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La Venida de la Piedra Angular
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La Venida de la Piedra Angular

Muy buenos días, amados hermanos. Dios nos continúe bendiciendo a todos en esta hermosa mañana en que podemos congregarnos para adorar y glorificar a Dios y oír Su gloriosa Palabra.

Tengo algunos anuncios por aquí antes de comenzar. Ya pues, sobre el solar ya tenemos algún dinero. Ya el domingo pasado, la cantidad del domingo pasado fue 7000 dólares, más 4000 del domingo atrasado, pues ya subió a 11.000 por ahí; pero todavía no nos da para el pronto. Así que todos los domingos, todo lo que usted tenga para este propósito, pues lo puede traer, como ha estado haciendo; y esperamos ya pronto tener la cantidad que necesitamos para llevar a cabo este trabajo que hay que llevar a cabo para el bien de todos ustedes.

Esperamos que Dios pues obre en todo; y ya sea este lugar u otro, pues Dios nos lo provea de una manera correcta. No queremos… No estamos buscando nada gratis.

Cuando a Abraham le quisieron regalar el lugar, el terreno y la cueva donde iba a enterrar a Sara, él dijo: “No. Yo pagaré lo que valga el lugar. Lo que valga en el mercado, eso he de pagar”1. Por lo tanto, somos hijos de Abraham, así que no estamos recostados de nadie.

Para esta mañana, pues, vamos a platicar un ratito.

Vamos a buscar en el libro del profeta Daniel, en el capítulo 2; comenzaremos en el verso 43. La Palabra de Dios nos dice, comenzando en el verso 43 del capítulo 2 del profeta Daniel; nos dice:

Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.

Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”.

Queremos por aquí leer cuál fue esa parte final del sueño de Nabucodonosor. Dice en el mismo capítulo 2, verso 31 en adelante:

“Tú, oh, rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.

La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;

sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”.

Oremos a Dios:

Dios eterno, ante Tu presencia estamos; y en esta mañana te rogamos, oh Dios eterno, estés con nosotros.

Te adoramos y te glorificamos en esta mañana, y te damos gracias por Tus bendiciones; y te rogamos nos des de Tus bendiciones en esta mañana, y nos edifiques a todos, oh Dios.

Habla a nuestros corazones, porque te lo rogamos, en el Nombre del Hijo de David. Amén, amén.

En esta mañana vamos a ponerle un tema, del cual pues ya nosotros hemos estado hablando por bastantes años; ya yo creo que conocemos bastante acerca de ese tema; y vamos en esta mañana a tener un repaso, para así disfrutar de las cosas que Dios ha estado haciendo para bien de todos nosotros.

El tema para esta mañana será: “LA VENIDA DE LA PIEDRA ANGULAR”. Es un tema muy sencillo para todos ustedes, ya que ustedes conocen acerca de este tema del cual estaremos hablando.

A Nabucodonosor le fue mostrado la Venida de esta Piedra. Le fue mostrado a él, comenzando desde el tiempo de él hasta el tiempo del fin de los gentiles.

Y cuando Nabucodonosor vio el fin de los gentiles, él vio el fin de los gentiles mostrado o tipificado en los pies de esa estatua; y esos pies eran de hierro y de barro cocido. Y eso nos muestra que en este tiempo del fin, así será la condición de los gentiles, en la cual, por alianza humana, se unirán el hierro y el barro cocido, pero no se podrán mezclar sólidamente.

Entonces, el reino gentil, el último reino gentil, el reino gentil del tiempo final, estará en parte fuerte y en parte débil; será un reino en el cual habrá una alianza.

Ahora, encontramos que en ese tiempo es el tiempo que Dios ha determinado que es el fin de los gentiles.

Encontramos entonces que (fíjese) a Nabucodonosor Dios le mostró todo el tiempo de los gentiles, comenzando desde el tiempo de Nabucodonosor; y se lo mostró en forma de una estatua. Una estatua que su cabeza era de oro, y que sus pechos y sus brazos eran de plata, y su vientre y sus muslos eran de bronce, y sus piernas eran de hierro, y sus pies, en parte eran de hierro y en parte eran de barro cocido.

En esa estatua, y en los materiales con la cual estaba construida esa estatua que Nabucodonosor vio en sueño, ahí estaba mostrado el reino gentil, las diferentes etapas del reino gentil; y mostrado desde la cabeza hasta los pies. Y la cabeza de oro era el reino de Nabucodonosor; pero después fue bajando, fue degradándose, hasta que llega a los pies.

Ahora, ustedes pueden ver que cuando la cabeza era de oro, aunque era un reino gentil, Dios pudo obrar en medio de ellos, pudo tener un profeta en medio de ellos, y pudo Dios hacer ciertas cosas en medio de ellos. Pero ya cuando se llega a la parte de los pies, ahí encontramos que es el tiempo en donde el reino gentil se levanta por completo en contra del plan de Dios, para tratar de hacerle guerra al plan de Dios; como lo hizo en otros tiempos, pero ahora de una manera más sagaz y con un propósito total de destruir al pueblo de Dios.

Pero nos es dicho que en ese tiempo, en ese tiempo de ese reino gentil, del fin del tiempo del reino gentil, nos es dicho que de la Montaña saldrá una Piedra no cortada por mano; saldrá de ahí y herirá a esa estatua en los pies; no en la cabeza, sino en los pies.

Si esa Piedra no cortada de mano fuese a herir a esa estatua (que es los reinos gentiles y el tiempo de los gentiles), si lo fuera a herir en la cabeza, hubiera tenido que venir esa Piedra Angular en el tiempo de Nabucodonosor; pero allí esa Piedra no vino para herir esos reinos en la cabeza, sino que viene para herirlos en los pies.

Ahora, encontramos que eso nos habla de la Venida de esa Piedra Angular en el tiempo final, en el fin de los gentiles.

Entonces, tenemos que darnos cuenta que nosotros estamos viviendo en el fin de los gentiles, en el tiempo en que esa Piedra Angular tiene que aparecer, tiene que surgir, tiene que salir, y Dios la tiene que cortar de la Montaña. ¿Qué montaña? La Montaña Santa, el Monte Santo, el Monte de Dios, que viene a ser (¿qué?) el Monte de Sion, que viene a ser la Iglesia verdadera del Dios viviente.

De ahí, de ese Monte; de ahí, de en medio de todas esas piedras que hay ahí (porque es un Monte de Piedra); de en medio de todas esas piedras, Él cortará una Piedra. Y todos los escogidos, todos los hijos de Dios, son piedras vivas; pero de todas esas piedras vivas, Él cortará una Piedra.

Y Él lo cortará por Su Palabra, de acuerdo a como Él desea que sea; y le dará lo que él tenga que predicar.

Y esa Piedra que será cortada por la Mano de Dios; no por algún teólogo, y no por seminarios humanos, no por ninguna de estas cosas; sino será cortada, será educada, será preparada, será enseñada, por la Mano de Dios; y estará en el Seminario de Dios. Y ustedes saben qué es el Seminario de Dios…

Miren ustedes a los profetas de Dios de los tiempos pasados: cuando Dios los metía a Su Seminario, miren cómo los tenía y cómo los enseñaba; y después salían trayendo la Palabra de Dios. Y su enseñanza era muy diferente a la enseñanza intelectual que tenían las religiones de aquel entonces.

Por tal motivo, la enseñanza que tendrá esa Piedra Angular al venir, no será una enseñanza teológica, no será una enseñanza de tal o cual denominación; sino que será la enseñanza correspondiente para el tiempo que él aparezca. Será la enseñanza, será el Mensaje, la revelación, que se necesita, ¿para qué? Para traer la Palabra correspondiente para la dispensación y la edad que se estará viviendo en ese tiempo.

Por lo tanto, encontramos que será de la cima de la Montaña que Dios cortará una Piedra, y la levantará; y de ahí saldrá con un Mensaje para ser proclamado; y con ese Mensaje Él herirá a los reinos gentiles. ¿Ve? Vendrá hiriendo, vendrá destruyendo, vendrá matando, ¿con qué? Con una Espada que sale de Su boca; así lo presenta el libro de Apocalipsis2.

Vendrá hiriendo, destruyendo, a todas las cosas terrenales que hay aquí establecidas por los hombres. Vendrá hiriendo, vendrá destruyendo el reino gentil, con la Palabra que sale de Su boca, con esa Espada aguda de dos filos.

Y nos es dicho que cualquiera que trate de hacerle daño, dice que fuego sale de Su boca; y la persona o los grupos o los reinos que traten de destruirlo, y destruir Su Reino, ellos serán los que serán destruidos con el fuego que sale de Su boca, con la Palabra que sale de Su boca.

Por lo tanto, entonces, ya tenemos un cuadro muy claro de lo que será la Venida de esa Piedra.

Podemos citar palabras también de nuestro amado hermano Branham, quien nos habló con relación a esa Piedra, y nos habla de la Venida de esa Piedra; y también nos dice las consecuencias que habrá para toda persona que rechace esa Piedra. Rechazar Su Mensaje, es rechazar la Piedra.

Por lo tanto, tenemos que, con detenimiento, ver las consecuencias de rechazar esa Piedra; las consecuencias que tendrán todas las personas, todos los grupos y toda nación que rechace esa Piedra.

Nos es dicho aquí para individuos, nos es dicho… Página 72 de “Preguntas y Respuestas #3”3, predicado en el año 1964, en el mes de agosto, día 30. Nos es dicho:

“[303]. … La Novia no necesita purificación alguna; Ella ya está purificada. Y los que están muertos allá en el pasado, estos que pasan a través… ¿Ve? Ellos nunca recibieron la Luz que ha recibido esta Iglesia acá arriba (los del pasado nunca recibieron esa Luz que ha recibido esta Iglesia aquí arriba); ellos vivieron bajo su justificación, santificación, de esa forma; así sucesivamente vivieron a la Luz que tuvieron. Quizás en una manera ellos padecieron, y lo que sea, por lo cual pasaron sus persecuciones. Pero ahora, en este tiempo del rapto como este (¿ve?), tendrá que venir un tiempo ahora en que esta Novia (que rechaza la Cabeza de la Novia) tendrá que padecer por su rechazo; porque el Evangelio no le fue simplificado en el pasado4, como les es simplificado a ustedes hoy. ¿Ven? Ustedes lo ven tan claro. De hecho, han tenido todos esos años y ejemplos, los Sellos abiertos, las Edades de la Iglesia expuestas, y todo de esa forma. Es tan simple que no lo pueden perder. ¿Ven? Entonces, si lo rechazan completamente, solo hay una cosa que hacer (solo hay una cosa para hacer): padecer por ello”.

Aquí ustedes pueden ver que en el tiempo en que esa Piedra Angular aparezca —y esa Piedra Angular no es otro, sino el Señor en Su Venida—, cualquier persona o grupo religioso, cualquier grupo (aun aunque se llame ser la Novia del Señor Jesucristo), cualquier grupo, cualquier congregación o cualquier persona, que rechace la Piedra Angular en Su Venida: tendrá que padecer, que sufrir, las consecuencias de haberla rechazado.

Las consecuencias son: la gran tribulación. Ahí entonces ha de pagar las consecuencias de haberla rechazado; porque ha sido tan simplificado todo en este tiempo, y todo ha sido anunciado tan claro, de tal manera que en el cumplimiento de la Venida de esa Piedra Angular nadie debe rechazarla, si está esperándola de acuerdo a la Palabra prometida.

Por tal motivo, entonces, encontramos que esa Piedra Angular en Su Venida, Él llevará a cabo un ministerio; un ministerio que será de bendición para los escogidos. ¿Por qué será de bendición para los escogidos? Porque este tiempo final en el cual nosotros vivimos, es el tiempo en que habría muchos falsos Cristos, muchos anticristos; que engañarían, si fuera posible, aun a los escogidos.

Pero con la llegada, con la Venida de la Piedra Angular, entonces los escogidos son librados del engaño de los falsos ungidos, de los falsos Cristos. Porque Cristo lo que quiere decir es ‘Ungido’.

Y si hay un verdadero Cristo, un verdadero Ungido, que es la Piedra Angular, la Piedra que viene a ser por cabeza del Ángulo; entonces los falsos Cristos son los falsos ungidos, que con falsa enseñanza tratan de engañar a los escogidos haciéndoles ver, creer y practicar una edad que ya pasó y una dispensación que ya terminó.

Por lo tanto, la Venida de la Piedra Angular será de grande bendición para todos los escogidos; porque eso evitará que los escogidos sean engañados. Porque ellos verán, reconocerán y seguirán a esa Piedra Angular que ha de aparecer en el fin de los gentiles, en el fin del tiempo de los gentiles.

Por tal motivo, entonces, será de bendición para unos: para los escogidos; pero también será de juicio y maldición para los rebeldes, para los incrédulos. Será de juicio y maldición para el reino gentil, será de juicio y maldición para las religiones gentiles. Será de juicio y maldición para el mundo gentil, que ha desperdiciado el tiempo de salvación que Dios le ofreció por aproximadamente 2000 años.

Sabemos que todas esas cosas tienen que cumplirse en este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

Ahora, les mostré por un momento algunas de las bendiciones que han de tener las personas y los grupos que no rechazan, sino que reciben la Piedra Angular cuando Ella aparece. Y recuerden que esa Piedra Angular será cortada; será cortada y aparecerá y vendrá ¿de dónde? Del Monte, del Monte de Dios, del Monte de Sion, que es la Iglesia verdadera.

No sé cuántas personas estarán esperando la Venida de esa Piedra de otro lugar, pero nos es dicho que es del Monte que vendrá esa Piedra; y ese Monte es el Monte de Dios, que es la Iglesia verdadera del Señor. Y aparece en la cima del Monte, es una Piedra de la cima del Monte.

Por esa causa entonces usted puede ver, mire bien, usted podrá ver que esa Piedra no cortada de mano no sale ni de la primera etapa de ese Monte de Dios, ni de la segunda, ni de la tercera, ni de la cuarta, ni de la quinta, ni de la séptima. ¿Por qué? Porque esa Piedra que sale de ese Monte viene a ser cabeza del Ángulo, viene a ser la cabeza de esa Edad de la Piedra Angular, viene a ser la cabeza… Y recuerde, la Cabeza es la que gobierna el Cuerpo.

Por lo tanto, esa Piedra no cortada de mano viene a ser la cabeza del grupo de la Edad de la Piedra Angular. ¿Ve usted? No puede ser cortada allá en las edades de la Iglesia, por causa de que no podría venir a ser la cabeza del ángulo; no podría venir a ser cabeza del ángulo, porque ese ángulo viene a ser arriba: es la Edad de la Piedra Angular, es el sitio angular, es la Edad Angular, es la Edad de la Piedra Angular.

Por lo tanto, entonces, la cabeza del ángulo, la cabeza de la Edad de la Piedra Angular, viene a ser ¿qué? El mensajero de la Edad de la Piedra Angular.

Y entonces, encontramos que no podía eso ocurrir en las edades pasadas; por causa de que el apóstol Pablo no podía venir a ser la cabeza de la Edad de la Piedra Angular, no podía venir a ser el mensajero de la Edad de la Piedra Angular, porque él vivió en una edad pasada.

Si el apóstol Pablo hubiera venido a ser él la cabeza de la Edad de la Piedra Angular, la cabeza del ángulo, entonces él hubiera sido el mensajero de la Edad de la Piedra Angular, y en él se hubiera cumplido la Segunda Venida del Señor, conforme al orden de Su Segunda Venida; pero no siendo él, entonces la cosa estaba en el futuro.

Ahora, la cosa estando para nosotros en el presente (ya que vivimos en el tiempo en que la estatua que vio Nabucodonosor actualmente se encuentra en la etapa de los pies), entonces podemos ver que nosotros estamos viviendo en la Edad de la Piedra Angular, nosotros estamos en la cima de la Montaña, pertenecemos al grupo de la cima de la Montaña, pertenecemos al grupo que ha sido subido arriba, ¿para qué? Para ser adoptado cada uno como individuo.

Hemos subido a la Edad de Adopción, que es la Edad de la Piedra Angular. Por tal motivo, entonces, Dios no hablará en este tiempo a través de ningún grupo de las edades pasadas, sino que Dios para hablar en este tiempo, en este mundo, solamente tendrá un grupo: que estará en la cima de la Montaña, que estará (¿dónde?) en el lugar de adopción.

Y estando ahí arriba, entonces Dios tiene en este tiempo un Mensaje para ser hablado en esta Tierra. Ese Mensaje que Él tiene para ser hablado en esta Tierra es el Mensaje del Año del Jubileo, es el Mensaje de Jubileo.

¿Y qué grupo Él tiene para dar en este tiempo, para llevar hacia adelante el Mensaje del Año del Jubileo? ¿Qué grupo Él tiene para utilizarlo en este tiempo con el Mensaje correspondiente para esta tercera dispensación; el cual Mensaje cubrirá al grupo de los gentiles y también cubrirá al grupo hebreo?

Porque el Mensaje de este tiempo es un Mensaje que abarcará todo, es un Mensaje que tendrá bendición para unos y juicio para otros.

En el Mensaje del Año del Jubileo, para el grupo gentil lo que hay es un anuncio de que el tiempo de los gentiles ha terminado: el tiempo de los gentiles en lo político ha terminado, el tiempo de los gentiles en lo religioso ha terminado; porque la última edad gentil, la Edad de Laodicea, ha llegado a su fin, ha terminado también.

Por lo tanto, entonces, usted puede ver que para los gentiles el tiempo ha terminado, el tiempo ya no es más.

Y cualquier persona se podrá preguntar: “Bueno, y ustedes, ¿dónde están?”.

—“Nosotros no estamos ni en las edades de la Iglesia…; no estamos en ninguna de las siete edades de la Iglesia”.

Bueno, y podrán preguntar: “¿Y dónde están ustedes? Porque si el tiempo ha terminado, ¿dónde se metieron?”.

—“Nosotros subimos a la cima de la Montaña, donde Dios nos está adoptando; donde Dios nos ha llamado y ha estado diciéndonos quiénes somos nosotros; nos ha estado dando a conocer quiénes somos y nos ha estado diciendo lo que Él dijo que nos estaría diciendo Él a nosotros”.

Ahora, ustedes pueden ver que cuando estaba siendo adoptado allá Jesús, en la cima de la Montaña, el mundo de afuera, los que estaban abajo, no sabían lo que estaba pasando arriba; y abajo el diablo estaba suelto allá, abusando de los que estaban abajo; pero arriba se estaba llevando a cabo una adopción.

En esa adopción que se estaba llevando a cabo, los que estaban allá arriba, estaban viendo algo muy importante: ellos estaban viendo una visión de lo que sería la adopción en el tiempo final, cuando los hijos de Dios fueran subidos arriba, a la cima del Monte, para ser adoptados como hijos de Dios.

En la adopción de aquel primer Hijo que fue adoptado, allí estaba mostrado cómo sería la adopción de los demás hijos que serían adoptados.

Ahora, escuche bien, ahí estábamos nosotros representados: en aquella adopción que se estaba llevando a cabo. Encontramos que lo que estaba siendo visto allá, en aquella adopción, y lo que estaba siendo oído allá, es la misma cosa que será vista y oída acá en este tiempo.

Encontramos que no puede ser visto y oído otra cosa, sino lo que fue allá; porque aquello ¿es qué? La Venida del Reino de Dios en poder, el Hijo del Hombre viniendo en poder, viniendo en Su Reino en poder. Por lo tanto, entonces, allí nos fue mostrado lo que sería la Venida del Hijo del Hombre en el tiempo final, cuando los días fueran como los días de Sodoma y los días de Lot.

Bueno, allá fue visto el Señor con Moisés y Elías. La misma cosa tiene que ser vista en el tiempo final, cuando Dios suba a Sus escogidos, a Sus hijos, a la cima de la Montaña para adoptarlos. Ellos estarán viendo al Señor en Su Segunda Venida, con Moisés y Elías. No podrán ver otra cosa, porque allá no fue vista otra cosa.

Cualquier otra idea que tenga cualquier persona, será una idea equivocada, la cual no se sujeta a la Palabra de Dios. La forma en que fue mostrado en la Palabra es la forma en que tiene que cumplirse. Así es la forma que tiene que venir la Piedra Angular en Su Venida en este tiempo final, cuando el reino de los gentiles ha llegado a su fin.

Realmente el tiempo de los gentiles ha llegado a su fin en todos los sentidos, y lo que les espera entonces ¿es qué?, pues, la destrucción del reino gentil, incluyendo las religiones gentiles.

Encontramos entonces, que nosotros estamos viviendo en un tiempo muy grande, muy maravilloso, en donde las cosas que acontecían en las edades de la Iglesia, en las siete edades de la Iglesia: en este tiempo la cosa será más grande y más gloriosa de parte de Dios.

Encontramos que en las siete edades de la Iglesia, el trigo y la cizaña estuvieron juntos. Y encontramos que el trigo son los hijos de Dios, los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del malo, son los hijos del diablo.

Encontramos que ambos —hablando del trigo y la cizaña como grupo, y también hablando del trigo y la cizaña como individuos—, encontramos, fíjese, que el trigo lo componen los hijos de Dios, lo representan los hijos de Dios, y representa el grupo escogido de cada edad; y también encontramos que la cizaña representa a los hijos del diablo y encontramos que representa al grupo de los hijos del diablo.

Y encontramos que el trigo y la cizaña juntos, eso nos muestra que en las edades pasadas, en las siete edades de la Iglesia, el trigo y la cizaña estuvieron juntos; y que hubo, en medio de cada edad, hubo confusión, hubieron problemas; hubieron cosas falsas metidas en medio del pueblo por causa de que la cizaña, y el grupo de la cizaña, logró introducir desde allá, desde el tiempo de Nicea (por ahí para acá), logró introducir algunas doctrinas erradas, logró introducir algunos dogmas, algunos credos, y cosas así; los cuales estuvieron siendo arrastrados en las diferentes edades de la Iglesia; incluyendo la séptima edad de la Iglesia, que es la Edad de Laodicea, que es la edad de más dogmas, de más credos, que es la edad de más confusión, y que es la edad que se cree que lo sabe todo, que lo tiene todo; y se jacta diciendo que no tiene necesidad de nada; no tiene necesidad de nada de Dios, de lo cual Él haya prometido para este tiempo.

Se jacta de que lo tiene todo y lo sabe todo; y no sabe que delante de Dios es vista como una ciega. Así que si está ciega, no ve lo que Dios ha prometido para este tiempo cuando Dios lo cumple; no ve ni siquiera qué es lo que necesita en este tiempo, porque cree que lo tiene todo.

Luego, estando en tal condición, no ve la clase de Mensaje que corresponde para el tiempo presente; por lo tanto, al no verlo, lo rechaza. No ve que este es el tiempo también del cumplimiento de la Segunda Venida del Señor; y por estar ciega en el cumplimiento de la Segunda Venida del Señor, lo rechaza y lo echa fuera.

La misma cosa que hizo Israel, la Iglesia hebrea, cuando vino el Señor en Su Primera Venida. Él era la Piedra Angular. ¿Y dónde vino y en medio de quién vino? En medio de la Iglesia hebrea; porque esa Iglesia hebrea era el Monte de Dios para aquellos tiempos; era el Monte de Dios, era el lugar donde Dios obraba, se manifestaba.

Ahora la bendición pasó a los gentiles, y los gentiles entonces vienen a ser, o la Iglesia gentil viene a ser el Monte de Dios; pero en la cima del Monte…

Fíjese, el reino gentil comienza de arriba hacia abajo, de la cabeza a los pies; pero el Reino de Dios comienza de abajo hacia arriba: de los pies hacia la cabeza.

Así que usted puede ver que la cosa en el plan de Dios va subiendo; y entonces encontramos que la cabeza del Reino de Dios hiere (¿qué?) los pies del reino gentil.

Encontramos entonces que en este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo, es el tiempo en que el Señor dijo que en este tiempo Dios arreglaría el problema que había en las edades de la Iglesia: que había trigo y cizaña juntos.

Cuando los siervos vinieron donde el Señor y le dijeron: “Mira, hay cizaña en medio del campo. ¿Quieres que vayamos y arranquemos la cizaña que hay?”. ¿Ve? Eso, cada mensajero de cada edad, ese fue el deseo de él; pero no le era permitido hacer esa separación, no le era permitido arrancar la cizaña, por causa de que el Dueño del campo y el Dueño del trigo dijo: “No lo hagan; porque arrancando la cizaña pueden también arrancar el trigo”.

Así que, en palabras claras, si en las siete edades de la Iglesia, si en esas siete edades, hubiera habido una separación del trigo y la cizaña: el trigo hubiera sido afectado, el trigo hubiera sido entonces destruido, hubiera afectado a muchos escogidos; hubieran sido afectados de tal manera que hasta hubieran sido destruidos.

Y por causa de los escogidos fue que Dios permitió que la cizaña estuviera en medio del trigo. No fue porque Dios amaba mucho la cizaña, de tal manera que no quería que fuera destruida; sino que Dios ama tanto el trigo que, por causa del trigo, permitió que la cizaña estuviera por un tiempo allí.

Bueno, por causa del amor de Dios hacia Sus atributos, hacia Sus escogidos, es que Dios permitió y ha permitido ciertas cosas en tiempos pasados. Pero Él dijo: “No hagan eso”. A los siervos, a los mensajeros, les dijo: “No hagan eso”. Los siete mensajeros de las siete edades de la Iglesia no podían hacer la separación porque les fue prohibido hacerlo.

Pero ¿qué fue lo que Él dijo? Fíjese, déjeme ver bien aquí. En el Evangelio según San Mateo, capítulo 13, verso 30, nos dice:

“Dejad…”.

Déjeme ver si puedo comenzar un poquito antes [verso 26]:

“Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Vinieron entonces los siervos del padre de la familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega (hasta la cosecha); y al tiempo de la siega (de la cosecha) yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero (recoged el trigo en mi granero)”.

Ahora, quiero seguir leyendo; quiero seguir leyendo ahora la explicación o la interpretación de esta parábola, lo cual será el cumplimiento de ella en el tiempo final. Nos es dicho [verso 36]:

“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

El enemigo que la sembró es el diablo; (y) la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a (todos) los que hacen iniquidad…”.

Ahora, vean ustedes uno de los propósitos de la Venida del Hijo del Hombre, vean ustedes uno de los propósitos del Hijo del Hombre enviar Sus Ángeles para recoger…, dice: “… recogerán de su reino…”, de Su Reino.

Ahora, entienda bien eso en este tiempo en donde nosotros estamos viviendo; en donde ya no estamos en las siete edades de la Iglesia, sino que estamos en la Edad del Reino. Y es en la Edad del Reino donde Dios cumple estas promesas, es en la Edad del Reino en donde son recogidos:

“… recogerán de su reino…”.

Fíjese:

“Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles (eso es Moisés y Elías), y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad…”.

Ahora, vea usted que en este tiempo, en este tiempo nadie se podrá salir con la suya. En este tiempo cualquier persona que sirva de tropiezo o que haga iniquidad, mire usted la clase de ministerio que estará ahí. ¿Para qué? Para recoger del Reino de Dios a todos los que hacen iniquidad y a todos los que sirven de tropiezo. ¿Ve?

Por lo tanto, en esta hora en que nosotros vivimos, toda persona debe vivir una vida correcta, una vida conforme a la Palabra de Dios, agradando a Dios en todo, conforme a como está establecido en Su Palabra que debemos vivir. No viviendo una vida que sea de tropiezo para las gentes, y que tampoco sea de tropiezo para los demás hermanos que están en el Reino.

Cualquier persona que por la clase de vida que viva, sea de tropiezo para los escogidos, hay un ministerio ahí, en la Edad del Reino, ¿para qué? Para recoger a todos esos que sirven de tropiezo y a todos esos que hacen iniquidad; y hay un ministerio ahí para arreglar esos problemas que puedan levantarse ahí, y poner cada cosa en su sitio; y es un ministerio de juicio.

Por lo tanto, entonces, si usted está viviendo en la Edad del Reino, en la Edad de la Piedra Angular, sepa entonces cómo debe vivir en esta edad; porque esta es una edad que toda cosa buena que haga cada escogido, ha de ser ensalzado por Dios; pero toda cosa mala que haga cada escogido, o que haga cualquiera que se quiera pasar por escogido (ya sea incrédulo, creyente manufacturado o creyente verdadero), que haga cosas que hagan tropezar o que sirvan de tropiezo para los que están en la Edad del Reino, o que haga iniquidad, dice que habrá un ministerio ahí para recoger todas esas personas y esos casos, y es un ministerio para juicio para todos esos casos.

Bueno, y fíjese si es un ministerio duro. Dice:

“… y los echarán en el horno de fuego, allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Ahora, vean ustedes, a un escogido verdadero no lo pueden echar al horno de fuego, al horno de fuego que ha de haber después del Milenio, el lago de fuego, no puede ser echado allá; tampoco puede ser echado en la gran tribulación. Pero antes de venir la gran tribulación puede pagar “las verdes y las maduras”, de tal manera que sea igual que si estuviera en el lago de fuego.

O sea que será un ministerio por la Palabra hablada, que, para esa clase de personas que sirven de tropiezo, que no hacen nada bueno… Y si lo hacen, después con los pies, entonces, lo bueno que hicieron, entonces lo echan a perder; y entonces después las cosas que hacen son de tropiezo para los escogidos.

Entonces usted puede ver que no es ninguna ventaja en este tiempo uno actuar mal, de tal manera que vaya a ser de tropiezo para los demás hermanos.

Y cualquier persona que haga iniquidad en este tiempo, que viva una vida de iniquidad, que actúe inicuamente, tiene que atenerse a las consecuencias de esta hora en que nosotros estamos viviendo.

¿Recuerdan ustedes el mensaje titulado: “Dios juzga el corazón”? ¿Recuerdan ustedes las cosas que nos fueron anunciadas allí, que Dios nos anunció allí? Aquel mensaje no fue un mensaje mío.

Por lo tanto, entonces, hablando para los escogidos: tienen que atenerse a las consecuencias, los que sirvan de tropiezo, actúen, hagan cosas o vivan una vida que sea de tropiezo para los demás hermanos, y para las demás personas que quieran entrar pero que vean esas cosas, y sea un tropiezo para ellos; y vayan a decir las gentes: “Bueno, así son toditos”. Esa persona está siendo de tropiezo, es una piedra de tropiezo.

También la vida de cada uno de ustedes está llamada a respaldar la clase de Mensaje que usted dice que usted cree; y está llamada a respaldar la edad en que usted está viviendo. Esta Edad de la Piedra Angular es una edad en donde no hay libertinaje; es una edad donde lo que hay es libertad, pero libertad genuina, pero no libertinaje; es una edad en donde el que peca recibe su recompensa.

Por lo tanto, siendo una edad, como la que vivimos, una edad tan grande y tan gloriosa, también por otro lado es una edad terrible, es una edad fuerte, es una edad dura; en donde hay que caminar de acuerdo a la Palabra de Dios, porque de otra manera entonces pagaremos las consecuencias de toda desobediencia, de toda iniquidad y de toda cosa que sirva de tropiezo para otros.

También encontramos que nos dice que en este tiempo los creyentes manufacturados no se van a salir con la suya; ni personas como individuos, ni ministros tampoco.

Por lo tanto, siendo una edad como la que nosotros vivimos, la Edad de la Piedra Angular, donde el trigo y la cizaña no estarán juntos…; y si se quieren colar, entonces viene la Palabra que los separa; porque es el Mensaje, la Palabra, que viene a través de esos mensajeros, de esos ministerios de este tiempo, lo cual separa el trigo y la cizaña.

El ministerio de esos Ángeles, de ese ministerio de Moisés y Elías, es lo que hace la separación del trigo y la cizaña, para que no estén más juntos. ¿Por qué?

En las edades pasadas, si el trigo hubiera sido separado de la cizaña, entonces el trigo hubiera recibido daño; dice que arrancando la cizaña, el trigo también hubiera sido arrancado. Pero ya en el tiempo de la cosecha, ya el trigo ha llegado al grado que tenía que llegar, al grado de madurez que tenía que llegar para poder ser cosechado y para poder ser colocado (¿en dónde?) en el Alfolí, ser colocado en la Edad de la Piedra Angular; pero la cizaña ser separada.

La Edad de la Piedra Angular no es una edad para incrédulos, no es una edad para creyentes manufacturados tampoco, sino que es una edad para creyentes verdaderos. Es una edad para trigo, pero no para cizaña.

Por lo tanto, el trigo es el que es recogido en la Edad de la Piedra Angular, en el lugar donde está “el cuerpo muerto (la carne del Hijo del Hombre), ahí es que se congregan las águilas”5, en la Edad del Hijo del Hombre, la Edad de la Piedra Angular.

Por tal motivo, entonces, no tendremos que tener temor, no tendremos que tener miedo, de que apartando la cizaña y colocando el trigo en el lugar que debe estar, no tenemos que tener temor de que el trigo vaya a ser afectado; no tenemos que tener temor de que se ponga cada cosa en su sitio, porque es para el bien del trigo.

Porque por siete edades (casi dos mil años) hemos estado teniendo el problema de que el trigo ha sido molestado por la cizaña, y el trigo ha tenido que soportar a la cizaña en medio del campo. Y los siete mensajeros de las siete edades nada pudieron hacer para separar el trigo de la cizaña, por causa de que no les tocó a ellos hacer esa separación; y por tal motivo, aunque ellos deseaban, no les fue permitido, porque hubieran hecho mucho daño.

Pero en este tiempo, la Palabra de Dios, la promesa de Dios es que en este tiempo habrá una separación.

En este tiempo el diablo tratará de meter dentro de la Edad de la Piedra Angular a la cizaña también, como lo hizo en las edades pasadas. En esta tercera dispensación el diablo tratará de meter dentro a la cizaña, a sus hijos; pero la orden de parte de Dios es que será separada la cizaña del trigo, y ya no estarán más juntos.

En palabras más claras: la cizaña sabrá que es cizaña y el trigo sabrá que es trigo. “Y por sus frutos los conoceréis”.

Por lo tanto, entonces, estos Ángeles, ese ministerio doble, ese ministerio doble de mensajeros, ese ministerio de Moisés y Elías, puede hacer lo que quiera hacer de acuerdo a como sea necesario que se haga, proteste quien proteste. Pero ese ministerio tendrá la autoridad de parte de Dios para hacer la segregación, la separación. Le moleste a quien le moleste, le guste a quien le guste, o no le guste a quien no le guste, tendrán la autorización para hacer la segregación.

Siempre, cuando es hecha una segregación, entonces las cosas son duras, porque es hecha la separación entre lo bueno y lo malo; y por sus frutos será mostrado quién es trigo y quién es cizaña.

Por lo tanto, ese ministerio de la Edad de la Piedra Angular, ese ministerio doble que habrá ahí, será un ministerio con una autoridad de Dios tan grande que el mismo Dios dirá: “Yo estaré hablando a través de ese ministerio. Hablé en las edades pasadas una porción de lo que quería hablar en cada edad; pero en esta Edad de la Piedra Angular, en esta edad eterna, que pertenece a la tercera dispensación, hablaré todo lo que tenga que hablar”. Y Dios hablará todo lo que Él tenga que hablar.

Por eso es que cuando viene como León, rugiendo como león, siete truenos emiten sus voces; por lo tanto, en esos Truenos está todo lo que Dios ha de hablar en este tiempo. Por lo tanto, ha de hablar desde todos los ángulos. Todos los aspectos de la vida en esta Tierra serán hablados:

Será hablado desde el aspecto religioso, y desde el aspecto político también; será hablado desde el aspecto personal, será hablado desde el aspecto individual; todos los aspectos de la vida del ser humano serán hablados por Dios a través de ese ministerio en este tiempo final en que estamos viviendo.

Por tal motivo, entonces tenemos que saber la hora en que vivimos; y si usted quiere que Dios hable bien a través de ese ministerio, con relación a usted, actúe bien; porque el que actúa bien y vive conforme a como Dios dice que debemos vivir, todo lo que escuchará de parte de Dios a través de ese ministerio será: palabras de alabanzas, palabras que nos halagarán. Y sin tener que hablar directamente a Fulano y a Zutano, al oír, usted sabe que está hablando de usted.

Pero si actúa usted mal, y vive una vida inicua, y es usted un motivo de tropiezo para los demás hermanos; entonces cuando Dios nos hable a través de ese ministerio, cuando Dios nos hable a través de las piedras de tropiezo en el camino, cuando Dios nos hable de los que son motivo de tropiezo y los que son motivo de escándalo en medio del pueblo, y los que son inicuos; sin nadie señalarlo a usted, usted dirá: “Está hablando de mí”.

Si usted vive esa clase de vida inicua, esa clase de vida que es una vida de tropiezo para los demás, y no se sujeta a la Palabra, cuando usted oiga con relación a eso, usted dirá: “Está hablando de mí”; y de seguro Dios estará hablando de usted. Y aunque yo no sepa qué cosas usted ha hecho, usted sabrá que Dios está hablando de usted.

Por tal motivo, la Palabra, que es como Espada de dos filos, y es más penetrante que toda espada de dos filos (dice que penetra hasta el alma, penetra por allá por el corazón, penetra y corta los tuétanos, parte el alma, discierne los pensamientos del corazón)6; por lo tanto, la Palabra saliendo a través de ese doble ministerio será tan aguda, será tan afilada, que penetrará allá a lo profundo del alma suya, a lo profundo del corazón suyo, y discernirá los pensamientos del corazón suyo, y le dejará saber a usted por qué causa usted actuó de la manera que actuó.

Usted no podrá decir: “Fue que me equivoqué” o “fue que fui engañado o engañada” o “fue que… bueno, esto, tal cosa y tal cosa…”. No habrá excusas.

La Palabra en el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular, ese Mensaje le mostrará a usted por qué usted actuó de la manera que usted actuó. Así que nadie escapará del juicio de la Palabra de Dios viniendo en esta Edad de la Piedra Angular.

Si usted actuó mal, usted sabrá cuál fue el pensamiento que hubo en usted cuando usted hizo eso. La Palabra, el Mensaje que vendrá, le hará saber por qué usted actuó de la manera que actuó.

Usted no podrá decir: “Yo no estaba pensando de esa manera” o “no fue ese el pensar mío cuando yo hice tal cosa”. Usted podrá decir lo que quiera decir, pero Dios le dirá a usted cuál fue su pensar, qué fue lo que estaba en su mente cuando usted hizo las cosas que hizo.

Usted tratará de defenderse, pero no… no es como usted vea las cosas, es como Dios las vea; es como haya contado las cosas delante de Dios cuando usted las hizo.

Y así también son las cosas buenas. ¿Cómo cuentan las cosas buenas que hemos hecho delante de Dios? Bueno, hay personas que han hecho muchas cosas buenas. Pero recuerde: Dios examina y mira el motivo del corazón, para ver cuál fue el motivo del corazón, la intención del corazón, cuando usted hizo esas cosas buenas también.

Por eso yo siempre les he dicho a ustedes: Cuando usted hace algo para Dios, hágalo de todo corazón; porque usted ama a Dios, ama Su Palabra, está interesado en que la Obra de Él camine hacia adelante siempre, y usted se conceptúa como un obrero en la Obra de Dios; aunque no sea un predicador. Sea lo que sea, usted de alguna manera trabaja en la Obra de Dios, y usted lo hace porque ama a Dios, y lo hace con amor y lo hace de todo corazón, para hacerlo lo mejor posible.

Esa es la manera correcta para uno hacer las cosas que tiene que hacer en la Obra de Dios, para que Dios las vea con buenos ojos (como decimos nosotros), para que sean agradables a Dios.

Pero si usted, porque hay que hacer tal y tal cosa, pues usted dice: “Bueno, para que no digan que yo no hago nada, voy a hacer tal cosa”. Mire, mejor que no lo hubiera hecho, porque eso delante de Dios contó muy mal. ¿Sabe cómo contó eso? Eso delante de Dios contó como una acción de un hipócrita. Y no podemos hacer de esa manera.

Si usted, para que digan que usted hace algo, usted lo hace, eso es como el fariseo de la parábola del Señor. No estamos llamados a actuar de esa manera, porque ya sabemos cómo Dios mirará un pensar de esa manera para actuar en la Obra.

También están los que dicen: “Bueno…”, o piensan… Cuando yo le digo “dicen”, aunque no lo digan con los labios, después que en el corazón ya esté ese pensar, pues ya eso… Dios mira el corazón, recuerde.

Así que Dios sabe el pensar de su corazón. No lo que usted diga, sino lo que usted piensa dentro; y Él sabe por qué usted hace las cosas que usted hace. Si usted dice: “Bueno, yo pues…, yo sé que van a haber galardones, van a haber recompensas, así que yo – yo por las recompensas voy a trabajar”. Dios nos enseña que no debemos trabajar por recompensas. Debemos trabajar porque amamos a Dios y estamos interesados en Su Obra, en Su Plan, y deseamos que Su Reino sea establecido en esta Tierra.

Por lo tanto, entonces, por esa causa es que debemos actuar y trabajar en la Obra de Dios; aunque nadie más sepa que nosotros hemos hecho algo, lo importante es que lo hemos hecho; no para que nuestra mano derecha sepa lo que hizo la izquierda, sino más bien, no esperando recompensas, sino más bien esperando que lo que hacemos sea de bendición para todo el pueblo, y sea de ayuda en la Obra de Dios, y sea agradable delante de los ojos de Dios. De otra manera estaremos trabajando en vano; y no queremos trabajar en vano.

“Porque nuestro trabajo en el Señor no es en vano”7; por eso queremos trabajar de la manera correcta, para que no sea un trabajo en vano.

En esta hora en que estamos viviendo, nosotros tenemos que ser muy cuidadosos, ya que ustedes pueden ver la hora en que vivimos, pueden ver las cosas que están prometidas en la Palabra, y pueden ver que de la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Reino, va a haber —conforme a la Palabra—, va a haber ¿un qué? Va a haber una salida o una separación.

Usted me dice: “¿Una salida o separación?”. Sí.

En esta edad las dos simientes no pueden estar juntas, porque no heredarán: la sierva con la libre no heredarán juntas, y el trigo y la paja no heredarán juntos. Por lo tanto, entonces encontramos que lo que va a recibir el grupo verdadero, el grupo escogido, no lo va a recibir el otro grupo; por lo tanto, entonces, ¿hay qué? Una separación.

¿Qué fue lo que dijo Dios a Abraham?: “Echa a la sierva con su hijo fuera, porque no heredará la sierva con su hijo, no heredará con la libre”8. Y eso en lo espiritual también podemos ver que es de esa manera.

Por lo tanto, encontraremos que en las edades, en cada edad, estuvieron las dos simientes allí metidas; y parecía un solo grupo. Pero Dios que sabía que había dos grupos, entonces Dios hablaba a los dos grupos a través del mensajero; porque Dios siempre ha hablado a los dos grupos.

Pero vean ustedes que en las edades pasadas estaban los dos grupos juntos; por lo tanto el Mensaje venía como si fuera para los dos grupos. O sea que Dios hablaba a través de cada mensajero de tal manera que el Mensaje parecía que era para los dos grupos.

No; pero había una parte que era para los escogidos, y había una parte que era ¿para quién?, para la cizaña. Pero parecía que estaba hablándole a un solo grupo; pero era que el grupo estaba compuesto de la vid falsa y la Vid verdadera.

Pero en esta Edad de la Piedra Angular, como es un tiempo de separación, entonces el Mensaje, siendo un Mensaje de separación, que separará los dos grupos, entonces el Mensaje será claro en lo que corresponde para el grupo verdadero y será claro en lo que corresponde para el grupo falso.

Por lo tanto, entonces usted sabrá, si es escogido, usted sabrá que toda cosa que se hable con relación a la vid falsa, y toda cosa que se hable con relación a la paja, a la edad última, la Edad de Laodicea, con los que estén en la Edad de Laodicea, usted sabrá que eso no va con usted.

Porque será un Mensaje claro, que hizo separación de los dos grupos, hizo separación de la gente que pertenecen a uno y la gente que pertenecen a otro. Y entonces habla de las bendiciones y de las cosas que Dios tiene para hablarle a los escogidos; pero también está mostrado y está hablado lo que corresponde para el otro grupo, que no es el grupo escogido; y el Mensaje también en eso será claro y será duro.

Por tal motivo, entonces, usted también tiene que ser realista, saber en qué grupo está, y entonces saber lo que corresponde para el grupo escogido y lo que corresponde para el otro grupo.

Así que usted tiene que saber esas cosas para saber qué es lo que Dios le está hablando a usted; y también saber, cuando se hablen ciertas cosas que son para el otro grupo, usted saber que eso no va con usted sino que eso es para el otro grupo. Pero que si usted tiene alguna cosita que son parte del otro grupo, tiene que soltarla, porque si no, el Mensaje se lo lleva por delante y lo va a condenar a usted.

Bueno, en todas las edades estuvieron metidas las dos simientes. Encontramos que (fíjese) venía el Mensaje a través de cada mensajero, salía el grupo escogido, pero después al poquito tiempo ya estaba la otra simiente metida ahí y hacían una organización, se denominaban; y entonces allí estaba la cosa metida, de tal manera que no se podía hacer diferencia en esos tiempos.

Pero en este tiempo, encontramos que el enemigo no podrá apoderarse de la Edad de la Piedra Angular, aunque trate de apoderarse de ella. Las siete edades de la Iglesia se denominaron. La Edad de la Piedra Angular no se denominará.

Bueno, ¿cuál fue el problema en las edades de la Iglesia? El problema en las edades de la Iglesia: venía el mensajero con el Mensaje, y después, al poquito tiempo, ya el Mensaje no era puro. Además de todas las cosas que arrastraba que no eran correctas, tras de eso, después que moría el mensajero, se denominaban.

Y entonces, encontramos que mientras el mensajero estaba, podía controlarse la situación de tal manera que la cosa, pues, no entraran en una denominación; pero después que se iba el mensajero, entonces cada cual se ponía a darle su propia interpretación a lo que Dios había traído para ese tiempo; y comenzaban a añadirle y a quitarle, a añadirle y a quitarle.

Pero en este tiempo, el que le añada o le quite, su nombre va a ser quitado, y las plagas le van a ser añadidas.

Por lo tanto, una de las cosas que realmente evitará que se liguen las dos simientes y que se denomine esta Edad de la Piedra Angular, ¿sabe lo que evitará eso? Lo único que puede evitar que se denomine esta Edad de la Piedra Angular es que ese ministerio doble, ese ministerio de esos Ángeles, permanezca en esa edad; porque si se va, entonces vienen los demás ministros, y el diablo los puede engañar diciéndoles: “No, tal cosa significa tal cosa, tal cosa significa tal cosa”; y ahí es que entonces…, usted sabe, entonces ahí es que le añaden y le quitan.

Pero encontramos que el que le añada o le quite tiene sus consecuencias. El que le añada o le quite: el que le añada al Mensaje correspondiente para este tiempo, y el que le quite cosas que corresponden para este tiempo, tienen una sentencia.

Por lo tanto, el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular tiene que ser predicado, creído y mantenido de la manera en que Dios lo dé. Alterarlo, las consecuencias son fatales.

Ahora, vea usted, en este tiempo la cizaña tratará (tratará) de colarse en la Edad de la Piedra Angular, tratará de colarse en la Edad del Reino. ¿Pero qué sucederá? Recuerden que el cuarto Elías nos dice que quien hace la segregación, la separación, son los Ángeles que Dios envía.

Ahora, mire en la página 47 del mensaje titulado “Los ungidos de los últimos días”9; nos dice el cuarto Elías, nos dice el hermano Branham: “Jesús dijo…”.

188 Ellos no serán engañados (ellos no serán engañados, los escogidos), el verdadero creyente; ellos son simiente predestinada, que deberá estar aquí en este día.

189 Ahora, también Jesús dijo que ‘muchos vendrán en aquel día en Mi Nombre, y dirán: Señor: ¿no lancé demonios en Tu Nombre?’. Jesús dijo que en los días finales, cuando el tiempo se ha acabado…”.

Y el tiempo ha terminado, el tiempo de los gentiles ha terminado, el tiempo de las edades de la Iglesia ha terminado.

“… cuando el tiempo se ha acabado, y la gran resurrección haya venido, que muchos vendrán a sentarse en el Reino. El Reino de Dios está entre vosotros.

Muchos…”

Ahora, vean ustedes, ¿el Reino de Dios dónde va a estar? ¿Y dónde está? Entre nosotros. ¿Ve usted? Entonces ya ustedes saben que el Hijo del Hombre vendrá en Su Reino; y cuando el Reino de Dios venga, ahí viene el Hijo del Hombre; y viene con Sus mensajeros, conforme al orden de Su Venida.

¿Y qué sucederá? Dice:

[189] Muchos, la cizaña vendrá a sentarse junto con el Trigo…”.

[CAMBIO DE CINTA]

… el Reino. Entonces la cizaña tratará también de sentarse ahí. ¿Y qué dirá? Dirá:

[189] ‘¡Oh, espérese un momento Señor! Yo hablé en lenguas. Yo grité y bailé en el Espíritu, y dancé, y eché fuera demonios. Yo hablé en lenguas. Yo hice todas estas cosas’.

¿Qué dijo Él? Fíjense: ‘Obreros de iniquidad, nunca os conocí’ (¿Obreros de qué? De iniquidad)”.

¿Qué nos dijo acá el Señor en la lectura que tuvimos en el Evangelio según San Mateo, capítulo 13? Nos dijo que en este tiempo…, dice:

“… y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad…”.

Y ahora aquí les es dicho:

“[189] … ‘Obreros de iniquidad, nunca os conocí’”.

“Obreros de iniquidad, nunca os conocí”.

Iniquidad es ‘algo que usted sabe que no debe hacer, y usted lo hace’. ¿Ve? Entonces, ¿qué es iniquidad? Y también es algo que usted sabe que debe hacer, y no lo hace. ¿Ve? Algo que usted sabe que debe hacer, y no lo hace. Entonces ¿qué hace? Hace contrario, entonces hace lo que no debe de hacer. Dice:

190 ¿Qué es iniquidad? Pregúntele a cualquiera. Es ‘algo que usted sabe que debe hacer, y no lo hace’. Ellos conocen esa Palabra, la oyen”.

Ahora, usted puede ver cómo será en este tiempo, cómo cada cosa será puesta en su lugar, y cómo los obreros de iniquidad (¿serán qué?) serán descubiertos públicamente, a través del Mensaje de esos Dos Ángeles que Dios envía para ministrar la Palabra en la Edad del Reino.

Encontramos que con el Mensaje de estos Ángeles, de Moisés y Elías, encontramos que todo queda al descubierto. Los que son fieles a la Palabra y los predicadores que se mantienen en la Palabra, serán dados a conocer como fieles a la Palabra. Los predicadores que son rebeldes a la Palabra, que son creyentes manufacturados, que en otros tiempos han estado ocultos y nadie los había descubierto, y que ninguno de los mensajeros de las siete edades los había descubierto, el mensajero de la Edad de la Piedra Angular —que es Cristo, conforme al orden de Su Venida, con el ministerio de Moisés y Elías— encontramos que los va a descubrir.

Y conforme a como sean vistos a través del Mensaje de la Edad del Reino, conforme al Mensaje del Evangelio del Reino, como sean señalados ahí, como el Mensaje del Evangelio del Reino diga, así será delante de Dios. No habrá cambio, no habrá moderación. De la manera que el Mensaje del Evangelio del Reino diga, así será. Delante de Dios contará como el Mensaje del Evangelio del Reino señale a cada uno.

Siempre Dios ha mostrado, a través del Mensaje de cada tiempo, las cosas que Él quiere que Su pueblo sepa; y también Dios le ha hecho saber, a través del Mensaje de cada tiempo, cómo Dios ve al pueblo, y cómo Dios ve a los enemigos del pueblo. Y en este tiempo Dios dirá cómo Él ve las cosas que están aconteciendo aquí en esta Tierra.

El que por el Mensaje del Evangelio del Reino, y a través del Mensaje del Evangelio del Reino, quede identificado como un verdadero escogido de Dios, así será por toda la eternidad; pero el que quede identificado en el Evangelio del Reino como un falso ungido, como un incrédulo o como un creyente manufacturado, así será; así es visto delante de Dios la tal persona o el tal grupo.

Por tanto, Dios tendrá una forma para decirnos cómo Él nos ve en este tiempo. Y si Él tiene una forma, pues entonces veremos en el espejo de la Palabra de Dios cómo nos vemos en el Espejo de Dios, que es Su Palabra; y a través de Su Palabra, del Mensaje, de la revelación de la Edad de la Piedra Angular, nos podremos mirar y ver cómo estamos delante de Dios.

Es un tiempo muy grande, un tiempo muy glorioso. El tiempo de la Venida de la Piedra Angular es el tiempo más grande de todos los tiempos. Es el tiempo que todos los santos de Dios desearon vivir; y ellos vieron a través de las promesas de la Palabra, vieron este tiempo, que estaba para el futuro.

Muchos de ellos, a través de visiones y de sueños, también fueron traídos a este tiempo y vieron este tiempo. Pero a nosotros nos ha tocado vivir en nuestra carne este tiempo: el fin de los gentiles, en donde la Piedra Angular está prometida que tiene que venir para hacer la labor que le ha sido señalado que debe hacer en este tiempo.

Tendrá mucho trabajo para llevar a cabo esa Piedra Angular cuando venga.

Ahora vean que la Piedra Angular como mensajero es Cristo; es Cristo en Su Segunda Venida, conforme al orden de Su Segunda Venida; cumpliendo Su Segunda Venida como Él lo anunció a través de Sus siervos los profetas en Su Palabra.

Así que será conforme a la Palabra; y todo lo que será hecho será conforme a como ha sido prometido que será hecho en este tiempo.

Ahora, veamos que también la Venida de la Piedra Angular como grupo: la Venida de la Piedra Angular como grupo ¿es qué? Es la Venida o la aparición de un grupo que no pertenezca a las siete edades de la Iglesia, que pertenecerá a la Edad de la Piedra Angular. Y ese grupo será la Piedra Angular de las edades.

Y las personas que son escogidas por Dios desde antes de la fundación del mundo, para formar parte de ese grupo, serán las personas más privilegiadas de todos los tiempos; porque son piedras vivas que forman parte y que constituyen esa Edad de la Piedra Angular. Y esa Edad de la Piedra Angular está formada por ¿qué? Por piedras vivas, que somos nosotros.

Pero de todas esas piedras que hay ahí formando esa Edad de la Piedra Angular, una de esas piedras, la que esté arriba, esa es la Piedra de Ángulo.

Ahora, la Edad de Ángulo… De todas las edades, la Edad de Ángulo es la Edad de la Piedra Angular, que es esta edad en la cual nosotros vivimos, que es la Edad del Reino; y esa es la edad que tiene todas las promesas que le fueron hechas a todas las edades del pasado; los de este tiempo las tienen para ellos, todas para ellos, y para participar de ella estando aquí.

Por causa de que esos que pertenecen a esta Edad de la Piedra Angular: esta Edad de la Piedra Angular es la edad de los vencedores. Esa es la edad que ha vencido, ¿ve? Esa es la Edad del Trono.

Esa es la edad entonces, en la cual, los que están ahí, que son de ahí… No que se hayan colado; porque el que se cuele (¡je!) no podrá estar mucho tiempo ahí; será descubierto, será echado fuera, la Palabra lo descubrirá. Y a lo mejor nadie se dará cuenta que fue descubierto, pero él sí se dará cuenta que fue descubierto, y se irá. ¿Ve? Será echado fuera por la Palabra, por el Mensaje; habrá algo que lo echará fuera, habrá algo que no le gustará, algo del Mensaje del Evangelio del Reino habrá que no le gustará, y chocará con eso y no le gustará; y no sabe que es la Palabra, que es la Palabra haciendo esa labor.

Recuerden ustedes que cuando Jesús estuvo predicando, y dio panes, multiplicó los panes – los peces y los panes, y luego de eso la gente (por miles) le seguía; y Él sabía que no estaban allí todos por causa de que eran escogidos. Y entonces Él vino y dijo algo en Su Mensaje, pero algo tan grande y tan glorioso, y no lo explicó (y era algo grande y glorioso, ¡je!), y lo dejó así; y eso fue lo que echó fuera a la mayoría de los que estaban allí.

¿Quién? La Piedra Angular. Esa Piedra de Ángulo dijo algo que echó fuera a muchos que estaban allí metidos en Su edad, pero que no eran de esa edad. ¿Eran de dónde? Eran de la Edad de Laodicea hebrea, eran de la…, eran más bien…, pertenecían y eran seguidores ¿de dónde? De las enseñanzas de los fariseos y saduceos.

Por eso era que siempre estaban dando problemas, siempre estaban buscando faltas, siempre estaban protestando en muchas cosas, siempre pues había problema con ellos. Vea usted, ellos eran problemáticos. Y el Señor quiso pues, más bien, resolver ciertos problemas, y Él quiso que se fueran todos los que no tenían que estar.

Ahora, piense usted en este tiempo en que estamos nosotros viviendo, piense usted en esta Edad del Reino en que estamos nosotros viviendo, que hubiera algunas personas que estuvieran en medio de esta Edad del Reino, y que no fueran de esta Edad del Reino, sino que estuvieran metidos para hacerle daño al pueblo, sino que estuvieran colados, y son cizaña o algo, o fueran personas que no pertenezcan al grupo predestinado que tiene que estar ahí: algo pasará, con algo chocarán, con algo de la Palabra chocarán; y algo de la Palabra los ha de echar fuera.

Y todas estas cosas, ya usted puede ver que en la Palabra lo dice. Todos los que son de tropiezo, todas las piedras de tropiezo, todos los que hacen escándalo y todos los que hacen iniquidad, serán recogidos.

Recogidos; entonces son recogidos ¿para qué? Para juicio; son echados a juicio. Por lo tanto, usted tiene que ver: “Si el justo con dificultad se salva, ¿dónde va a aparecer el infiel y el pecador?”10.

Así que tenemos que tener mucho cuidado siempre, porque el tiempo en que nosotros vivimos es el tiempo más grande de todos los tiempos. “Si el justo con dificultad se salva (¡jum!), ¿dónde aparecerá el infiel y el pecador?”.

Sabiendo nosotros estas cosas, sabiendo el tiempo en que estamos, de esta Edad de la Piedra Angular, esta Edad del Reino y del Mensaje del Reino, no hay otro sitio para dónde ir. Esto fue lo que Dios prometió para este tiempo final, y es algo eterno; y el que no cualifique para estar en el Reino, entonces, ya usted sabe que será porque no es escogido, y que entonces pertenecerá a alguno de los otros grupos.

Por tal motivo, entonces, nosotros sabiendo que en este tiempo a través de ese ministerio de esos Ángeles (ministerio angelical, ministerio de Ángeles; ángeles son ‘mensajeros’), ese ministerio de esos mensajeros, esos dos ministerios de Moisés y Elías, Dios estará haciendo cosas que podrá ocasionar que algunos piensen que no se tiene misericordia; pero muchas personas no se habrán dado cuenta que, para los que provoquen escándalos y para los que hagan iniquidad, entonces no van a alcanzar misericordia sino juicio.

Y si algún escogido actúa mal: tendrá que pagar las consecuencias aquí; aunque tenga que pasar ‘como por fuego’ en su vida. ¿Por qué? Porque el que actúe mal en este tiempo en que estamos…; usted y yo sabemos mucho en esta hora, conocemos mucho de la Palabra de Dios para actuar bien; y sabemos tanto de parte de Dios para actuar bien que no debemos actuar mal.

Y si actuamos mal, Dios nos va a contar; porque el pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace. Y eso es… el que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, entonces es ¿qué? Un inicuo, está actuando inicuamente; y entonces está convirtiéndose en un obrero de iniquidad.

Así que su trabajo, mire qué clase de trabajo está haciendo: un trabajo en contra del plan de Dios, un trabajo en contra de los escogidos de Dios, un trabajo lo cual es un trabajo de tropiezo para el pueblo de Dios. ¿Poniendo qué? Tropiezo delante del pueblo de Dios.

Vea usted todos los que pusieron tropiezo delante del pueblo de Israel, cuando salieron de Egipto para ir a la tierra prometida, que tuvieron que pagar las consecuencias por lo que hicieron mal.

Así que esta es una hora muy sublime, de grande bendición para todos los escogidos; pero es una hora de juicio para los desobedientes, es una hora de juicio para los que sabiendo hacer lo bueno, no lo hacen; entonces le es contado (como ¿qué?) como pecado, y entonces tendrá que pagar por su pecado.

Bueno, mire, para un escogido es más duro tener que pagar aquí por sus faltas, por sus pecados, que para un inconverso; por causa de que ellos no se han arrepentido y a ellos no les ha pesado haber pecado; pero un escogido que peque, entonces eso sí le duele mucho (haber pecado); y después, tras de eso, caer bajo juicio a causa de haber actuado incorrectamente.

Y ustedes me han visto a mí, en algunas ocasiones, que yo he metido mi mano para evitar el juicio sobre algunas personas; y ustedes han visto cómo he tratado de ayudar a muchas personas (y principalmente a ministros) para evitar que el juicio de Dios viniera sobre ellos; y ustedes han visto lo que me ha pasado a mí por meter la mano.

El hermano Branham dice que cuando el juicio de Dios viene sobre alguna persona, el que meta la mano para quitarlo, se verá en problemas con Dios.

Bueno, yo trataré de no verme en problemas con Dios. Saben lo que les dije, ¿verdad? Ya con lo del brazo, y con la otra operación, con la operación del brazo y con la otra, yo creo que ya, pues… Y ustedes saben, yo estuve en esos días metiendo la mano para ver si podía, pues (usted sabe), con sinceridad resolver ciertos problemas; porque yo amo a las personas. Y más bien…, más bien pues…, más bien el que salí perjudicado fui yo en todo eso. Y ahora, pues, por haber metido la mano (usted sabe) y haber tratado de ayudar a los que deseaba ayudar, creo que no entendieron todo lo que yo traté de hacer, y la ayuda que yo traté de hacer para evitar el juicio de Dios que estaba ya cayendo.

Y ahora, pues, no podré meter mi mano; tendré que dejar que los juicios de Dios más bien caigan, y que cada cual pague las consecuencias de las cosas que han hecho.

Ustedes saben también que las consecuencias son duras; y cuando se trata de ministros son mucho más duras. Ustedes saben que yo estuve metiendo mi mano para ayudar a todos los ministros que pudiera ayudar, en todos los problemas que ellos tenían; y con sinceridad haciéndolo; pero me tropecé, me tropecé con muy poca sinceridad en algunos; lo cual, a quien le hizo daño fue a los que no tuvieron sinceridad.

Ustedes que tuvieron sinceridad, ustedes han sido bendecidos en todo, por haber actuado con sinceridad en los problemas de ustedes.

Ahora, todas estas cosas que hemos hablado aquí, esta segregación que nos dice la Palabra, toda esta separación y todas estas cosas, ustedes tendrán que ver, a través de todos estos años que han ido pasando, cómo Dios ha ido haciendo una segregación. Ha estado segregando, separando un pueblo: un pueblo el cual Él ha escogido, y estuvo recogiendo a través de las edades un pueblo para Su Nombre; y ahora, al final, Él nos ha dado a conocer Su Nombre.

Y en este tiempo ustedes tendrán que ir observando la separación que ha estado habiendo a través de todos esos años; y de que a medida que el Mensaje siga corriendo por diferentes países, esa separación se verá, se notará.

Y muchas personas y muchos ministros han de decir: “Bueno, si eso es la Edad de la Piedra Angular, yo no quiero estar en la Edad de la Piedra Angular. Si estar en la Edad de la Piedra Angular es así, de esa manera, y es un Mensaje como ese, el Mensaje de la Piedra Angular, de esa edad, ese es el Mensaje del Evangelio del Reino, y ese es el Mensaje que está saliendo de la manera que está saliendo, si es ese (muchos dirán), yo no creo ese Mensaje”. Automáticamente están diciendo ¿qué? Están diciendo que han sido separados ¿por quién? Por este Mensaje y el mensajero.

Entonces, al haber la separación, la segregación, entonces usted tiene que ver que ellos no heredarán con nosotros la herencia que Dios ha dicho que es nuestra. Y ellos pagarán por el pecado de incredulidad: incredulidad al Mensaje de la Edad de la Piedra Angular, incredulidad al Mensaje del Evangelio del Reino. Y serán expulsados, sacados fuera, ¿por quién? Por el Mensaje del Evangelio del Reino. Eso es lo que saca fuera a todos los que se quieran colar.

Habrá personas que dirán: “Bueno, yo no tengo que hacer todo lo que es dicho en el Mensaje del Evangelio del Reino”.

Bueno, aquí no se le obliga a nadie a hacer las cosas que Dios ha dicho que debemos de hacer, por causa de que cada persona tiene libre albedrío. Y como cada persona tiene libre albedrío, cada persona dará cuenta a Dios por sí mismo.

Así que no le eche la responsabilidad a nadie, sino que la responsabilidad es suya. Siendo suya la responsabilidad, entonces usted tiene que saber a qué atenerse en esta hora en que nosotros estamos viviendo.

Más bien, estamos llamados a hacer conforme a como Dios nos dice en el Mensaje de esta tercera dispensación, de este tiempo en que vivimos, el Mensaje del Evangelio del Reino.

Por tal razón, entonces, viendo nosotros que este es el tiempo de la Venida de la Piedra, entonces vemos que los reinos han estado – los reinos gentiles han estado siendo heridos, el tiempo para ellos ha sido terminado, y en la gran tribulación serán destruidos.

Por tal razón, entonces, tenemos que tener nuestros ojos abiertos, ver la hora en que estamos, y ver que la cosa en la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Reino, no es emoción; es la Palabra. Y la Palabra es realidad, es la realidad de todas las cosas que Dios dijo (a través de todos los tiempos) a través de los instrumentos que Él utilizó.

Por lo tanto, este es un tiempo para estar nosotros serenos, para estar nosotros tranquilos, para estar nosotros firmes en la Palabra; y para no estar emocionándonos por las cosas, sino para ser personas realistas, y saber atenernos a las consecuencias de acuerdo a la manera que nosotros actuemos.

Si actuamos bien: nos atenemos a las buenas consecuencias de las bendiciones de Dios; si actuamos mal: nos atenemos a las consecuencias de una mala actuación; y las consecuencias de las malas actuaciones son el juicio de Dios cayendo sobre nosotros.

Así que estando nosotros en este tiempo, viviendo nosotros estos momentos tan grandes y tan sublimes, tenemos que recordar las palabras del cuarto Elías, que nos dijo en el año 1954, en el mensaje titulado: “Preguntas y Respuestas #2”11 (páginas 41 y 42 del inglés) nos dice, y traducido al español nos es dicho:

203 Hermano, deme una Iglesia llena del Espíritu Santo. Y Dios hará en un año lo que todos los teólogos fracasaron en hacer en dos mil años (o sea, en 2000 años es en las siete edades de la Iglesia, en los 2000 años aproximadamente de las edades). Usted espere hasta que el ungimiento de la Iglesia verdaderamente dé en casa. Ellos tienen fe, el remanente pequeño. Después que las puertas de los gentiles es cerrada (después que las puertas de los gentiles es cerrada), oh, Dios ungirá una Iglesia entonces”.

¡Adiós!, ¿y por qué la va a ungir después de que las puertas de los gentiles es cerrada?

“… Dios ungirá una Iglesia entonces. (¿Y qué pasará?) ‘El que esté sucio, ensúciese más; y el que es justo, justifíquese más; y el que es santo, santifíquese más’. Y Dios ungirá la Iglesia con el poder de Dios, y cosas tomarán lugar”.

Así que usted puede ver las cosas que han de acontecer, usted puede ver todas esas cosas que…

Fíjese, habló de cosas que han de acontecer, habló de grandes maravillas que han de acontecer; y en una ocasión le preguntaron al hermano Branham que si habría de haber milagros y cosas en este tiempo, si la Novia habría de hacerlo, si la Iglesia había de hacer cosas grandes. Y el hermano Branham dice que eso es lo que los pentecostales están buscando, pero que eso es para la edad judía, para la edad hebrea12.

Ahora, vean ustedes, en la Visión de la Carpa fueron vistos milagros y maravillas grandes. Y el hermano Branham dice que las grandes señales y maravillas y milagros, eso es para la edad judía, y eso es con Moisés y Elías.

Así que ustedes pueden ver: el cumplimiento de la Visión de la Carpa cae en la edad judía. Después que las edades de la Iglesia han concluido, entonces ¿viene qué? El cumplimiento de la Visión de la Carpa, en donde Dios estará obrando fuera de las edades de la Iglesia.

Ahora, fíjese, para el cumplimiento de la Visión de la Carpa, para verse lo que vio el hermano Branham, él vio lo que estaba pasando en aquella ocasión cuando Dios lo llevó a ver esa Carpa.

Lo primero es que Dios no lo llevó a él a ver el comienzo de la Visión de la Carpa, Dios no lo llevó a él a ver el comienzo del movimiento cuando la Carpa – cuando se comenzó para el asunto del movimiento del cumplimiento de la Visión de la Carpa.

En palabras más claras: ni él vio cuando la Carpa fue levantada, no vio qué cosas estaban pasando antes de la Carpa aparecer, no vio los cultos antes de la Carpa, ni vio los primeros cultos de la Carpa, ni vio todo lo que ocurrió antes de él ser llevado a esa Carpa que él vio.

En palabras más claras: él no vio si antes de esa Carpa grande, había habido una Carpa más pequeña o cuántas carpas antes de esa habían aparecido; él no vio cómo estaban primero las cosas colocadas antes de él ver lo que vio.

Él cuando vio lo que vio, fue cuando fue llevado allí; y las cosas (cuando fue llevado allí) ya estaban de la manera que él las vio.

¿Pero cómo estaban primero?, ¿cómo estaban primero? ¿Cuál fue el proceso que Dios guio a seguir para llegarse hasta esa situación? De seguro que todo eso que él no vio en esa visión, de seguro él lo habló en otros lugares; de seguro él habló muchas cosas en otros lugares, de cómo se iba a desarrollar las cosas, cómo iba cada cosa a irse moviendo, a irse moviendo, hasta llegar al cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa.

Y cuando digo “el cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa”, me refiero a verse exactamente las cosas que él vio y ese momento exacto que él vivió, vivirlo el pueblo de Dios.

Fíjese, dice que estaba llena la Carpa. Dice que estaba lleno, dice que había cultos… Así que, usted puede… Y él dice que estaba en otra dimensión, y él dice que estaba como sobre el pueblo. Así que usted puede ver entonces, que él no compró la Carpa, él no la montó, él no estaba dirigiendo las cosas allí…

Así que usted puede ver, entonces, que ha de venir un tiempo donde llegaremos a tal grado en donde estará cumplido exactamente todo como fue visto en el momento que él descendió y estuvo allí parado; y luego entró – vio al Ángel (estaba viendo en la otra dimensión, estaba viendo las dos dimensiones), y después entró al cuartito y todas esas cosas.

Así que cada cosa Dios la irá moviendo gradualmente; a medida que Él vaya obrando, iremos viendo cómo Él va desarrollando todo Su plan.

Y entonces, luego que todo llegue a estar de la manera que él lo vio… Va a estar… en algún tiempo va a estar de la manera que él lo vio; y entonces, en ese tiempo, entonces van a haber algunos milagros. Si los milagros que él vio se tienen que cumplir en lo literal, vamos a verlos en lo literal; pero mientras tanto estamos en una etapa espiritual, que es más grande y más gloriosa que toda cosa literal, que todo milagro literal que Dios pueda hacer.

Así que cualquier persona puede decir: “Pero yo no veo tal cosa y tal cosa y tal cosa…”.

Mire, usted puede ver… Fíjese, vamos a poner un ejemplo: Usted puede ver a una persona, a una persona usted puede verla en retrato, o en un sueño usted puede ver una persona; y ver que ese es el hijo suyo… que es hijo suyo, tal persona; y usted puede verla de la edad suya en un sueño; y todavía una persona, sin haberse casado, ver todas estas cosas. Y luego se casó y tienen un niñito.

Ahora, vea usted, ese papá vio a ese hijo; pero cuando lo vio en sueño o en visión (o como lo vio), lo que vio fue un hombre igual que él, ya grande. Y puede mirar a ese niño y decir: “¡Jum!, ese no fue el que yo vi”. Pero sí, ese fue el que él vio. Lo que pasa es que está en una etapa, y él lo vio que él ya al final de esa… al final, cuando ya estaba grande. Todavía no había pasado por todas las etapas hasta llegar a la forma que él lo vio cuando lo vio en sueño o en visión.

Y así pasa en cuanto a este asunto de la Visión de la Carpa. Las etapas por las cuales se tiene que pasar, pues son las etapas en las cuales muchas personas podrán decir: “No, no, no. Lo que él vio fue una cosa grande, y esto es una cosa chiquita”. Está viendo el nene pequeño todavía, lo está viendo pequeño. Y lo vio con un traje con corbata, pero cuando lo está viendo, dice: “No, no, si no tiene ni corbata. El que yo vi tenía traje y corbata, y ahí lo que tiene son unos pañales ahí…”.

Deje que siga pasando por las etapas que tiene que pasar, y que siga madurando, y que siga aprendiendo lo que debe aprender, y que siga creciendo y comiendo lo que debe comer, y siga ejercitándose; y sigan sus padres, su papá, comprándole la ropa que tiene que comprarle; y siga el muchacho creciendo; que cuando pasen algunos años, el papá va a tener que decir: “Ya tengo que comprarle el traje (el traje que vi que tenía en la visión); ¡jum! voy a tener que írselo a comprar porque ya me está alcanzando a mí”.

Así que tenemos que ver todas esas cosas; porque Dios nos pasa siempre por etapas, por procesos, hasta que nos lleva a la etapa final, en donde entonces se ve lo que primero no se había visto.

Y que no podemos manufacturar las cosas; tenemos que ir gradualmente creciendo y que cada cosa vaya tomando su sitio, su lugar; y que todas las cosas que impiden, vayan siendo quitadas por Dios.

Y entonces, podemos ver que cada vez que Dios hace algo, y que algo sucede, y que problemas suceden, y que cosas acontecen, vemos que entonces pasamos a una etapa superior.

Ahora, nosotros estamos en un tiempo en que yo creo que no debe haber nada en esta Tierra, en el mundo, ni en las iglesias, ni entre nosotros, que nos haga tropezar a nosotros. Yo creo que no debe haber nada que nos pueda escandalizar. Aunque sean cosas que puedan escandalizar a cualquiera, nosotros nunca debemos escandalizarnos por nada; porque sabemos que vamos por un proceso, por un proceso en el cual muchas cosas acontecerán en todo el camino; y que Dios, pues, se encargará de resolver y de tomar cuenta en todos los asuntos y todos los problemas que surjan en medio de Su pueblo.

Y toda persona que pueda ocasionar o traer oprobio y escándalo sobre los escogidos, y que pueda ser motivo de tropiezo para cualquiera de nosotros, Dios se encargará de las tales personas. Y dejamos que Dios se encargue de ellos, y nosotros seguimos adelante sin ponerle atención a ninguna clase de problema que pueda afectarnos a nosotros. Porque nosotros comenzamos la carrera, y el premio, la corona, es para aquellos que la terminen.

Como les he dicho, yo no sé cuántos de ustedes permanecerán hasta el final; pero yo les digo: Miren siempre hacia adelante, miren siempre el Mensaje, y siga hacia adelante con el Mensaje; y no mire para ningún lado.

Al que pueda ayudar, ayúdelo, pero no se deje perjudicar por nadie. No deje que los problemas de otros le vayan a afectar a usted en su vida, y vaya usted a virar para atrás y decir: “Bueno, como otros pues hacen tales y tales cosas, pues yo también me voy a dar mi escapadita y voy a hacer alguna cosa. Y como soy escogido, pues después pido que oren por mí”. ¿Ve?

El que peca voluntariamente, ya usted sabe lo que dice la Palabra. Y el pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.

Por lo tanto, entonces, tenemos siempre que ser cuidadosos; porque después entonces uno tendrá que sufrir las consecuencias.

Es como les pasa a muchos muchachos: que hacen cosas fuera de lugar, y después ya usted sabe que su papá le da su pela; pero es porque los ama; le viene juicio. Y Dios dice que “Dios, al hijo que ama, lo castiga”13. Así que mejor desearíamos, desearíamos recibir juicio, que quedarnos sin ser corregidos.

Así que vendrán escándalos —así la Escritura dice—. En todos los tiempos los ha habido, y en este tiempo más que en ningún tiempo; porque es el tiempo final; en donde el diablo engañará, si es posible, aun a los escogidos, para hacerlos actuar incorrectamente.

Pero ¡ay de aquellos por los que vengan los escándalos! Es lo que dice la Palabra. Y ese ay lo que quiere decir es: juicio le vendrá.

Así que yo en este tiempo, obligatoriamente, me veré forzado a entregar a juicio a toda persona que se merezca ser entregado a juicio. Por la Palabra tendré que hacerlo. ¿Cómo hacerlo? Pues Dios me dirá, me mostrará, cómo hacerlo. Y entonces, ya entonces pues habrá que dejar que todo el juicio que tenga que venir, venga sobre quienes tenga que venir, y no meter la mano.

Así que… y para no meter la mano, entonces tendríamos que decirle… Quizás si en usted viene a estar juicio sobre usted, habrá entonces que ver si es juicio lo que le está pasando; y entonces decir: “Más bien, oremos para que no se pierda”. Pero en cuanto a que Dios le quite el juicio, no metamos la mano; porque cuando uno no aprende, y no obedece a la Palabra, y no se somete a la Palabra de Dios como debe hacerlo: por amor, entonces pues el juicio es lo que le espera a uno.

Así que la Venida de la Piedra Angular es para bendición de aquellos que están preparados para recibir bendición, pero para juicio de aquellos que están preparados para recibir juicio de Dios.

Así que esta es la edad más grande y más preciosa de todas, y es la edad en que todos tenemos que ser sinceros, y es la edad en que (como dice un proverbio) le decimos: “Al pan: pan; y al vino: vino”. Ese es un proverbio que usamos acá en Puerto Rico (no sé si en otros países lo usan); pero en este tiempo tenemos que ser de esa manera. Y el Mensaje que corresponde a este tiempo, es un Mensaje que le dice: “Al pan: pan; y al vino: vino”.

Por lo tanto, entonces tenemos también que estar preparados para oír esas cosas, y no escandalizarnos cuando oigamos cosas que sean dichas por la Palabra y a través del Mensaje. Decir: “Bueno, si la cosa es así, pues… ¡Amén!”.

Recuerden ustedes el mensaje titulado: “Dios juzga el corazón”. Recuerden las cosas que Jesús dijo que habrían de acontecer en este tiempo. Y recuerden que fue dicho que el que actuara mal en este tiempo, se iba a saber, iba a ser conocido e iba a ser hablado.

Por lo tanto, entonces, la exhortación para esta mañana es: Actuemos bien, actuemos de acuerdo a la Palabra de Dios; porque esa es la única manera de actuar bien y es la única manera para agradar al Señor.

Y si estamos en el Mensaje, si estamos en el Evangelio del Reino: estemos alegres, contentos, conformes, sin estar buscando faltas. No buscándole faltas ni al Mensaje ni a las cosas que se hagan, sino más bien estamos llamados a ver todas las cosas bien, y ser agradecidos a Dios.

Muchos desearon vivir en la Edad del Reino, en esta edad en que vivimos, y no fueron ordenados para esto, pero nosotros sí. Por lo tanto, seamos agradecidos que Dios nos escogió para vivir en este tiempo. Realmente es grande la heredad que nos ha tocado.

La primera edad tuvo un mensajero y un Mensaje, pero terminó; y así cada una de las edades. Pero nuestra edad es una edad eterna, es una edad que no terminará; por lo tanto, ya usted puede ver que grande es la heredad que nos ha tocado.

Hemos heredado una edad eterna. No porque lo escogimos nosotros, sino porque Dios nos escogió a nosotros.

Estamos en esta edad eterna; y no seamos ni rencillosos, ni peleones, ni seamos personas que estemos enojados. Seamos más bien personas comprensivas.

Y cuando veamos las cosas suceder, sepamos que son profecías bíblicas que se están cumpliendo en este tiempo en el cual nosotros vivimos.

No sienta odio por nadie, más bien sienta amor, pero amor divino; y más bien sienta tristeza y compasión aun por los que actúan mal y se salen de la Palabra de Dios.

Sean personas de paz, porque estamos en la Edad del Reino. Estamos en el Trono, y nos hemos sentado ahí; los de esta edad están sentados ahí en el Trono, y es un Trono de Paz. De juicio para los que se merezcan juicio, pero es un Trono de Paz.

Por eso, si ustedes buscan en la Escritura, ustedes encontrarán que David no pudo edificar el templo, el templo de Dios. Y Dios le dijo que él iba a tener un hijo que se llamaría Salomón, y ese hijo sería un hijo de paz.

El nombre Salomón, tiene que ver con ‘paz’, porque Salomón viene del nombre Salem. ¿Ve? Salem, Shalom. Viene del nombre Salem, que quiere decir ‘paz’, ‘Ciudad de Paz’. Por lo tanto, esa Ciudad de Paz tendría un rey de paz, que era Salomón.

Y por eso es que el Señor en Su Venida se presenta como Rey de reyes y Señor de señores, como el Hijo de David. Y como Hijo de David, Él es el Príncipe de Paz, Él es el Rey de Salem.

Ahora, usted puede ver también que Salem es ‘paz’, y Shalom también es ‘paz’, habla de paz. Así que ustedes pueden ver que todo esto que tiene que ver con Salem, ShalomSalom que es Salomón; es Salom (¿ve?): Salomón. Entonces el nombre tenía que ser de acuerdo a lo que él habría de ser.

Por eso cuando estaba David no había paz; lo que había era guerra, peleas. Pero cuando apareció Salomón, entonces dice que en todos sus términos hubo paz; él conquistó a sus enemigos. ¿Ve? Fue una conquista maravillosa, una conquista de paz; tuvo en todos sus alrededores paz, y se dedicó a la Obra de Dios.

Así que en este tiempo, la Edad del Trono, es una edad de paz; es una edad para vivir en paz los unos con los otros, y para reinar en paz, y para arreglar las cuentas en paz, y para traer juicio en paz también.

Bueno, tenemos que ver todas esas cosas, para ver entonces que todas las cosas que serán hechas en este tiempo, y en la Edad de la Piedra Angular, está y es en paz.

Mire, aunque se hable lo que se hable, por más duro que se hable, será en paz, será en amor, en amor divino.

Aunque se descubran todas las falsas doctrinas y se muestre que son doctrinas falsas todas las doctrinas que hay en esta Tierra, eso se hará en paz y en amor divino.

Aunque se muestre que los que predican esas cosas son instrumentos del enemigo; y que son personas que están señaladas en la Escritura como los falsos Cristos que vendrían en el Nombre del Señor, los falsos ungidos; con todo y eso se hablará en paz, en tranquilidad y en amor divino; sin pelear con nadie; pero se dirá la verdad, ¿ve?

Después de decirse todo, aun las personas que hayan caído en esa identificación, aún podremos hablar con ellas, saludarlas, aun sabiendo que sean unos hijos del diablo.

Porque no sentiremos odio por nadie, sino que más bien nos sentiremos tristes de que haya habido personas que se hayan rendido al diablo para dejarse usar del diablo, no sabiendo lo que les espera después, cuando el juicio de Dios caiga sobre ellos; y después desaparecer de esta Tierra, como si nunca antes hubieran existido. Eso es una cosa muy triste, la cual nosotros sabemos que ha de pasarle a toda persona que le añada o le quite a la Palabra de Dios. Y esos son los falsos ungidos, que harán eso de quitarle o añadirle a la Palabra de Dios.

Bueno, ya estamos terminando en esta mañana o en este día. Y el tema de esta mañana ha sido un tema sencillo: “LA VENIDA DE LA PIEDRA ANGULAR”.

Y ha sido mostrado las cosas que han de acontecer, pero hemos mostrado también que todo eso acontecerá en una manera tan simple…; e irá creciendo y desarrollándose todo, que las gentes, muchas gentes, no sabrá las cosas que se estarán cumpliendo.

Así que ese es el tema de esta mañana, de este día: “LA VENIDA DE LA PIEDRA ANGULAR”.

Y yo les digo en esta mañana: Estén preparados para todo lo que haya de parte de Dios de aquí en adelante, y esté bien agarrado de la Palabra; porque de seguro podrán venir muchas cosas que usted pueda escuchar un domingo, y el otro domingo ya usted no vuelva a aparecer por aquí. Pero si está bien agarrado de la Palabra de Dios, usted estará hasta el final.

Yo tengo una responsabilidad delante de Dios, y es de hablar claro, de decir todo lo que tenga que decir en este tiempo, guste o no guste. Mi responsabilidad es con Dios. Y yo prefiero mejor tenerlos a ustedes enojados conmigo y a Dios contento.

La mayoría no es la que manda, ¿ah? Si la mayoría de ustedes quieren que yo los tenga contentos, diciendo las cosas que no debo de decir, y no diciendo las que debo de decir; si ustedes piensan de esa manera y desean que yo los tenga contentos y no les diga la verdad, mejor es que se vaya con tiempo, antes de que escuche todas las cosas que faltan por ser dichas, porque no las va a resistir.

Yo estaré diciendo todo lo que tenga que decir, cueste lo que cueste. Y cuando digo “cueste lo que cueste”, pues eso quiere decir: “Aunque me cueste la vida”, como dice la Escritura.

Así que es mejor morir siéndole fiel a Dios; y no vivir siendo un cobarde y no diciendo lo que hay que decir en el tiempo en que uno vive.

Así que, siempre, el decir la verdad, el decir las cosas que hay que decir, siempre traerá consecuencias. Mire a Juan el Bautista, mire a Jesús, mire los apóstoles, todos fueron matados. Mire los mensajeros en las edades cómo los trataron, mire los profetas del pasado y mire la Escritura lo que dice en Apocalipsis 11.

Así que si ya Dios vio todo lo que va a pasar, es mejor entonces avanzar y decir todo lo que haya que decir antes que se nos haga tarde, antes que nos llegue el tiempo en que no se pueda decir nada, y entonces: “Mire, si yo lo hubiera sabido, hubiera hablado antes, porque ahora no hay tiempo”.

“LA VENIDA DE LA PIEDRA ANGULAR”.

[Revisión agosto 2022]

1 Génesis 23:7-20

2 Apocalipsis 19:15, 19:21

3 SPN64-0830M “Preguntas y Respuestas #3”, pág. 1028, párr. 303

4 “no le fue simplificado en el pasado”: “no fue hecho claro a ellos allá” (otra traducción)

5 San Mateo 24:28

6 Hebreos 4:12

7 1 Corintios 15:58

8 Génesis 21:10-12, Gálatas 4:29-30

9 SPN65-0725M “Los ungidos en el tiempo del fin”, pág. 42, párrs. 188-190

10 1 Pedro 4:18

11 SPN54-0103E “Preguntas y Respuestas #2”, pág. 123, párr. 203

12 Citas, pág. 136, párr. 1208

13 Proverbios 3:12, 13:24; Hebreos 12:6

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