todo”.

Todo este cuadro tan maravilloso lo pudo ver por anticipado el séptimo ángel de la Iglesia gentil, de la etapa séptima. En sueños él pudo ver cómo será la repartición de los galardones luego que nosotros seamos transformados y raptados con el Señor.

Así que será una fiesta maravillosa, será algo grande y maravilloso. Y allí estaremos nosotros, y allí estará nuestro Mensaje, y allí continuaré con ustedes en la Obra correspondiente para ese tiempo.

Espero verlos a ustedes que están aquí presentes y los que están a través de la línea telefónica, espero verlos en ese lugar tan maravilloso recibiendo las coronas, la corona que le corresponde a cada uno de ustedes. Espero verlos allí y espero que allí ustedes escuchen el nombre de ustedes siendo llamado para recibir la corona que Él ha prometido para cada uno de nosotros.

Allí estará cada uno de los escogidos: los que murieron en Cristo resucitarán y estarán allí, y nosotros que estamos aquí viviendo seremos transformados y estaremos también allí.

Estaremos allí, nos veremos allí nuevamente; luego de estar viéndonos aquí en la Tierra en estos cuerpos mortales, nos veremos allí en cuerpos inmortales para recibir nuestra corona.

Allí estará cada uno de los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, que tienen sus nombres escritos en ese Libro que estaba sellado con Siete Sellos, y fue abierto y fue traído a la Tierra y entregado al Ángel Registrador. Y allí estará el Señor Jesucristo, y a Su lado estará el Ángel Registrador.

Así que si en este tiempo final Él nos ha estado llamando porque tenemos nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero y hemos respondido al llamado del Señor: seremos llamados allá para recibir nuestra corona, la corona de la Vida, para recibir nuestra corona como reyes, y escucharemos el llamado de nuestro nombre.

Allí estaremos nosotros. Yo estaré allí, ¿y ustedes? También estarán. Si han respondido al llamado en este tiempo, también estarán allá para responder al llamado de su nombre para recibir la corona prometida para cada uno de ustedes; y allí escucharemos nuevamente el llamado del Ángel Registrador.

El Ángel Registrador allí estará llevando a cabo su labor, como también la lleva a cabo antes de llegar ese glorioso momento. Toda la labor que él lleva a cabo en el fin del tiempo será para bendición de cada uno de los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Para eso, para buscar a los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero en el fin del tiempo, lo envía el Señor Jesucristo. ¿Con qué? Con el Libro que contiene los nombres de los escogidos, los nombres de los atributos divinos manifestados en carne humana, cada uno en su edad correspondiente, contándonos a nosotros en este tiempo en nuestra edad (la Edad de la Piedra Angular) y en nuestra dispensación (la Dispensación del Reino).

Así que, ¿quiénes escucharán la Voz del Ángel Registrador allá? Los que la escucharán acá antes de llegar aquel momento. Por eso el Paraíso está en jubileo, el Paraíso está recibiendo el Mensaje del Ángel Registrador; y regresarán a la Tierra en cuerpos eternos, para luego de cierta cantidad de tiempo, de 30 a 40 días de estadía aquí en la Tierra, luego ser raptados para recibir la corona correspondiente de cada escogido.

Y nosotros, los que estamos vivos, estamos llenos de alegría, de regocijo, de jubileo y agradecimiento a Dios por el llamado final, por el Mensaje Final, por el Mensaje procedente del Libro de la Vida del Cordero, que en la América Latina, Puerto Rico y todo el Caribe está siendo manifestado ese llamado. Es un llamado directamente del Libro de la Vida del Cordero para todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Así que la bendición ha comenzado para nosotros en el fin del tiempo, y continuará. No se detendrá la bendición que Dios tiene para todos nosotros.

Para que continúe Su bendición, el Señor Jesucristo dice: “Yo Jesús he enviado mi Ángel (el Ángel Registrador)… he enviado mi Ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Para todos los hijos de Dios, para todas las iglesias; tanto para toda Iglesia de acá como también para toda Iglesia: las siete edades de la Iglesia gentil; porque el Mensaje del Ángel Registrador es para todo el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo aunque ya una parte grande de ese Cuerpo Místico haya partido y esté descansando en el Paraíso. Su Mensaje es para ellos también (el Mensaje del Ángel Registrador) y para cada uno de nosotros los que vivimos.

Así que para todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, el Señor Jesucristo ha dicho que envía Su Ángel, Su Ángel Registrador, envía Su Ángel con el Título de Propiedad, con el Libro de la Vida del Cordero. Por eso se lo come y luego puede hablar lo que está en ese Título de Propiedad. Todo eso para este tiempo final, para el ministerio del Ángel Registrador, para bendición de cada uno de los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Así que hemos visto al Ángel Registrador, lo hemos visto a través de la Escritura, lo hemos visto en la experiencia que tuvo el séptimo mensajero, y hemos visto la bendición tan grande que trae el Ángel Registrador para todos los hijos de Dios, para todos los atributos de Dios que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, que es el registro de los atributos de Dios, que es el registro de los escogidos de Dios.

Para eso Él envía a Su Ángel: “Yo Jesús he enviado mi Ángel (el Ángel Registrador) para dar testimonio de estas cosas”. ¿Quién es enviado para dar testimonio de estas cosas? El Ángel del Señor Jesucristo, el Ángel Registrador.

“EL ÁNGEL REGISTRADOR”.

Las cosas que están aconteciendo en este tiempo final son grandes. Tanto en el mundo están aconteciendo cosas grandes para que se cumplan las profecías bíblicas, para que se cumpla la Escritura, y en el campo espiritual, en el Programa Divino con Sus Hijos, están aconteciendo cosas grandes conforme a las promesas divinas, para que pueda ocurrir la resurrección de los que han dormido en Cristo (que están en el Paraíso) y para que pueda ocurrir la transformación de nosotros los que estamos vivos.

Para que pueda ocurrir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que vivimos, tiene que ser hablada la Palabra, esa Palabra que viene de la eternidad, de la séptima dimensión, y pasa a la sexta dimensión, y luego pasa a esta dimensión y es hablada.

Por eso le es entregado el Libro de la Vida del Cordero, abierto ese Libro, para que se lo coma y luego hable esa Palabra, y se pueda materializar toda promesa que Él ha hecho a Sus escogidos, los cuales tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Estaba platicando en esta noche con nuestro amigo y hermano Miguel Bermúdez Marín, acerca del por qué los profetas de Dios siempre han sido perseguidos, y muchos de ellos han sido matados por diferentes personas o grupos religiosos, o grupos políticos o gobiernos: Ha sido porque el diablo, que es el enemigo de Dios, sabe que si no es hablada la Palabra a través de carne humana no se puede materializar el Programa Divino; y el diablo siempre ha tratado de destruir al velo de carne a través del cual tiene que ser hablada la Palabra para que se materialice luego.

Esa ha sido la razón. Pero siempre ha llegado tarde el enemigo, y cuando ya ha matado a algún profeta, ya ese profeta ha hablado la Palabra que Dios ha colocado en su boca, y ya se tiene que materializar, se tiene que cumplir esa Palabra en el Programa Divino.

Por eso el Séptimo Sello estaba tan oculto en la Escritura y estaba tan oculto en la Mente Divina que no había sido dado a conocer en otros tiempos para que el diablo no supiera que era el Séptimo Sello, ni dónde, ni cuándo, ni cómo; y así el Séptimo Sello se realizara.

Y al realizarse el Séptimo Sello entonces tiene que producir (el Séptimo Sello) todos los beneficios que están escondidos, sellados en ese Séptimo Sello. Y el Séptimo Sello es la Venida del Señor, la Venida del Ángel Fuerte conforme al orden de Su Venida con Sus Ángeles.

Así que el ministerio del Ángel Ministrador es el ministerio prometido para el fin del tiempo; y luego para el tiempo de la repartición de los galardones, de las coronas; y luego también para el Milenio y para el Juicio Final y para toda la eternidad.

Estará el Ángel Ministrador siempre al lado del Señor Jesucristo, trabajando en el Reino del Señor Jesucristo en todo lo que se haga en el Reino del Señor Jesucristo; pero él será uno de en medio del pueblo el cual el Señor levantará, en donde Dios colocará ese espíritu ministerial para bendición de cada hijo de Dios, de cada atributo de Dios que está escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

Por esa causa en el fin del tiempo Él envía a Su Ángel Registrador, y nosotros en el fin del tiempo lo recibimos y recibimos su Mensaje; y se materializará su Mensaje, se materializará cada cosa que él diga que se va a cumplir en cada uno de nosotros.

Cuando él dice que los muertos en Cristo han de resucitar, ellos allá lo escuchan y dicen:”¡Amén!”, y se les va a materializar todo lo que ellos han de recibir; y los que estamos vivos, al escuchar al Ángel Ministrador, al él decir que seremos nosotros transformados, nosotros decimos: “¡Amén! ¡Así será!”.

Y así será, porque no estará hablando sus propias palabras, sino la Palabra Divina, la Palabra de Dios que el Señor le ha dado y ha colocado en su boca, y él se la ha comido; y luego habla esa Palabra creadora para que se materialice cada promesa que nos corresponde en el fin del tiempo; para esto el Señor Jesucristo envía a Su Ángel Registrador.

“EL ÁNGEL REGISTRADOR”.

Que Dios nos continúe bendiciendo a todos en esta noche, que Dios nos guarde, y que Dios continúe obrando por medio del cumplimiento de cada promesa que Él ha hecho para Sus hijos; y pronto seamos nosotros transformados y luego seamos raptados para recibir la corona prometida en ese juicio de la repartición de los galardones.

“EL ÁNGEL REGISTRADOR”.

Hemos visto a través de la Escritura y en la Escritura, hemos visto quién es el Ángel Registrador: es el Ángel del Señor Jesucristo que Él prometió enviar para dar testimonio de estas cosas, para dar a conocer las cosas que deben acontecer pronto; todo eso Él lo da a conocer por medio de Su Ángel Registrador.

“EL ÁNGEL REGISTRADOR”.

Dios nos guarde, Dios nos bendiga. Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta última ocasión de actividad.

Le doy gracias a Dios por estos mensajes que Él me ha dado para cada uno de ustedes, en los cuales yo me he estado gozando grandemente; y le doy gracias a Dios por lo que Él en esta mañana y en esta noche nos ha dado a conocer. Son cosas que estaban reservadas para nosotros, ocultas de los hijos de Dios de las edades pasadas, pero están siendo dadas a conocer a nosotros en este tiempo final.

Y yo le doy gracias a Dios por este privilegio tan grande de conocer estos misterios del Reino de Dios, y de conocer los que tienen sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero; para mí es una bendición muy pero que muy grande conocer los atributos de Dios manifestados en carne humana, aunque están en carne humana temporal, corruptible, mortal; pero pronto los atributos divinos, los hijos de Dios, todos estaremos en cuerpos inmortales.

Todo esto es dado a conocer a cada hijo de Dios en este tiempo final. No son pensamientos humanos, sino los pensamientos divinos de lo que Él tiene en Su Programa para cada uno de Sus atributos, de Sus hijos.

Por esa causa nuestro entendimiento ha sido abierto y la revelación divina ha fluido a nuestras almas, a nuestros espíritus, a todo nuestro ser; y está abierto para nosotros el Libro de la Vida del Cordero, en donde nosotros nos podemos ver en Su Programa, podemos ver el por qué estamos aquí viviendo, por qué estamos viviendo en el fin del tiempo; y podemos ver de dónde hemos venido (de la séptima dimensión), y podemos ver hacia dónde vamos y en qué cuerpo estaremos dentro de muy poco tiempo.

Así que es un Programa Divino el cual ha estado desarrollándose; y en el fin del tiempo llegará a su plenitud para recibir el cuerpo eterno y pasar a la vida eterna.

Es tan grande lo que está aconteciendo en el Programa Divino que algunas veces a mí me faltan palabras para expresar las cosas que están aconteciendo; pero con que les dé a conocer con la Palabra lo que está aconteciendo por la Palabra es suficiente para cada uno de nosotros, porque la Palabra es lo más seguro que nosotros podemos tener.

Así que espero seguir dándole a conocer a todos ustedes en la América Latina y el Caribe todo el Programa Divino correspondiente para el fin del tiempo, para la América Latina y el Caribe en el Libro de la Vida del Cordero; el Programa que ha caído para nosotros en el Libro de la Vida del Cordero.

Así que yo estoy muy contento de estar entre ustedes, de hablar el mismo idioma de ustedes, y de poderles expresar lo que Él me ha entregado a mí para cada uno de ustedes.

Que Dios nos continúe bendiciendo a todos.

Con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín.

“EL ÁNGEL REGISTRADOR”.

[Revisión julio 2019]

1 San Mateo 24:45-47, San Lucas 12:42-44

2 1 Corintios 15:51-52

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