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El verdadero Ungido y Enviado de Dios
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El verdadero Ungido y Enviado de Dios

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes nuevamente en esta ocasión.

Quiero inmediatamente aprovechar el tiempo y leer en el capítulo 4 de San Lucas, comenzando en el verso 16; y dice de la siguiente manera1:

“Y vino á Nazaret (Jesús), donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.

Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor es sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres:

Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón;

Para pregonar á los cautivos libertad,

Y á los ciegos vista;

Para poner en libertad á los quebrantados:

Para predicar el año agradable del Señor.

Y rollando el libro, lo dió al ministro, y se sentó: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos”.

“Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos”.

Dios nos bendiga con Su Palabra y nos permita comprender las Escrituras que se cumplen hoy.

Leyó del profeta Isaías el capítulo 61, donde dice: “El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido”. Y también dice para qué fue ungido. “Y me ha enviado… me ha enviado”, y dice para qué; identificándose Jesús, en aquel momento, como el verdadero Ungido y Enviado.

“EL VERDADERO UNGIDO Y ENVIADO”.

A través de todos los tiempos la gente ha visto y ha escuchado a muchos oradores, muchos predicadores, hablando acerca de la Palabra de Dios, hablando acerca de religión, hablando acerca de un Dios creador de los Cielos y de la Tierra; y eso ha hecho que la gente crea que todas las religiones y todos los predicadores lo que predican es la Palabra de Dios, y que todas las religiones llevan al ser humano a Dios; pero son pocas las ocasiones que los seres humanos han escuchado al verdadero Ungido y Enviado para la edad en que están viviendo.

Tenemos el caso de Jesús; pero antes de Jesús aparecer en la Tierra, habían venido…, hubo verdaderos ungidos y enviados de Dios para hablar la Palabra al pueblo.

Tenemos a Moisés. El profeta Moisés también fue para su tiempo el verdadero Ungido y Enviado. Por eso Dios puso Su Palabra en su boca, y le dijo: “Yo pondré mi Palabra en tu boca, y tú hablarás todo lo que yo te mandare”2.

Porque cuando Dios unge y envía a un mensajero, ese mensajero viene con la Palabra de Dios para esa generación, viene con la Palabra de Dios para los hijos de Dios que viven en ese tiempo.

Una persona no puede decir que es un Enviado de Dios para una edad o una dispensación, si no trae el Mensaje que corresponde a esa edad o esa dispensación.

El Ungido y Enviado de Dios siempre ha sido y será el mensajero que Dios tiene para esa edad o esa dispensación. Y lo que lo identifica como el verdadero Ungido y Enviado es el Mensaje que él trae, con el cual él hace la Obra correspondiente a ese tiempo; o en palabras más claras, a través del cual Dios hace la Obra que Él tiene en Su Programa para ese tiempo.

Y por cuanto Dios lo que hace, lo hace con Su Palabra hablada: coloca Su Palabra en la boca de ese hombre; y cuando él habla es Dios a través de ese hombre hablando, o trayendo la Palabra hablada, para que se materialice Su Programa en medio de los seres humanos.

Es entonces una Obra Divina a través de un hombre, para los seres humanos. Esa persona que aparece ungida con el Espíritu de Dios, con el espíritu ministerial que corresponde a esa edad o dispensación, es enviado en ese tiempo y trae el Mensaje Divino que las personas necesitan.

Y esa Palabra que Dios ha colocado en ese hombre que Él ungió y envió, es como un río de agua de vida para todos los seres humanos. Y el que tiene sed, en esa edad o en esa dispensación, viene y toma del Agua de la Vida; porque no hay otra forma para los seres que viven en ese tiempo sino la que Dios estableció, la cual Él manifiesta a través de ese hombre.

El que desee la Palabra verdadera correspondiente a esa edad o esa dispensación, viene a ese mensajero y toma de ese Mensaje, que es como un río de agua viva para saciar la sed espiritual que cada persona tiene en ese tiempo. Pues Dios dice que habrá hambre y sed; no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la Palabra de Dios3, el Mensaje de Dios que corresponde a la edad, a la dispensación en que la persona está viviendo.

Ahora, tenemos que comprender que una dispensación consta de siete edades; y el Mensaje que cada mensajero de cada edad trae, es un Mensaje tomado del Mensaje dispensacional; en palabras más claras, es una porción, una parte, de ese Mensaje, el cual él trae al pueblo. Se comienza una dispensación con el Mensaje pleno, y luego en cada edad Dios establece lo que corresponde en cuanto a Mensaje para esa edad.

Pero un pueblo que puede recibir el Mensaje en toda su plenitud (no una porción del Mensaje dispensacional sino el Mensaje dispensacional completo) es un pueblo que vive consecutivamente siete etapas o siete edades con el Mensaje de esa dispensación y con el mensajero de esa dispensación.

Ahora, hablando de edades y dispensaciones (lo cual Dios tiene bien establecido y bien detallado en Su Programa), tenemos que saber la diferencia entre una edad y una dispensación.

Un mensajero de una edad no es lo mismo que un mensajero de una dispensación. Un mensajero de una edad lo que hace con el Mensaje de esa edad que le es entregado, por cuanto ha sido ungido con el Espíritu de Dios, con el espíritu ministerial, el espíritu ministerial que viene de otra dimensión, de la sexta dimensión…; porque son espíritus administradores a los herederos de salud4, los cuales Dios envía en cada edad; pero cuando envía un espíritu ministerial para una dispensación, ya eso es un espíritu ministerial mayor.

Ahora, el espíritu ministerial para las siete edades o etapas de la iglesia gentil aparece en Apocalipsis como los siete espíritus de Dios, que vienen a ser los siete ángeles mensajeros con el Mensaje correspondiente para la edad en que cada uno de ellos vivió, pero utilizando el Mensaje dispensacional de la segunda dispensación.

Esos espíritus ministeriales operaron a través de la segunda dispensación, y Dios colocó en cada uno de esos mensajeros ese espíritu, esa unción; los envió y colocó en ellos, en su boca, la Palabra, el Mensaje que correspondía para cada edad, y los escogidos de cada edad.

Recuerden que cada mensajero enviado por Dios, ungido por Dios y enviado, trabaja directamente con los escogidos, porque son el tesoro mayor que Dios tiene en la Tierra, son la niña de Sus ojos5.

Así que cada mensajero enviado por Dios viene con el Mensaje que corresponde a los escogidos. Y luego también la Obra que Dios tenga para llevar a cabo con el resto de la gente, también lo utiliza a él. Y ese mensajero en su tiempo tiene sus colaboradores que Dios coloca a su lado.

En algunas ocasiones los colaboradores han creído que son el mensajero y han querido echar a un lado al mensajero. Cosa que Dios no le ha pasado por alto a quienes lo han hecho; lo han hecho con mensajeros de edades y también con mensajeros dispensacionales.

¿Recuerdan ustedes el caso de Moisés, María (o Miriam) y Aarón? Ellos decían: “¿No habla Dios acaso también por nosotros como habla por Moisés?”6, y comenzaron a murmurar; lo cual fue desagradable a los ojos de Dios. Dios escuchó algo que nunca debió salir de la boca de Aarón y su hermana.

Porque cuando se llega a una edad o dispensación, con un mensajero ungido por Dios, enviado por Dios con el Mensaje para ese tiempo, no es cosa de luchar por tomar el lugar, el lugar que Dios le ha dado, en el cual ha colocado a un hombre; sino más bien luchar brazo a brazo con esa persona para que la Obra de Dios sea llevada a cabo; y así todos recibir el premio, la recompensa, en el tiempo asignado por Dios.

Esa era la posición correcta para Aarón y María (o Miriam); optaron otra posición y tuvieron problemas con Dios.

Dios no perdona, Dios no pasa por alto que una persona trate de ocupar el lugar que Él ha asignado para un mensajero de una edad o una dispensación. Ese lugar ha sido predestinado por Dios para una persona; y Dios ha diseñado a esa persona en cierta forma para que pueda captar el Mensaje que corresponde a esa edad.

Dios cuando envía a un profeta, lo envía con las dos consciencias juntas, para que pueda tener comunicación directa con Dios y pueda captar el Mensaje Divino que está en otra dimensión. Y no va a funcionar otra persona sino el que Dios diseñó para esa edad o esa dispensación. Él es la pieza que va en ese lugar, y no cabe en ese lugar otra pieza.

Así que lo mejor que una persona puede hacer es ponerse al lado del mensajero de su edad o de su dispensación, para trabajar brazo a brazo con él; y luego con él también recibirán la recompensa que Dios le dará a ese mensajero, a esos escogidos de ese tiempo y a esa edad.

Es necesario que nosotros entendamos que la bendición más grande es conocer y estar brazo a brazo con el verdadero Ungido y Enviado de Dios con la Palabra, el Mensaje que corresponde a ese tiempo.

Lo hemos visto con los mensajeros de las diferentes edades. Allá en el Antiguo Testamento hemos visto a los profetas del Antiguo Testamento, y hemos visto que las personas que estuvieron brazo a brazo con esos profetas agradaron a Dios, y la bendición de Dios vino sobre ellos. Y no solamente eso, sino que tienen promesa no solamente para cuando están viviendo en cuerpos terrenales, sino promesas que les acompañarán por toda la eternidad.

Hemos visto al mensajero (también) dispensacional Moisés, mensajero de la primera dispensación o Dispensación de la Ley. De las tres grandes dispensaciones, Moisés fue el mensajero de la primera dispensación. Hemos visto que el Mensaje que trajo Moisés lo recibió de Dios, y Moisés fue ungido y enviado por Dios.

Ahora, podemos ver tres cosas muy importantes en el hombre que Dios envía: podemos ver que en ese hombre o mensajero de esa edad o dispensación, podemos ver la unción, ungido para un propósito; porque un hombre, aunque sea el mensajero para esa edad o dispensación, si no tiene la unción, si no tiene esa unción divina (el espíritu ministerial que viene de otra dimensión, de la sexta dimensión, para operar, para trabajar en la persona), si no tiene ese espíritu teofánico o cuerpo teofánico para ministrar a través de carne humana, aunque sea el mensajero, si no tiene ese espíritu ministerial, esa unción, ese espíritu teofánico, no puede traer el Mensaje de Dios para esa edad o dispensación todavía. Pero cuando lo tiene, está ungido: está ungido con el Espíritu de Dios, y es enviado – es ungido y es enviado.

Es necesario en cada tiempo conocer la unción que corresponde para cada tiempo, conocer esa unción ministerial. No vaya a ser que la unción ministerial que corresponde para un tiempo, sea la unción tal, y venga otra persona diciendo que está ungido, y no se sabe con qué; y las personas, porque le vean haciendo ciertos milagros, crean que ha sido enviado por Dios.

Porque a través de la historia del cristianismo y de otras religiones, hemos visto que muchas personas (porque han hecho ciertas señales, ciertos milagros) han dicho que son enviados; que han sido enviados y que están ungidos; que han sido ungidos por Dios y han sido enviados.

Pero el pueblo no debe desear recibir muchos ungidos, sino el Ungido correspondiente a esa edad o dispensación. Y el pueblo no debe desear recibir muchos enviados, sino al Enviado de Dios para esa edad o dispensación; porque ese es el único que viene con el Mensaje que corresponde a ese tiempo, a esa edad o a esa dispensación.

Los demás vienen con señales, con milagros y con estas cosas, pero eso no es un Mensaje. Una persona puede recibir un milagro y ser sanado, pero después se muere, cuando le llega el tiempo de morirse, o por otra enfermedad o por vejez; así que se pone viejo y se muere, o se enferma de otra cosa y se muere también.

Así que el milagro en su cuerpo no fue un milagro que le diera vida eterna; porque la vida no está en los milagros, sino en la Palabra: “Mis palabras son espíritu y son vida”7, y “el que oye mi Palabra tiene vida eterna”8.

Por eso es necesario que el pueblo tenga sus ojos bien abiertos: sepa lo que produce vida eterna, y sepa también que el único que viene en cada edad o dispensación con lo que produce vida eterna es el mensajero de esa edad o dispensación; porque ha sido ungido por Dios y ha sido enviado, y la Palabra de Dios para ese tiempo ha sido colocada en su boca y en su corazón.

Él se ha comido esa Palabra, ese Mensaje; y luego habla ese Mensaje. Y así como él se comió ese Mensaje primeramente, luego se lo comen los hijos de Dios que viven en ese tiempo, y le reciben y le escuchan; y así quedan sellados esos individuos, esos escogidos, en esa edad y en esa dispensación. Es la forma que Dios utiliza.

“Porque Dios no hará nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos los profetas”, y ellos entonces lo revelan al pueblo; y viene a ser el Mensaje de Dios para ese tiempo, revelando los misterios del Reino de los Cielos.

Ese Mensaje, esa Palabra, es la que produce la Obra de Dios para ese tiempo; ese Mensaje es el que llama a los escogidos de ese tiempo. Y se forma así una edad, la edad que corresponde a ese tiempo.

Pero si se está viviendo en un tiempo en que tiene que comenzar una dispensación, ahí se forma una dispensación; surge, nace una nueva dispensación; y todo porque Dios ungió a un hombre con Su Espíritu y lo envió, colocando en su boca y en su corazón Su Palabra. Así es que Dios trabaja, esa es la forma de Dios trabajar, de Dios obrar, conforme a Su Programa.

Usted lee la Biblia y lo que encuentra aquí es un sinnúmero de hombres, de profetas y apóstoles que fueron instrumentos de Dios. El mismo Dios cuando se hizo manifiesto entre los seres humanos se vistió de un velo de carne llamado Jesús de Nazaret; porque Dios tiene que obrar a través de carne humana, porque Su Obra la está llevando a cabo en medio de los seres humanos.

Ahora, viendo que no hay otra forma para tener la verdad, para conocer la verdad y para vivir conforme a la verdad y en la verdad de Dios, tenemos que tomar en cuenta nuestro tema: “EL VERDADERO UNGIDO Y ENVIADO DE DIOS”.

Lo único que libra a los seres humanos, incluyendo a los escogidos, que los libra de toda falsedad, de todo engaño, de toda cosa fuera de la Palabra de Dios, es nada menos que el verdadero Ungido cuando es enviado con la Palabra de Dios para ese tiempo.

En todos los tiempos hubo falsos ungidos, falsos mesías, falsos profetas, porque venían diciendo que Dios los enviaba, y algunos hacían algunos milagros, algunas señales; pero ellos no tenían el Mensaje de Dios para ese tiempo. Y no lo podían tener, porque no eran los verdaderos ungidos, no eran el verdadero ungido para ese tiempo; porque lo más que caracteriza al verdadero ungido es el Mensaje de Dios que trae para esa edad o esa dispensación, que ninguna otra persona lo puede traer.

Así que cualquier otra persona que quiera predicar ese Mensaje, pues lo tiene que recibir del verdadero Ungido y Enviado, y ser un colaborador del verdadero Ungido y Enviado. Esa es la forma Divina. Fuera de esa forma no hay otra de parte de Dios. Y es la única forma en que los escogidos escapan de los falsos profetas, los falsos ungidos, los falsos cristos. La palabra Cristo quiere decir ‘Ungido’. Cristo, mesías y ungido quiere decir lo mismo.

Así que falsos cristos, falsos ungidos o falsos mesías, vienen a la escena y no tienen la Palabra de Dios para ese tiempo en su boca; porque Dios no pone Su Palabra en la boca de ellos, sino en la boca del verdadero Ungido y Enviado para esa edad o dispensación.

Él en su tiempo sabe que Dios lo ha ungido, lo ha enviado y ha colocado Su Palabra en su boca; y el pueblo, cuando lo escucha, recibe su Mensaje, los escogidos de ese tiempo, los que pertenecen a esa edad, porque ha sido enviado a ellos; y por esa causa ellos lo reciben, y por esa causa él aparece en medio de ese pueblo.

Y lo que ellos descubren después de un rato es: “¡Pero si es uno de nosotros!”; porque Dios envía a uno de en medio del pueblo.

Ahora, el caso de Jesús… Estuvimos hablando de Moisés. Ahora hablando del caso de Jesús… Estamos hablando de mensajeros dispensacionales, porque son los mensajeros mayores en el Programa Divino. Los mensajeros de cada edad en una dispensación, los mensajeros de cada edad, son mensajeros que (como ya les dije) toman el Mensaje dispensacional que trajo el mensajero dispensacional y lo predican en su edad; algunos con más luz, otros con menos luz, de acuerdo a la etapa correspondiente para ese tiempo.

Y el mensajero dispensacional es el mensajero que trae el Mensaje para toda una dispensación; y ese Mensaje concluye cuando termina esa dispensación; y ese Mensaje se convierte luego en tipo y figura de las cosas que están en el nuevo Mensaje y nueva dispensación. Dios no lo destruye, sino que lo coloca en un grado más alto, y viene a ser tipo y figura de las cosas que corresponden a la nueva dispensación.

Por esa causa, puede Dios en las promesas proféticas decir: “Yo les voy a enviar a fulano de tal”, y está hablando de alguien de otra dispensación.

Pero, ¿y cómo nos va a enviar a una persona, a un personaje, a un profeta de una dispensación que ya pasó? Si nos envía a ese mensajero de esa dispensación que ya pasó (de esa edad que ya pasó estando en una dispensación pasada), nos va a predicar lo mismo que él predicaba en su tiempo. Pero más bien viene a ser, esa persona, tipo y figura de un mensajero, un profeta que aparece en una nueva dispensación y en una nueva edad, con el espíritu ministerial para ministrar las cosas que corresponden a la nueva edad o nueva dispensación.

Así trabaja Dios: las cosas de dispensaciones pasadas se convierten en tipo y figura de las cosas de la nueva dispensación.

¿Y quién podrá colocar eso en orden? El mensajero dispensacional que aparece con el Mensaje dispensacional que Dios coloca en su boca. Y con la unción de Dios, él hace ese trabajo. Y con la comisión con la cual Él lo envía, él camina hacia adelante, consciente de que es el Enviado para esa edad o dispensación, y consciente de que está ungido por el Espíritu de Dios para esa labor, y consciente de que el Mensaje que está predicando es el Mensaje que corresponde a esa edad o a esa dispensación.

Cuando él está consciente de estas tres cosas: que ha sido ungido por el Espíritu de Dios (que el espíritu ministerial teofánico está en él para llevar a cabo ese ministerio, y sabe el espíritu ministerial que está en él), y luego sabe que ha sido enviado, y luego sabe que el Mensaje que ha recibido es el Mensaje que corresponde a esa edad; cuando él sabe estas tres cosas, nadie lo puede detener: él trae ese Mensaje.

Y por cuanto ese Mensaje ha sido traído por el espíritu ministerial que en él ha estado operando, el Espíritu de Dios ministrando a través de él, ese Mensaje caminará siempre hacia adelante; y hará cada día más claro el entendimiento de los escogidos de Dios acerca de la edad o dispensación en que están viviendo.

Y para los hijos de Dios será la sabiduría divina dada a ellos para comprender los misterios del Reino de los Cielos que corresponden a ese tiempo.

Y con el conocimiento que obtienen a través de ese Mensaje vienen a ser personas sabias espiritualmente, sabias en el Programa Divino; porque mirando hacia atrás, hacia los días del verdadero Ungido y Enviado por Dios 2000 años atrás, conocido en la Biblia como Jesús de Nazaret, ¿quién tenía la sabiduría divina para comprender los misterios del Reino de los Cielos? ¿Los apóstoles y seguidores de Jesús, o los seguidores de Caifás y de los grandes fariseos y saduceos y doctores de la Ley?

Las personas de aquel tiempo, por el conocimiento obtenido a través de las enseñanzas del sumo pontífice y doctores de la Ley y ministros sacerdotes de las diferentes sinagogas, tenían un conocimiento intelectual del Programa Divino, de las cosas de Dios. Pero los discípulos de Jesús tenían un conocimiento no intelectual, sino tenían la revelación divina del Programa de Dios que se estaba llevando a cabo en esos días.

Veamos a Pedro y veamos al sumo pontífice: El sumo pontífice pensaba que Jesús era un falso profeta, que Jesús no era el verdadero Ungido, el verdadero Cristo, el verdadero Mesías; pero Pedro tenía un conocimiento espiritual, que se llama: revelación divina.

Cuando Jesús les pregunta a los discípulos, luego de escuchar las opiniones que las demás personas tenían acerca del Hijo del Hombre, les pregunta a Sus discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen ustedes que es el Hijo del Hombre?”. Pedro dice a Jesús: “Tú, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Jesús le dice: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en el Cielo”9.

Saber que Jesús era el Hijo del Dios viviente, saber quién era Jesús solamente por revelación…; porque las demás personas decían: “¿Y no es este Jesús, el hijo de José y de María? ¿No este Jesús el de Nazaret?”; pero Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

Un conocimiento mayor que el conocimiento que tenían las religiones de aquel tiempo o la religión hebrea acerca de Jesús de Nazaret. Pedro reconoció a Jesús como el verdadero Ungido, como el verdadero Ungido y el verdadero Enviado de Dios.

Al decir que era el Cristo, Cristo significa ‘Mesías’, significa ‘Ungido’. La palabra cristo y la palabra ungido y la palabra mesías significan lo mismo, están en diferentes idiomas; aunque la traducción para nosotros en español ha sido en esa forma.

Así que reconocer quién era el verdadero Ungido y Enviado de Dios para aquel tiempo y aquella dispensación segunda que estaba comenzando, fue la bienaventuranza más grande que un hombre podía tener. Y la tuvo el apóstol San Pedro; tuvo la revelación que no tuvo el sumo pontífice.

La persona no puede mezclar una dispensación con otra dispensación, las personas no pueden mezclar un mensajero dispensacional con otro mensajero dispensacional, y tratar de que ese mensajero dispensacional que aparece se sujete, haga como corresponde a una dispensación que ya pasó.

Un mensajero dispensacional tiene que recibir de parte de Dios el Mensaje, y establecer el Mensaje que corresponde para esa nueva dispensación. Puede tomar el Mensaje de dispensaciones anteriores y mostrar en tipo y figura lo que él está trayéndole al pueblo para esa nueva dispensación. Y eso le toca al mensajero dispensacional que es ungido y enviado por Dios.

Fue un privilegio muy grande en el Antiguo Testamento conocer al mensajero dispensacional, y estar brazo a brazo con él en el tiempo en que él estuvo trabajando, ministrando la Palabra de Dios. Josué tuvo ese privilegio.

Fue algo muy triste para Moisés que su hermano y hermana hicieran aquellos comentarios, porque ellos hubieran tenido un privilegio más grande y bien aprovechado. Pero Josué, Josué tuvo ese privilegio.

También en el tiempo de Jesús, Pedro tuvo ese privilegio y aquellas personas, aquellos apóstoles que se mantuvieron brazo a brazo con Jesús.

Ahora, podemos ver que las personas que viven en el tiempo en que aparece el mensajero dispensacional, son las personas que vienen a ser el fundamento de y para esa dispensación; ahí se fundamenta y comienza esa dispensación.

Ahora, podemos ver lo que todo esto significa: significa que Dios para cada edad tiene un mensajero, al cual unge con el espíritu ministerial de Dios, el espíritu ministerial de otra dimensión; envía ese Ángel o espíritu teofánico, y con ese espíritu teofánico o Ángel del Señor, ese mensajero aparece ungido y lleva a cabo la Obra Divina, o Dios a través de él.

Ese Enviado recibe su comisión en cierto momento de su vida; pero desde antes de la fundación del mundo ya había sido enviado para cierta edad o cierta dispensación. Usted ni yo podemos cambiarle a Dios Su Programa. Usted no puede tomar un mensajero de una edad y moverlo en el Programa Divino y cambiárselo a Dios para colocarlo en otra edad o dispensación.

Ni siquiera usted puede moverse para otra edad o dispensación; y si se mueve, usted se salió de la verdad divina que corresponde al tiempo en que usted vive.

El Mensaje de Moisés fue muy bueno, pero estamos en otra dispensación; el Mensaje de Noé fue muy bueno, porque vino el diluvio y los que creían ese Mensaje y entraron al arca se salvaron, fue muy bueno; pero estamos en otra dispensación, en otra generación, en otro tiempo.

El Mensaje para el tiempo en que uno vive, el Mensaje que uno cree, tiene que ser el verdadero Mensaje; porque de otra forma la persona está soñando despierto (como decimos nosotros), creyendo que va a ser transformado, que va a ser raptado y todas estas cosas, y no va a obtener eso que espera si no está en el Mensaje verdadero para ese tiempo (si las promesas para ese tiempo son la resurrección de los muertos y transformación de los vivos). Si no son esas las promesas para el tiempo en que una persona vive, no las va a recibir; porque no se puede mover a otra edad o dispensación. Pero entonces tiene la promesa de resucitar en el fin del tiempo, pero tiene que creer el Mensaje enviado de Dios a través del Ungido y el Enviado para la edad en que vive.

O sea que aunque la gente sepa que más adelante va a venir un mensajero con un Mensaje que va a traer la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, ellos no se pueden mover del Mensaje que trae el mensajero de ellos. Porque la Palabra funciona, es efectiva, en el tiempo asignado para esa Palabra. Fuera de ese tiempo todavía es una promesa, si está en el futuro; si ya está en el pasado, pues fue una promesa cumplida en el pasado para otras personas.

Ahora, nosotros tenemos que tener claro lo siguiente…, porque todos queremos lo verdadero, nadie quiere lo falso, y menos en cuanto a las cosas de Dios. En cuanto a las cosas de Dios nosotros tenemos que ser sinceros, y siempre, de todo corazón desear, querer, y siempre estar bien agarrados de lo verdadero.

Por lo tanto, queremos, deseamos y necesitamos el verdadero Ungido y Enviado de Dios; y necesitamos el verdadero Mensaje de Dios para este tiempo. ¿Y cuál es el verdadero Mensaje de Dios para este tiempo, prometido conforme a las escrituras? El Mensaje de la Gran Voz de Trompeta.

“Y enviará el Hijo del Hombre (¿a quién?) a Sus Ángeles, con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a todos los escogidos”. Ninguna persona puede ser juntada sin la Gran Voz de Trompeta bajo el ministerio de los Ángeles del Señor, bajo el ministerio de los Dos Ungidos, el ministerio de los Dos Olivos, los cuales están delante del Dios de toda la Tierra. Ese es el ministerio ungido para con Gran Voz de Trompeta llamar y juntar a todos los escogidos.

Es la Trompeta Final. El verdadero Mensaje es la Trompeta Final que dice San Pablo cuando dice10: “He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos resucitarán primero y luego nosotros los que vivimos seremos transformados”.

¿Cuándo? A la Final Trompeta: el verdadero Mensaje que con Gran Voz de Trompeta llama y junta a todos los escogidos. Y ese verdadero Mensaje es nada menos que lo que dice Apocalipsis, capítulo 1 y verso 3, con el cual son bienaventurados aquellos que leen y oyen. Dice: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de la profecía de este libro”.

Ese es el verdadero Mensaje, el cual hace que la persona que lo lee y lo escucha sea bienaventurada; ese es el Mensaje más grande de todos los tiempos.

Hubo un Mensaje grande miles de años atrás, el Mensaje que trajo Moisés, el Mensaje de la Ley, porque fue un Mensaje dispensacional.

Luego hubo un Mensaje grande 2000 años atrás, el Mensaje de la Gracia, el Mensaje del año de la buena voluntad del Señor, que trajo el Señor Jesucristo, el cual cubre la segunda dispensación completa.

Y luego queda un Mensaje grande, el Mensaje de la tercera dispensación, el Mensaje de Gran Voz de Trompeta, el Mensaje del Ángel del Señor Jesucristo, que viene dando testimonio de estas cosas como hizo Jesús: dando testimonio en todas las sinagogas, dando testimonio en el templo, dando testimonio a todos los seres humanos; así también viene el Ángel del Señor Jesucristo dando testimonio, predicando el Mensaje de la tercera dispensación, en el cual se anuncia el Día de venganza de nuestro Dios.

Por eso Jesús, cuando leyó: “… y para predicar el año de la buena voluntad de Jehová”, cuando le tocó leer: “… y el día de venganza del Dios nuestro”, no lo leyó; porque eso se cumple en este tiempo final con la predicación del Mensaje del Ángel del Señor Jesucristo, en el cual predica el Día de venganza del Dios nuestro; y dice, para también llegar a Sion, dice: “A ordenar a Sion; a los enlutados, para darles gloria, en lugar de ceniza”.

¿Ve usted que el Ungido de Dios, cuando es enviado aquí para cumplir la segunda parte, anunciando el Día de venganza del Dios nuestro, es enviado a Sion? “Porque vendrá el Libertador a Sion”, dice el mismo profeta Isaías, en el capítulo 59 y verso 20.

Y dice San Pablo en la carta a los Romanos, en el capítulo 11 y verso 26: “Y vendrá de Sion el Libertador”, dice San Pablo; porque para el pueblo hebreo, el Libertador, luego de estar en Sion, de Sion va al pueblo hebreo para llamar a 144.000 hebreos y colocarlos en la cima del Monte de Sion.

El Ángel del Señor Jesucristo, hemos visto en Apocalipsis, capítulo 22, donde dice Jesús: “Yo Jesús he enviado mi Ángel (ese es el Enviado del Señor), he enviado mi Ángel, para dar testimonio de estas cosas en las iglesias (a todos los seres humanos, a todas las naciones, a toda persona)”.

Ahí podemos ver cuál es el Enviado del Señor Jesucristo. Y en Apocalipsis, capítulo 7 y verso 2, dice:

“Vi también a otro ángel que subía del nacimiento del sol, y teniendo el sello del Dios vivo (ahora, vean ustedes, aquí podemos ver a un Ángel que es enviado con el Sello del Dios vivo): y clamó con gran voz á los cuatro ángeles, á los cuales era dado hacer daño á la tierra y á la mar,

Diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni á los árboles, hasta que señalemos á los siervos de nuestro Dios en sus frentes.

Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel”.

Ahora, podemos ver aquí al Ángel enviado con el Sello del Dios vivo para llamar, juntar y sellar 144.000 hebreos, que recibirán Su Mensaje, lo recibirán como Enviado de Dios y Ungido de Dios, para juntarlos a ellos, sellarlos, y así poder ellos entrar a la vida eterna.

Ahora, vamos a ver en Apocalipsis, capítulo 14, la Obra ya hecha por el Ángel que tiene el Sello del Dios vivo. Dice en Apocalipsis 14 y verso 1, dice de la siguiente manera:

“Y MIRÉ, y he aquí, el Cordero sobre el monte de Sión…”.

Ahora, vea usted dónde está el Cordero: sobre el Monte de Sion. Ya no estaba en el Cielo, en el Lugar de Intercesión; estaba sobre el Monte de Sion, en la cima del Monte de Sion, que es el equivalente al Lugar Santísimo en el Cielo; porque Sion es nada menos que el Cuerpo Místico del Señor o Templo espiritual del Señor Jesucristo, o la Iglesia o Cuerpo Místico del Señor.

“… estaba sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes”.

¿Y quién los selló con el Nombre del Padre y el Nombre del Cordero en sus frentes? El Ángel con el Sello del Dios vivo, que fue enviado para sellar 144.000 en sus frentes con el Sello del Dios vivo.

¿Y qué tenía ese Sello? Cuando los selló fueron sellados en sus frentes, sus mentes; porque la frente representa la mente, el entendimiento. Fueron sellados. Y el Sello lo que tenía era el Nombre Eterno de Dios, que es el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo.

Ahora, ¿qué de los escogidos de entre los gentiles? Los escogidos de entre los gentiles tienen la promesa en Apocalipsis, capítulo 3 y verso 12, que dice:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Ambos son el mismo Nombre. El Nombre del Padre, el Nombre de la Ciudad y el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo son el mismo Nombre, es el Nombre Eterno de Dios, el Nombre que obtuvo el Señor Jesucristo cuando ascendió al Cielo victorioso; porque con esa victoria obtuvo un cambio de nombre, y Él dice que tiene un nombre nuevo.

Ahora, yo me pregunto: ¿Cómo irán a ver, a entender y a recibir la Segunda Venida del Señor, la Segunda Venida del Hijo del Hombre, esperando la Segunda Venida del Hijo del Hombre con el nombre de la segunda dispensación, con el nombre Jesús?

Todas las sectas religiosas del cristianismo…; porque el cristianismo es una religión, así como el judaísmo es una religión. Así como el judaísmo tiene sectas religiosas y otras religiones tienen sectas religiosas: el cristianismo tiene un sinnúmero de sectas religiosas, de diferentes líneas de pensamientos, de interpretaciones, acerca del cristianismo. El cristianismo como que está esperando la Segunda Venida del Hijo del Hombre como lo estaban esperando en Israel.

En Israel no podían pronunciar las cinco consonantes del Nombre Eterno de Dios; utilizaban nombres que no eran propios para representar el Nombre de Dios y a Dios, pero no sabían cómo sería. Aunque podían decir: “Será así. Mira, aquí dice la Biblia: Y su nombre será Emmanuel”. Pero cuando apareció no se llamaba Emanuel, aunque sí era Emanuel. Emanuel lo que significa es: Dios con nosotros11.

Así que cuando apareció se llamaba Jesús. Una tremenda sorpresa para el pueblo hebreo. Nadie en medio del pueblo hebreo, ni el sumo pontífice, sabía el nombre que iba a utilizar el Hijo del Hombre en Su Primera Venida, no sabían el nombre que iba a utilizar el Ungido y Enviado de Dios. Pero cuando apareció, Él dijo que Él era ese Enviado, cuando dijo: “Hoy se ha cumplido en vuestros oídos esta Escritura”.

El pueblo gentil, quizás en el tiempo del pueblo hebreo, esperando la Primera Venida del Señor, quizás las personas que pensaban en ese nombre Jehová, pensarían: “Pues cuando venga, su Nombre va a ser Jehová, le vamos a decir Jehová”.

O como piensan algunas personas de nuestro tiempo…; porque el nombre Jehová no es un nombre propio, más bien el nombre Jehová es un nombre compuesto para tratar de identificar a Dios; pero el nombre de Dios en el Antiguo Testamento era oculto. El nombre utilizado en la segunda dispensación para la redención ya todos sabemos que fue Jesús, pero ese es el nombre en y para la segunda dispensación.

Y el Señor Jesucristo, para una nueva dispensación Él tiene también un nuevo nombre, un nuevo nombre para una nueva dispensación; y un nuevo Mensaje dispensacional para una nueva dispensación; y un nuevo mensajero dispensacional para una nueva dispensación; y un nuevo pueblo, un pueblo perteneciente a una tercera dispensación, a una nueva dispensación, para recibir la Segunda Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles sobre la cima del Monte de Sion.

Así como 144.000 hebreos estarán sobre la cima del Monte de Sion con el Nombre Eterno de Dios y Nombre Nuevo del Señor colocado en sus frentes, en sus mentes; pero primero nosotros lo recibimos.

Todo es hecho nuevo en los cambios de dispensaciones.

Estamos viviendo en un tiempo en que un cambio de dispensación ha ocurrido. Y cada dispensación ha tenido el verdadero Ungido y Enviado con el Mensaje dispensacional para esa nueva dispensación; y ha tenido a los verdaderos hijos de Dios, escogidos y miembros de esa nueva dispensación; y ha tenido el Programa Divino y la Obra Divina, la verdadera Obra Divina y Programa Divino para esa nueva dispensación. Son cosas muy importantes que nosotros necesitamos entender, porque todos queremos lo verdadero.

Por lo tanto, necesitamos tener la verdadera dispensación que corresponde a nuestro tiempo; necesitamos tener el verdadero mensajero dispensacional, necesitamos tener el verdadero Ungido, necesitamos tener el verdadero Mensaje, necesitamos tener el verdadero Enviado, necesitamos tener el verdadero Programa de Dios para el tiempo en que vivimos, necesitamos tener la verdadera Obra de Dios para nuestro tiempo.

Y cuando tenemos estas cosas verdaderamente, entonces recibiremos verdaderamente todo lo que Dios ha prometido para su pueblo en este tiempo final; recibiremos a los muertos que han de resucitar y recibiremos la transformación de nuestros cuerpos.

Por eso el Ángel dice: “Estas palabras son fieles y verdaderas”, porque es el verdadero Mensaje de Dios para el tiempo final.

Teniendo el verdadero Ungido y Enviado, el Ángel del Señor Jesucristo, con el verdadero Mensaje de Gran Voz de Trompeta: no tenemos temor de nada. Teniendo lo verdadero, lo falso… Hay muchos falsos profetas, muchos falsos ungidos, muchos falsos enviados, pero eso no afecta a los verdaderos escogidos cuando ellos han visto y han recibido lo verdadero.

Porque lo verdadero es lo único que libra a la persona de lo falso. “Conoceréis la verdad, lo verdadero, y la verdad os libertará”. Cuando se conoce lo verdadero, lo falso no tiene poder alguno contra la persona.

Es necesario que conozcamos entonces lo verdadero, es necesario que conozcamos el verdadero Ungido y Enviado de acuerdo a la Escritura.

Él prometió enviar al verdadero Ungido en el tiempo final. El verdadero Ungido y Enviado es nada menos que el Ángel del Señor Jesucristo. O sea, ángel quiere decir ‘mensajero’ o ‘enviado’:

“He aquí, yo Jesús he enviado mi Ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias”. Ese es el verdadero Ungido y Enviado.

Y lo envía con el Sello del Dios vivo, para llamar y juntar a todos los escogidos de entre los gentiles y luego de entre los hebreos; y sellar en sus frentes, en sus mentes, a los escogidos, con el Sello, con el Nombre del Dios Eterno, que es el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo.

Y conociendo la verdad, todos podemos caminar hacia adelante esperando la resurrección de los muertos y la transformación de nuestros cuerpos; porque al conocer el verdadero Ungido y Enviado, conocemos Su Mensaje, conocemos el Programa Divino, conocemos la edad o dispensación en que estamos viviendo, y conocemos lo que Dios va a hacer con usted y conmigo: Él va a transformar nuestros cuerpos para ser a imagen y semejanza del Señor Jesucristo.

Seremos a imagen y semejanza del Señor Jesucristo, y así seremos de esa nueva generación, de esa nueva raza que no tendrá limitaciones ni de tiempo, ni de espacio, ni de materia; de nada tendrá limitaciones. Y así heredaremos todas las cosas; porque somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús, Señor nuestro.

Estamos viviendo en el tiempo más grande, más importante de todos los tiempos; estamos viviendo en el tiempo en que el verdadero Ungido y Enviado trae el Mensaje de Gran Voz de Trompeta, y sella, luego de juntar a los escogidos, sella a todos los escogidos.

Estamos viviendo en el tiempo del verdadero Ungido y Enviado; estamos viviendo en el tiempo del Ángel del Señor Jesucristo, que es enviado para dar testimonio de estas cosas; estamos viviendo en el tiempo en que seremos transformados, porque estamos viviendo en el tiempo de la Gran Voz de Trompeta; estamos viviendo el tiempo más grande, más glorioso del Programa Divino, para pasar a la eternidad.

Yo le doy gracias a Dios por este tiempo en el cual estamos viviendo, porque es el tiempo que se une con la eternidad; y une a los escogidos con la eternidad y con todo lo eterno.

Estamos en el tiempo del VERDADERO UNGIDO Y ENVIADO DEL SEÑOR JESUCRISTO.

Dios les bendiga, Dios les guarde. Muchas gracias por vuestra amable atención, y pasen todos muy buenas tardes.

Será hasta el próximo domingo, Dios mediante, conforme a como tengo pensado y planificado también. Así es que les veré el próximo domingo, Dios mediante, para continuar hablando de estas cosas.

(Próximo domingo… ¿estamos a cuánto? Después que no sea el 28, estamos bien. Así que ya les veré el próximo domingo, Dios mediante).

Oren mucho por mí, para que Dios me dé lo que Él quiere que yo les hable a ustedes; ya que si yo vengo a ustedes y Él no me da lo que les voy a dar a ustedes, entonces no valdría la pena yo predicarles a ustedes. Pero si Él me da lo que ustedes necesitan, vale la pena estar aquí, hablándoles a ustedes el Mensaje, la Palabra que corresponde a nuestro tiempo, que corresponde a la tercera dispensación.

Él no me va a dar otra cosa, sino el Mensaje de la tercera dispensación, o sea, el Mensaje para esa ocasión relacionado a la tercera dispensación; y yo tampoco quiero otro Mensaje, sino el que corresponde a este tiempo. Ese es el Mensaje que siempre he estado predicando y el que seguiré predicando en toda ocasión que yo tenga que predicar a gentiles y también a hebreos.

Así que pueden orar y pedirle a Dios que me dé en – para la conferencia próxima: Palabra, Mensaje, que haga más clara la tercera dispensación; o sea, que podamos entender mucho mejor muchas cosas de la tercera dispensación, porque los entendidos entenderán12.

¿Pero cómo entenderán si no hay quién les predique?, ¿y cómo predicarán si no son enviados?13 Pero, nuestro tema es EL UNGIDO Y ENVIADO. Si Dios unge y envía a un mensajero, entonces él predica, la gente escucha; y la gente escucha y entiende.

Así que vamos a esperar de parte de Dios que Él nos dé Palabra de la tercera dispensación, para entender mejor las cosas de la tercera dispensación; y así perseverar en la tercera dispensación y Mensaje de la tercera dispensación. Porque el que perseverare hasta la resurrección de los muertos en el Mensaje de Gran Voz de Trompeta, ese será transformado; porque verá a los muertos que resucitarán y luego será transformado. Y falta poco para eso acontecer.

Es importante saber dónde estamos parados. Tenemos que estar parados en lo verdadero, para así esperar la transformación de nuestros cuerpos, antecediéndole la resurrección de los muertos.

Así que estando conscientes de dónde estamos parados, conscientes de que estamos en lo verdadero, esperamos con ansiedad la transformación de nuestros cuerpos. Pero estamos perseverando y probando que somos verdaderos creyentes del Mensaje de la tercera dispensación.

No es bueno recibir el Mensaje y el mismo día ser transformado; ahí usted no probó absolutamente nada. Es bueno pasar por las diferentes etapas. Y una dispensación tiene siete etapas, en donde la persona tiene la oportunidad de probar que es un verdadero creyente de ese Mensaje dispensacional.

Vamos a dejar eso para el próximo domingo, en donde estaremos hablando más ampliamente de un sinnúmero de cosas que corresponden a la tercera dispensación.

Hoy nuestra mente ha estado puesta en nuestro tema, porque queremos siempre lo verdadero; y solamente se encuentra en la edad o dispensación que corresponde para ese tiempo. ¡Así que adelante con lo verdadero! Porque cuando caminamos hacia adelante con lo verdadero, ¡eso mismo está diciendo que somos los verdaderos escogidos del tiempo final!

¿Vio usted que el que cree lo verdadero, el que recibe lo verdadero, reconoce lo verdadero, después descubre que es un verdadero creyente, un verdadero escogido del tiempo final, como dijo el Señor Jesucristo? Y después uno lo que dice es: “Y yo no sabía que yo era un escogido. ¡Y es lo más grande que yo he descubierto: que soy un escogido del tiempo final, que seré transformado en este tiempo en que estoy viviendo!”.

Lo verdadero hace que la persona conozca la verdad: la verdad en cuanto al Programa de Dios y la verdad en cuando a lo que él es. No sabía que era un hijo de Dios, un escogido; y cuando conoce lo verdadero, lo verdadero le da a conocer que es un hijo de Dios, un escogido: “Porque el que es de Dios, la Voz de Dios oye”14; oye el Mensaje que corresponde a su edad o dispensación.

Y ya cuando descubre que es un escogido, un hijo de Dios, su alegría y felicidad es tan grande que puede pasar por las pruebas y problemas que haya en esta Tierra, lo que Dios permita; y él pasa con su fe siempre en alto, diciendo:

“Yo creo el Mensaje que corresponde para este mi tiempo; y yo, aunque esté pasando por problemas o por pruebas, sé que soy un hijo de Dios, que vengo de la eternidad y estoy aquí en esta Tierra por un tiempo. En este tiempo se pasan por estos problemas, por estas pruebas, porque estamos en cuerpos físicos mortales, corruptibles; pero luego pasaremos a un cuerpo inmortal, incorruptible, para vivir una vida llena de felicidad y alegría, sin enfermedades, sin muerte, sin problemas.

Por lo tanto, ¡vale la pena permanecer firme en la fe, creyendo el Mensaje que corresponde a mi edad, a mi dispensación; porque es lo que me garantiza que seré transformado y pasaré a la eternidad! ¡Y no puedo dejar de creer lo que mis ojos han visto tocante a las promesas de Dios para este tiempo!”.

Un verdadero escogido no puede rechazar la verdad; más bien, lo que la escritura dice es: “El que es de Dios, oye la voz de Dios”: el que es de la Verdad, oye la verdad; y el que oye la Verdad y es de Dios, no hace otra cosa, sino que la sigue. “Porque mis ovejas oyen mi voz y me siguen”. El que es de Dios, obra en esa forma.

Y conocerá la verdad y la verdad lo libertará, ¿de qué? De todo lo falso. Lo libertará de sus creencias erróneas, lo libertará de todo lo que no es verdadero. Por eso es necesario conocer la verdad, conocer lo verdadero, conocer el verdadero Ungido y Enviado, conocer el verdadero Mensaje, conocer el verdadero tiempo en que vive, la verdadera edad o dispensación, conocer el verdadero pueblo de Dios, conocer todo lo verdadero en el Programa Divino, conocer el verdadero Programa Divino para el tiempo en que está viviendo, conocer la verdadera dispensación que corresponde a nuestro tiempo, conocer todo lo verdadero correspondiente a nuestro tiempo.

A medida que la persona conoce lo verdadero, lo falso desaparece; y no tiene ningún poder sobre la persona. Estamos en el tiempo de lo verdadero. Caminemos hacia adelante siempre, creyendo lo verdadero.

“EL VERDADERO UNGIDO Y ENVIADO”.

Dios les bendiga y Dios les guarde nuevamente; y pasen ustedes buenas tardes. Y hasta el próximo domingo, Dios mediante.

“EL VERDADERO UNGIDO Y ENVIADO DE DIOS”.

[Revisión febrero 2020]

1 Versión de la Biblia: Reina Valera 1909

2 Deuteronomio 18:18

3 Amós 8:11

4 Hebreos 1:14

5 Salmo 17:8

6 Números 12:2

7 San Juan 6:63

8 San Juan 5:24

9 San Mateo 16:13-17

10 1 Corintios 15:51-52

11 San Mateo 1:23

12 Daniel 12:10

13 Romanos 10:14-15

14 San Juan 8:47

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