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La apertura del Séptimo Sello
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La apertura del Séptimo Sello

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes; para mí es una bendición muy grande estar con ustedes en esta noche para este saludo.

Un saludo para todos los amigos y hermanos aquí presentes en Puerto Rico, y también para cada uno de ustedes a través de la línea telefónica en Venezuela, en Colombia, en México, en Guatemala, y en todos los demás lugares de la América Latina y también de Norteamérica.

Que Dios los bendiga grandemente con todas las Bendiciones de la Primogenitura, todas las bendiciones del Lugar Santísimo del Templo espiritual del Señor Jesucristo; y nos prospere conforme a Sus promesas. Y así pronto transforme nuestros cuerpos, conforme a como Él ha prometido para los escogidos del tiempo final, que serían llamados y juntados con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, la Trompeta Final, que antecede a la resurrección de los santos en Cristo que partieron en el pasado.

Así que estando nosotros escuchando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, el Mensaje Final de Dios, entonces tenemos las promesas grandes y maravillosas del fin del tiempo, las cuales gradualmente se van materializando en cada uno de nosotros. Y así estaremos viendo que la historia de los escogidos del fin del tiempo no será otra cosa sino el cumplimiento de las promesas divinas en medio de los escogidos, en el cumplimiento de las cosas que fueron encerradas, selladas, en el Séptimo Sello; el cual sería manifestado, cumplido, aquí en la Tierra en el fin del tiempo, el fin del siglo, en el cual nosotros estamos viviendo.

Nosotros estamos viviendo en pleno Séptimo Sello manifestado, estamos viviendo las cosas que no pudieron ser reveladas cuando fue abierto el Séptimo Sello para que no hubiese interrupción de la Obra que el Señor Jesucristo estaría llevando a cabo en el fin del tiempo.

Así que estamos viviendo en el tiempo de la bendición más grande que Él le ha dado a Su pueblo, la bendición más grande prometida para los escogidos. Y es tan grande esta bendición que producirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; producirá nuestro regreso a la vida eterna, de donde el ser humano cayó en el Huerto del Edén.

Así que todo esto está escondido en el Séptimo Sello; y está siendo abierto, está siendo revelado, a los hijos de Dios en este tiempo final. Y para eso estamos nosotros aquí: para ver y para vivir el Séptimo Sello en su realización aquí en la Tierra, y para escuchar todo el contenido del Séptimo Sello.

Por eso los Siete Truenos no emitieron sus voces en el Cielo. Si emiten sus voces en el Cielo entonces era abierto en el Cielo ese gran misterio y era dado a conocer; pero aunque fue abierto el Séptimo Sello, el gran misterio contenido en el Séptimo Sello no fue revelado y no fue manifestado; por eso encontramos que dice: “Hubo silencio en el Cielo por media hora”1.

Ellos vieron pero quedaron en silencio. Como también el séptimo mensajero de la edad de la Iglesia gentil: vio, pero le fue dicho: “Esto tú no se lo dirás a nadie”: el gran misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Señor revelándose en el fin del tiempo, en el cumplimiento de Su Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, realizando esa Tercera Etapa, hablando la Palabra para producir todo lo que fue prometido a los hijos de Dios.

Por eso encontramos que en la Visión de la Carpa él vio esta Tercera Etapa llevándose a cabo; y dice que él estaba de frente, mirando hacia el frente. Él estaba, por ejemplo, donde están ustedes, mirando hacia la plataforma; y miró hacia la izquierda y vio un lugar allí. Y él recibió, de parte de Dios, la revelación que eso sería —y allí sería— la Tercera Etapa, allí estaría el Pilar de Fuego manifestado.

Y también cuando él subió a la constelación de los siete ángeles, él dice que lo subieron, y él allí estaba entre ellos; y él dice que aquellos ángeles que estaban en esa constelación eran los ángeles de la Iglesia.

Pero vean ustedes, él dice que subió y vio siete ángeles; pero eso es si él…; él mirando vio siete ángeles, porque no se estaba contando él. Pero si usted mira, usted ve ocho ángeles.

Y él dice: “Uno de ellos era muy sobresaliente, diferente a los demás: tenía Sus alas grandes y puntiagudas. Y yo estando mirándolo a él… él… yo mirándolo, él estaba a mi izquierda. Yo mirándolo a él, él estaba en el occidente mirando hacia el oriente”. O sea, él dice: “Yo mirando hacia el occidente, mirando hacia el occidente lo veía a Él. Y Él estaba así, mirando hacia el oriente”.

Por ejemplo, como ustedes allá: están al oriente; y yo estoy acá al occidente. Ustedes, si miran hacia mí, están mirando hacia el occidente, porque el occidente está hacia acá. Y yo miro hacia ustedes y estoy mirando hacia el oriente, hacia el este. Y así él dice.

Ahora vean, él dice: “Era el que estaba a mi izquierda”. Y ahora, en la Visión de la Carpa él dice que estaba a la izquierda… Dice: “Yo estando parado allá, mirando hacia la plataforma, estaba a mi izquierda (que sería entonces la derecha del predicador)”. Y así también el Ángel que le apareció en esa constelación.

Ahora, él dice: “Ese es el Ángel que tiene el Séptimo Sello”. Y el Séptimo Sello es la Segunda Venida del Señor. Uno de esos ángeles es el Ángel con el Sello del Dios vivo, el Ángel que aparece en el fin del tiempo mirando hacia el este (con su mirada puesta en Israel), pero parado en el occidente. Es el Ángel que viene con el Séptimo Sello o que tiene el Séptimo Sello.

Él dijo que era el Ángel más importante, más sobresaliente. Él dice: “Todos los ángeles significaron mucho; pero este Ángel fue el que más significó para mí”; porque es el Ángel que en el fin del tiempo aparece para el cumplimiento del Séptimo Sello, para la realización de todo el Programa Divino contenido en el Séptimo Sello.

Por eso nosotros en el fin del tiempo, aunque no tuvimos el privilegio grande de recibir como mensajero a uno de los siete ángeles mensajeros ministrando en nuestro idioma el Mensaje de alguna de las edades, de las siete edades de la Iglesia gentil; para el fin del tiempo los escogidos tienen la promesa más grande de todas las promesas: la promesa de la Segunda Venida del Señor; de la Venida del Señor como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en la apertura o materialización del Séptimo Sello; la bendición grande de recibir a ese Ángel que fue muy sobresaliente para el séptimo mensajero.

Por lo tanto, a los que estarán viviendo en este tiempo y territorio donde se cumpla, donde se materialice, el Séptimo Sello, donde se abra el Séptimo Sello en su cumplimiento: el idioma en el cual se abrirá, el idioma en el cual los Siete Truenos emitirán sus voces, será el idioma que se hable en el lugar, en el área, donde se materialice, donde se cumpla el Séptimo Sello.

Y entonces las personas podrán escuchar el gran misterio escondido en el Séptimo Sello, podrán escuchar ese gran misterio materializado, cumpliéndose en medio de los seres humanos, para producir el cumplimiento de todas las promesas divinas correspondientes para el fin del tiempo, en las cuales está incluida la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, el recogimiento de los escogidos, y la resurrección de los santos en Cristo que durmieron en el pasado y la transformación de nuestros cuerpos.

Todo esto está escondido en el Séptimo Sello, todo esto está para ser revelado en el fin del tiempo.

Por eso los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, le dan la fe de rapto a los escogidos: la fe, la revelación, para ser transformados, la revelación para ser raptados. Y a los que partieron en el pasado les da la fe para ser resucitados; porque todos los muertos en Cristo escucharán la Voz del Hijo de Dios y se levantarán2, escucharán la Voz del Hijo de Dios en el fin del tiempo, escucharán los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, escucharán la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, escucharán el Evangelio del Reino.

No puede Dios revelar nada a menos que lo revele en un Mensaje. Y todo lo que Él tiene para revelar a todos Sus hijos lo revela en el Mensaje Final, que es el Mensaje del Evangelio del Reino, representado en la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, y representado en los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10.

Esa es la Voz del Hijo de Dios, la Voz del Hijo del Hombre; es la Voz del Señor, que estremecerá no solamente la Tierra sino también los cielos; es la Voz del Señor hoy, revelándole a Sus hijos todo lo que estaba oculto en el gran misterio del Séptimo Sello.

Él ha comenzado a llevar Su Obra, la Obra del Séptimo Sello; y continuará llevando a cabo Su Obra bajo el Séptimo Sello; y producirá el resto de las promesas que faltan por ser cumplidas. Por lo tanto, estamos confiando en el Séptimo Sello, en el Señor Jesucristo en Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores.

¿Y en quién otro podemos confiar nosotros? En ninguna otra persona; solo en el Señor Jesucristo, el cual está revelándose en este tiempo en la apertura del Séptimo Sello.

Estamos en la apertura del Séptimo Sello siendo manifestado y llevando a cabo Su Obra como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, Su Obra de Reclamo; la cual será completada, y todos recibiremos el beneficio de la Obra del Señor Jesucristo como Reclamador, recibiremos la bendición de Su Obra bajo el Séptimo Sello abierto en este tiempo final. Esto es LA APERTURA DEL SÉPTIMO SELLO.

¿Vieron ustedes lo sencillo que es el Séptimo Sello y la apertura del Séptimo Sello? Como les dije esta mañana: es Jesucristo revelado, ese es el Séptimo Sello. Y Jesucristo revelado es el Séptimo Sello abierto al público en su realización, llevando a cabo la Obra que Él prometió para el fin del tiempo.

Por eso a cada momento estamos moviéndonos en el Programa Divino y colocando cada cosa en su lugar bajo la dirección del Señor Jesucristo, para que se vayan cumpliendo las diferentes promesas que corresponden para este tiempo final; porque para el cumplimiento de cada promesa hay que colocar, las cosas que tienen que ver con esa promesa, hay que colocarlas en orden.

Como aconteció en una ocasión en que el séptimo mensajero, nuestro amado hermano Branham, tuvo una visión en donde una persona sería sanada, y que él oraría por esa persona; y él vio en esa visión a la persona, pero vio también (en esa visión) a otras personas que estaban allí: a uno sentado en un lugar, a otra persona sentada en otro lugar, y me parece que también un sombrero colocado en cierto lugar.

Luego el hermano Branham fue llamado a un lugar para orar por una persona. Él fue y vio que la persona era la que había visto en la visión. Y como fue llamado para orar por la persona, él oró por la persona, a petición de la gente; y la persona no fue sanada.

¿Falló el profeta? No. ¿Falló Dios? No. ¿Y por qué no fue sanada la persona? Porque todo tenía que estar en el orden que le fue mostrado a él. Y él tenía que esperar: Ver todo lo que vio en la visión, tenía que verlo todo colocado en ese orden, y entonces era el momento para él orar por la persona.

Quizás algunos pensaron: “Falló el profeta”. Y quizás él se sintió un poquito mal; porque uno siempre espera que si ora por una persona, la persona (tenga lo que tenga) quede inmediatamente sano; pero ya Dios le había mostrado el orden para ese milagro.

Luego todos se quedaron allí maravillados, no de que fue sanado, sino de que no fue sanada la persona; y él muy preocupado. Pero al rato llegó la señora o hermana que él había visto en la visión, y se sentó en el lugar que él la había visto. Y después llegó la otra persona, un caballero, y colocó el sombrero en el lugar donde él lo había visto, y se sentó en el lugar correspondiente. Y cuando él vio todo esto, él vio que ese era el momento para orar por esa persona. Oró, y quedó sanada.

Ahora, vean ustedes que Dios no se adelanta a Su Programa. Nosotros como seres humanos nos podemos adelantar, pero Él no se adelanta. Él tiene un Programa. Y para el cumplimiento de cada promesa Él ha establecido cómo tiene que estar cada cosa en su lugar para el momento del cumplimiento de esa promesa.

Así que le pedimos a Dios que cada cosa sea colocada en su lugar y cada promesa sea cumplida, y nosotros pronto seamos transformados; y se cumplan el resto de las promesas divinas hechas para el fin del tiempo para los hijos de Dios.

Nos estamos preparando para una bendición muy grande que ha sido prometida y que fue vista por el séptimo mensajero en la gran Visión de la Carpa. Y yo estoy vigilando por el cumplimiento de esa promesa y todo lo que Dios me guíe para hacer, para que quede en el orden correcto, en el orden que Él desea, para que sea cumplida esa promesa.

Así que si alguien está vigilando por el cumplimiento de esa promesa, soy yo. Y más que yo: el Señor Jesucristo; porque como Él ha dicho, así Él hará.

Así que ustedes me dirán: “No solamente el Señor Jesucristo y usted; sino nosotros (todos) estamos vigilando por el cumplimiento de esta gran Visión de la Carpa en esa gloriosa etapa cumbre de la Tercera Etapa”.

Ahora, todo está moviéndose en dirección a esa promesa. ¡Y yo también! Y ustedes me dicen: “¡Y nosotros también!”. Y todo eso está bajo el Séptimo Sello.

Por eso el Ángel voló hacia otra persona y otro lugar, y otro tabernáculo. Y le fue dicho al séptimo mensajero: “Yo te encontraré allí”. Esto tendrá un cumplimiento doble, como poco.

¿A quién le está diciendo: “Yo te encontraré allí”? A Elías. El espíritu ministerial de Elías estará allí; ya no en su cuarta manifestación, sino en su quinta manifestación.

Y cuando regresen los escogidos, ¿a dónde usted cree que van a llegar? Adonde esté el Pilar de Fuego, adonde esté Jesucristo revelándose en esa Tercera Etapa.

Por lo tanto, estamos vigilando por esa gloriosa etapa, la cual será de bendición para Puerto Rico, el Caribe y toda la América Latina; y también para el pueblo hebreo, porque ahí se cumplirá: cuando ellos lo vean venir por la Novia gentil, entonces ellos dirán: “¡Pero si a este es al cual nosotros estamos esperando! ¡Esto es lo que nosotros estamos esperando!”, ellos dirán.

Pero los escogidos de entre los gentiles dirán: “¡Esto era también lo que nosotros estábamos esperando! Y nos llegó directamente del Cielo, una bendición celestial que nos ha llegado; y la compartiremos con los demás seres humanos que deseen esta bendición”.

Y como los judíos le trajeron el Mensaje a los gentiles (el Evangelio de la Gracia, el Evangelio del Reino de los Cielos)… Cuando Pedro lo trajo a los gentiles en la casa de Cornelio, y Pablo luego lo extendió por todos los gentiles; así como Pedro y Pablo, así los gentiles lo llevarán de regreso a los judíos.

¿Y qué llevarán a los judíos? El Evangelio del Reino.

¿Y quién le lleva el Mensaje a los judíos? Apocalipsis, capítulo 11, los Dos Olivos, el ministerio de Moisés y de Elías.

Y si los gentiles lo llevarán a los hebreos, entonces el ministerio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, surge, sale de en medio de los gentiles para el pueblo hebreo; sale de en medio de los gentiles en el gran misterio del Séptimo Sello; porque el Séptimo Sello abarcará el Cuarto Sello y también el Sexto Sello.

Porque así como el Sexto Sello para Israel son los Dos Olivos, Moisés y Elías; el Séptimo Sello lo es para los escogidos de entre los gentiles. Lo que es el Sexto Sello para Israel, es el Séptimo Sello para los escogidos.

O sea, la Venida del Señor con Sus Ángeles, para los escogidos es el Séptimo Sello; y ese Séptimo Sello, para Israel será el Sexto Sello: el ministerio de Moisés y Elías, que estará manifestado en medio de los escogidos gentiles operando y cumpliéndose así en toda su plenitud la Visión de la Carpa.

Todo esto, en la apertura del Séptimo Sello; el cual está manifestado en medio de los escogidos y está llevando a cabo la Obra del fin del tiempo en beneficio de todo el Programa Divino, en beneficio de todos los escogidos y en beneficio también del resto de los hijos de Dios que se encuentran en el Libro de la Vida escritos.

Así que estamos en pleno Séptimo Sello manifestado en la Tierra; por eso es que estamos esperando el resto de esas promesas, estamos esperando el cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa, de la cual él dijo que se llevaría a cabo, y que todavía en su tiempo (en el tiempo del séptimo mensajero) no se había llevado a cabo. Pero será una manifestación del Séptimo Sello hablando la Palabra.

Así que vean ustedes lo que es la apertura del Séptimo Sello; la apertura o cumplimiento o materialización, realización del Séptimo Sello, en medio de los escogidos entre los gentiles en el fin del tiempo.

“LA APERTURA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Así que no estamos viviendo bajo el Tercer Sello, ni bajo el Segundo, ni bajo el Primero. Bajo el Séptimo Sello, que cubre el Cuarto Sello y también el Sexto Sello, y parte también del Quinto Sello.

Así que Dios nos continúe bendiciendo con todas las bendiciones escondidas en el Séptimo Sello, nos bendiga con todas estas bendiciones en la apertura del Séptimo Sello.

Con la apertura del Séptimo Sello son abiertas para nosotros todas esas bendiciones que trae el Séptimo Sello para el fin del tiempo, el Sello del fin del tiempo. Así que continuemos viviendo y disfrutando la apertura del Séptimo Sello.

Pasen todos muy buenas noches, ustedes aquí en Puerto Rico; y ustedes allá en Venezuela, en Colombia, en México, en Guatemala y en los demás lugares, países de la América Latina y del Caribe; ustedes allá en la República Dominicana también, y también allá en los diferentes lugares de Norteamérica.

Dios nos continúe bendiciendo a todos con todas las bendiciones del Séptimo Sello en su apertura.

Con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín, para concluir en esta noche.

Lo que les dije esta mañana, que hoy quizás les podría decir si salgo con nuestro hermano Bermúdez, todavía no lo puedo decir; pero en la próxima actividad, que será viernes, ustedes van a saber si salí con él, o tuve que quedarme, porque es que todavía no se los puedo decir. Y entonces ustedes han de saber cuándo he de salir (quizás) o si ya he salido. Pero ya sea que me quede un tiempito más acá, o que me vaya, estaré en la apertura del Séptimo Sello, moviéndome en ese Séptimo Sello juntamente con todos los escogidos en dondequiera que me encuentre.

Así que estamos nosotros moviéndonos en el Séptimo Sello.

Bueno, por aquí nuestro hermano Bermúdez con nosotros.

Le damos gracias a Dios por la apertura del Séptimo Sello, y la simplicidad… ¿Recuerdan lo que él dijo en el mensaje “Dios en simplicidad”?: “Será algo tan sencillo, tan simple, que les pasará por encima si no vigilan”.

Algo tan sencillo, tan simple, que solamente teniendo el nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero es que la persona puede ver, puede entender la apertura del Séptimo Sello en este tiempo final.

¿Y por qué el que tenga su nombre escrito en el Libro de la Vida? Porque ese tiene al Ángel del Señor que acampa en derredor de los que le temen y los defiende; o sea, su cuerpo teofánico de la sexta dimensión; el cual lo cuida, lo defiende y lo guía en el Programa Divino, para que esté en la apertura del Séptimo Sello y pueda ver la apertura del Séptimo Sello en este tiempo final; y pueda recibir todas las bendiciones que Dios ha prometido para los escogidos, los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales son los primogénitos de Dios, los cuales son los primeros que reciben el Séptimo Sello en Su manifestación en este tiempo final.

Así que le damos gracias a Dios por Sus bendiciones, le damos gracias a Dios por la apertura del Séptimo Sello, le damos gracias a Dios por la simplicidad que Él ha usado y continuará usando en este tiempo final.

Y fue dicho que no sería un espectáculo público; por lo tanto, podemos ver que se continuará moviendo en una forma sencilla.

Mientras más avancemos en el Séptimo Sello y su apertura, más simple veremos todo lo que Él estará llevando a cabo.

Así que continuamos en simplicidad en LA APERTURA DEL SÉPTIMO SELLO.

Con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín… Él no se mueve de ahí; y mientras él no se mueve, él sabe que yo tengo que continuar hablando.

Pero yo creo que ya con lo que hemos escuchado… Y ha sido identificado por la Palabra y por el Espíritu de Dios dando testimonio de estas cosas, conforme a como Él prometió… Entonces le damos gracias a Dios por todo lo que Él está llevando a cabo en simplicidad.

Todos sabemos que cuando Dios dice que va a hacer algo grande, lo hace, pero lo hace sencillo; y cuando dice que va a hacer algo más grande: ¡lo hace más sencillo todavía!

O sea que mientras más grande: más simple, más sencillo Él lo hace; para que las personas sencillas lo puedan ver, lo puedan captar; y no tengan que ir a una universidad a tomar un doctorado en teología para (por la teología) conocer a Dios. Más bien, conocemos a Dios en Su manifestación, en la simplicidad en que Él se manifiesta. No por sabiduría humana, sino por revelación divina.

Así que el gran misterio del Séptimo Sello y la apertura del Séptimo Sello, no te lo reveló carne ni sangre, ni tampoco con tu mentalidad intelectual lo has podido captar, sino que te lo reveló el Señor Jesucristo, te lo reveló nuestro Padre celestial que está en el Cielo.

Y nadie conoce el Séptimo Sello, y nadie conoce quién sea el Séptimo Sello, quién sea el Señor Jesucristo, sino Su Ángel; y quién sea Su Ángel, sino el Señor Jesucristo, y aquel a quien Su Ángel lo quiera revelar.

Y Él lo está revelando a los niños, lo está revelando con y por Su Mensaje del Evangelio del Reino; para que nadie se gloríe en sabiduría humana y crea que por sabiduría humana puede obtener el conocimiento de los misterios divinos; y más, del gran misterio escondido en el Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida del Señor como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores.

Este gran misterio está siendo revelado a los escogidos, conforme a como Él prometió. Y todas las demás cosas que han de acontecer serán dadas a conocer (las que todavía no han sido dadas a conocer) por Su Ángel; el cual es enviado en este tiempo conforme a Apocalipsis 22, verso 6, y Apocalipsis 22, verso 16, que dicen: “Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Cómo y por medio de quién conoceremos las cosas que deben suceder? Por medio de Su Ángel, el cual es enviado y comisionado para manifestar, para dar a conocer, las cosas que deben suceder.

Y sigue diciendo en Apocalipsis 22, verso 16: “Yo Jesús…”. No es enviado por una religión o secta religiosa o por una nación o por un gobierno terrenal, sino enviado del Cielo. ¿Por quién? Por el Señor Jesucristo. Y eso le bastará al Ángel del Señor. Y a nosotros todos también nos bastará que él es enviado por el Señor Jesucristo.

Él no tendrá palabras de recomendación de los gobiernos terrenales o religiones terrenales; pero tendrá la Palabra de recomendación del que lo envió. Y él vendrá con esa Palabra del que lo envió; y esa será su identificación, esa será su carta de recomendación con la cual él vendrá: “Yo Jesús he enviado mi Ángel”.

Hay muchas personas en la Tierra que dicen que tienen un mensaje de parte de Dios; pero para el fin del tiempo el Señor Jesucristo dice: “Yo Jesús he enviado mi Ángel…”. Ese Ángel, ese último profeta con el doble ministerio de Moisés y Elías, el Benjamín de los profetas, con la doble porción ministerial del espíritu ministerial de Moisés y de Elías.

Así que ¡gracias al Señor Jesucristo por enviar para el fin del tiempo a Su Ángel!, para dar testimonio de estas cosas, para darles a conocer a Sus hijos las cosas que deben acontecer, para darles a todos los hijos de Dios la gran revelación del Séptimo Sello: la gran revelación de la Venida del Señor. Y así darles (a todos los hijos de Dios) el Señor Jesucristo, por medio de Su Ángel Mensajero, la fe, la revelación para ser transformados y raptados.

Así que le damos gracias al Señor Jesucristo, que es el que está llevando a cabo esta Obra; porque es la Obra del Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo es el Séptimo Sello en Su Venida; siendo abierto el Séptimo Sello, siendo abierta la Venida del Señor, en el cumplimiento de la promesa de la Segunda Venida del Señor con Sus Ángeles, para dar el pago a cada uno según sea su obra: A los hijos de Dios (al trigo) conforme a las obras del trigo, de los hijos de Dios; por lo tanto, el pago será de bendición. Y a la cizaña conforme a las obras de la cizaña, las cuales han llevado a cabo a través de las edades hasta este tiempo final, en donde llevará a cabo la cizaña su última obra en contra de los hijos de Dios, en contra del Programa de Dios.

Así que este es el tiempo de recibir la recompensa según sea la obra de cada uno, para eso es LA APERTURA DEL SÉPTIMO SELLO.

Bueno, ya le podemos pedir a nuestro hermano y amigo Miguel Bermúdez Marín se acerque por aquí, porque de otra forma tendríamos que continuar hablando, pero yo creo que ya es suficiente.

Ya ustedes han comprendido lo que es la apertura del Séptimo Sello. Y creo que hemos comprendido que faltan cosas maravillosas por ser cumplidas; y por eso ustedes me estarán viendo a mí moviéndome para que el Señor Jesucristo pueda cumplir el resto de las promesas que Él ha hecho para Sus hijos en este tiempo final.

Quizás algunas de las cosas ustedes no las comprenderán de momento; pero cuando estemos viendo el cumplimiento de un sinnúmero de promesas que tienen que ser cumplidas, ustedes se darán cuenta que para el cumplimiento de esas promesas tuvimos que hacer un sinnúmero de cosas, y poner en orden un sinnúmero de cosas que tienen que ser colocadas correctamente para la realización de esas otras promesas.

Así que yo estaré en esa labor, para que Dios derrame Su bendición en el cumplimiento del resto de las promesas que faltan por ser cumplidas. Y ustedes yo sé me dirán: “Y nosotros también estaremos brazo a brazo contigo, para que todo sea colocado en la forma que tiene que ser colocado, para que el Señor cumpla el resto de las promesas, de las bendiciones que faltan por ser cumplidas”.

Y todo esto bajo LA APERTURA DEL SÉPTIMO SELLO.

Yo no me moveré fuera del Séptimo Sello para buscar bendiciones, porque todas están ahí.

Por lo tanto, miren ustedes… ¿Y las bendiciones para el pueblo hebreo que están bajo el Sexto Sello? Bajo el Sexto Sello hay bendiciones para el pueblo hebreo, y los juicios sobre el reino de los gentiles; pero bajo el Sexto Sello es que el Señor Jesucristo se revelará al pueblo hebreo.

Y la revelación de Jesucristo es la revelación del Séptimo Sello. Y Él se revelará al pueblo hebreo por medio del ministerio de los Dos Olivos. Así que el Séptimo Sello cubre todo: cubre el Cuarto Sello, la parte de bendición para los escogidos, cubre el Sexto Sello; porque en el Séptimo Sello está toda la Obra de Dios del fin del tiempo, cuando las edades ya han terminado.

Así que el Séptimo Sello se da a conocer al pueblo hebreo, pero se da a conocer en la apertura del Sexto Sello a ellos; en la apertura del Sexto Sello; y el Sexto Sello lo abren el ministerio de Moisés y de Elías al pueblo hebreo.

Vamos a dejarlo ahí, porque ya ustedes saben cómo es abierto el Séptimo Sello a los escogidos en este tiempo final.

Así que continúen pasando una noche feliz, maravillosa, llena de las bendiciones de Dios, de las bendiciones del Séptimo Sello abierto.

Así que Dios nos bendiga y Dios nos guarde en la apertura del Séptimo Sello.

Con nosotros por aquí… ya podemos dejar aquí a nuestro hermano Bermúdez: Puede pasar por acá…

Y ya pues… el próximo domingo yo creo que, no importa dónde nos encontremos, nos vamos a comunicar con ustedes (ya sea de allá para acá o de aquí para allá), estaremos escuchando el mensaje del próximo domingo, y no se sabe si del próximo viernes también; porque el próximo viernes hay actividad en… [El Hno. Miguel da la información –Ed.]

Así que estaremos escuchando la Palabra el próximo viernes y el próximo domingo también. El próximo sábado tendremos actividad también, hay actividad en… próximo sábado es día 4. El día 4 hay actividad también, probablemente.

Bueno, ya en Monterrey ellos tienen – cuando estamos allá ellos tienen actividad yo creo que casi todos los días, y ellos pues se conforman solamente con un saludito; pero después que uno comienza a hablar es difícil uno callarse, y ellos lo saben. Por lo tanto, ellos nos invitan así, para que les demos un saludito; y ese saludito se convierte en una o dos horas de mensaje y de bendición de parte de Dios.

Así que nosotros tenemos una bendición muy grande.

El mundo, el reino de los gentiles, la humanidad, está con hambre y sed; no sed de agua ni hambre de pan literal, sino de oír la Palabra de Dios. Y la Palabra de Dios para hoy, para este tiempo, es el Mensaje del Evangelio del Reino; y lo que tienen es el Mensaje del Evangelio de la Gracia, del Evangelio del Reino de los Cielos, pero del Evangelio del Reino de Dios todavía el mundo no sabe nada de ese Mensaje.

Pero pronto va a saber; va a saber en una etapa del Séptimo Sello en su apertura, hay algo ahí; porque la primera parte es para la Novia, los escogidos, los predestinados; pero hay una parte para las fatuas, o sea, la iglesia, los que van a pasar por la gran tribulación, y hay una parte para el mundo, para los que nunca podrán ser salvos también.

Así que la apertura del Séptimo Sello impactará al mundo completo, a todos los seres humanos, y comienza impactando a los escogidos y trayéndoles una bendición muy grande.

Bueno, ya de allí ahí tuvimos que hablar un poquito. Le ha tomado a Miguel, de allí ahí, todavía sin llegar acá, como 5 minutos. Yo espero que de donde está hasta aquí, no le tome más de medio minuto. Por lo tanto, en medio minuto les voy a decir una cosa:

¡Que Dios nos continúe bendiciendo a todos en la apertura del Séptimo Sello!

“LA APERTURA DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión diciembre 2018 – abril 2022]

1 Apocalipsis 8:1

2 San Juan 5:25

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